
Tras once años en el “dique seco” Lamborghini volvía a ofrecernos un nuevo y prometedor diseño de la mano de Luc Donckerwolke. El primer superdeportivo de Sant’Agata del Siglo XXI recibiría el nombre del toro Murciélago, que pasaría a la historia por ser indultado por su coraje en la plaza de Córdoba en una corrida en 1879. Sería el inicio de un nuevo diseño moderno, con generosas entradas de aire en el frontal y una reinterpretación del estilo en forma de cuña que aún hoy en día acompaña a la antigua marca de Ferruccio.
El Lamborghini Murciélago llegaba por supuesto con puertas de tijera, también con un motor central trasero V12 y el cambio de marchas ligeramente adelantado y el diferencial trasero integrado en el propio motor. Por último contaba con un diferencial central de acoplamiento viscoso para el sistema de tracción total y una distribución de pesos óptima de un 58% detrás y un 42% delante. Entre otras medidas el nuevo Murciélago incluía un sistema de aerodinámica activa basado en un alerón que se desplegaba parcialmente (50º) a partir de los 130 km/h y completamente (70º) a partir de los 220 km/h, así como unas entradas de aire para ventilar el motor que únicamente se abren en el preciso momento en que esto sea necesario, una vez más para optimizar el coeficiente de penetración aerodinámico.



Sin duda alguna el “canto del cisne” del Murciélago llegó en el Salón de Ginebra de 2009 con la presentación del flamante y espectacular Lamborghini Murciélago LP670-4 SuperVeloce, que recuperaba dos siglas míticas ya conocidas en sus predecesores Diablo y Miura. Se trataba de la cara más potente y radical del que durante diez años fue el buque insignia de Sant’Agata.



Salvando las diferencias de una carrocería espectacular inspirada en la aviación y en concreto en los caza F-22, el chasis y la mayoría de los elementos mecánicos eran compartidos con el Murciélago LP640. Lo más destacado era el exotismo de sus faros y pilotos traseros con LED, su habitáculo futurista con tres pantallas LCD, mucha fibra de carbono e instrumentaciones dignas de un avión y detalles frikis como un indicador de las fuerzas G a las que nos vemos sometidos durante la conducción.

Pero 4.099 unidades después, el Lamborghini Murciélago dice adiós. La nueva era de Lamborghini ha llegado con el Aventador y si no se quieren perder el final de esta bonita y apasionante historia será mejor que estén pendientes esta semana a Diariomotor por que sin duda alguna les tenemos preparada una gran sorpresa que prometemos les gustará a todos y cada uno de nuestros lectores.
Fuente: Lamborghini
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