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Eco Dodge Challenger, el muscle car también puede ser híbrido

Deportividad y eficiencia pueden correr de la mano, aunque sea mediante la hibridación pero cualquier mejora que evite gastar más petróleo y contaminar es bienvenida. El Eco Dodge Challenger es un ambicioso proyecto que trata de sacar el máximo jugo al “muscle car”, concretamente al Challenger R/T, añadiendo la fuerza del componente eléctrico.

El cambio es totalmente radical, no sólo por lo que implica el convertirse en híbrido sino porque mejora en todos los puntos. Antes de entrar a fondo en su funcionamiento mecánico una buena base para mejorar en el rendimiento es pesar menos, por lo que el Challenger desborda en sus nuevas piezas fibra de carbono. Pierde también peso en sus “zapatitos”, de aleación ligera y 20” de diámetro, y puntilla su chasis con una suspensión hidráulica ajustable.

¿Cómo han manejado la combinación de motor eléctrico y motor térmico? Sin irse a lo complicado. El tren eléctrico actúa por separado del de combustión, con sus propios mandos y todo. Es decir, se puede conducir el Eco Challenger de forma automática con el motor V8 o de forma manual con el motor eléctrico, dejando este último para el espacio “urbano”. No puede acelerar con la fuerza del térmico pero sí ofrece 64 kilómetros de autonomía y hasta 160 km/h de velocidad máxima.

El motor eléctrico es el típico de corriente continua como los usado habitualmente en los coches híbridos. Bebe de 28 baterías, situadas sobre los ahora impracticables asientos traseros, que a su vez son alimentadas por una célula de combustible de hidrógeno. Evidentemente hace que se pierda espacio útil pero lo que consigue hace que merezca la pena.

Con una serie de mejores en los cilindros, en la entrada de aire o en el manejo de los gases sobrantes se consiguen 60 CV más sobre los 370 CV de serie. Para redondear la jugada aparece un sistema nitro para sacarle más partido en las aceleraciones, que aporta aproximadamente 75 CV extra de potencia nada más soltar el botón que desencadena la entrada de más moléculas de oxígeno a la cámara de combustión. El asunto puede forzarse con un aporte más fuerte y que alcance casi 175 CV a mayores pero se corre el peligro de que algo falle.

En total se pueden conseguir del motor de combustión un máximo de 505 CV, con los que vuela fácilmente hasta los 96 km/h en menos de 4 segundos. Por supuesto éstos no son transmitidos de cualquier manera a las ruedas traseras sino que media un mejorado diferencial autoblocante, son muchos caballos para dejar sueltos. Llegada la hora de detenerlos unos frenos Brembo Gran Turismo con pinzas de hasta seis pistones se encargan de hacer efectiva una buena frenada.

Otro de los detalles más interesantes está en la retrovisión. Por obvios motivos aerodinámicos los retrovisores externos han sido intercambiados por unas cámaras que retransmiten todas las imágenes a una pantalla situada en el centro del salpicadero.

Si os atrae este proyecto podéis encontrar más información en popular mechanics, con datos de todos los elementos empleados en esta conversión.

Vía: challengerblog

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