Alégrate: el Ford GT no tiene modo drift, pero sí un suculento modo V-Max para acariciar los 350 km/h, ¿cómo funciona?

 |  @davidvillarreal  | 

Cada vez hay más defensores, pero también más detractores, de los famosos “modos drift”. Estos días era Audi quien mencionaba que no tienen ningún sentido. Pero la realidad es que emplear un modo que facilite el derrapaje no es una cuestión de amor u odio, sino de adecuarse a la filosofía del deportivo. Y esa es la razón por la que, mientras el Ford Focus RS apostaba por un modo Drift – como si fuera una seña de identidad del producto – el Ford GT se distinguirá por ofrecer, entre sus cinco estilos de conducción, dos modos tan interesantes como necesarios: el modo Track y el modo V-Max. Y es que la filosofía del Ford GT es bien diferente a la de la versión más deportiva del compacto de Ford, el Ford Focus RS.

Los modos de conducción son imprescindibles, en todo buen deportivo, para hacer que sea rápido en circuito y cómodo y seguro en carretera

Los modos de conducción en un superdeportivo no son baladí, no son un juego, ni una insignificancia. Son una necesidad, especialmente en aquel punto en el que un fabricante quiere crear el deportivo más rápido posible en circuito, el más rápido en velocidad punta en una línea recta, y a su vez permitir que sea cómodo y seguro en carreteras públicas. El Ford GT quiere ser un deportivo para el día a día, pero sobre todo un deportivo altamente eficaz en circuito cerrado. No es una exageración si decimos que el Ford GT es muy probablemente uno de los deportivos de calle más próximos a un deportivo de carreras que tu dinero pueda pagar. El propio Ford GT no nació como un deportivo de calle, sino como un deportivo de carreras que contará con su correspondiente versión de calle.

Ford nos cuenta que, desde una suerte de manettino en el volante, inspirado en monoplazas de Fórmula 1 y prototipos de resistencia, podemos seleccionar cinco modos diferentes: Wet, Normal, Sport, Track y V-Max. Cinco modos que adaptan, al estilo de conducción que representan, la instrumentación, pero que sobre todo ajustan por completo los parámetros del coche.

Normal, Wet y Sport serán los modos para conducir el Ford GT fuera del circuito

Los modos de conducción alteran el tarado de los controles de estabilidad y tracción, la aerodinámica activa, la amortiguación e incluso pueden reducir, y elevar el chasis, en un rango de 50 milímetros

En el día a día, en modo Normal, querrás que el control de estabilidad y tracción siempre esté presente y te evite cualquier susto. También que la suspensión sea más cómoda, en una posición alta para evitar que roces con cualquier obstáculo, y con un tarado suave de la amortiguación. En este modo esa será la lógica de funcionamiento del Ford GT, que levantará su alerón a más de 145 km/h para proporcionarnos un extra de estabilidad y que inclina el alerón, activando el freno aerodinámico, cuando pisemos el pedal del freno con cierta intensidad por encima de 121 km/h.

Si la cosa se pone fea, el asfalto está deslizante, o empieza a llover, el modo Wet impedirá que se active el Launch Control y ajustará el acelerador y el cambio en una posición más enfocada a evitar que cometamos un error fatal.

Pero si la cosa se pone divertida, nada mejor que activar el modo Sport, del que la marca tan solo recomienda su utilización en seco. Podremos ajustar diferentes niveles de actuación e intrusión de los controles de estabilidad y tracción, la suspensión se mantendrá alta, pero la amortiguación se endurecerá, la transmisión gozará de un ajuste más deportivo y el alerón trasero se elevará a partir de 113 km/h.

Las diferencias entre los modos Track y V-Max

El modo V-Max oculta todos los elementos aerodinámicos que puedan alterar mínimamente nuestra resistencia aerodinámica para alcanzar su velocidad máxima, que está cerca de los 350 km/h

Ahora bien, si lo que quieres es marcar vueltas rápidas en circuito, no tienes más que activar el modo Track. En el Ford GT solo es posible seleccionar los dos modos más radicales, Track y V-Max, con el coche parado y la transmisión en modo P. Ford recomienda encarecidamente que no utilicemos estos dos modos en carreteras públicas, solo en circuito.

En ambos, las suspensiones descenderán hasta su posición más baja. Eso significa rebajar la carrocería 50 milímetros – una barbaridad – con respecto a los modos anteriores. La transmisión trabaja en su modo más radical y el acelerador está preparado para ofrecer la mejor respuesta posible. El Ford GT activa, incluso, una suerte de sistema anti-lag, que mantiene el giro de las turbinas del turbo para ofrecer la máxima respuesta en cualquier momento que pisemos el acelerador.

Y ahora nos encontramos con las grandes diferencias entre el modo Track, pensado para ser rápido en recta, pero sobre todo en curva, y el modo V-Max, pensado para alcanzar la velocidad máxima reduciendo la resistencia aerodinámica. Mientras el modo Track mantiene el alerón trasero subido en todo momento, el modo V-Max lo oculta para facilitarnos alcanzar las 216 mph de punta teóricas del Ford GT, 347 km/h. El modo V-Max también desactiva el sistema anti-lag, porque se entiende que lo utilizaremos únicamente en pruebas de aceleración en las que la respuesta del motor no nos interesa, sino su capacidad para acelerar, porque en ningún momento buscaremos soltar el acelerador para presionarlo a fondo de nuevo.

Ahora decidme, después de conocer estos datos, que el Ford GT no es un deportivo increíble y que daríais lo que fuera por daros un paseo con él.

Fuente: Ford
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