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Dragstar, un "alas de gaviota" con muchos caballos

Mercedes 300 SL GullWing Dragstar

Estoy segurísimo de que si hubieran visto a este Mercedes 300 SL pasearse por las calles no hubieran pensado que era un auténtico biplaza deportivo de la época sino más bien algo venido de otro mundo. Pero en estos tiempos hasta este estrafalario dragster nos parece de lo más normal.

La obra que consigue un buen revoltijo de tripas a los que nos gusta el clásico Gullwing se llama Dragstar y es eso justamente, toda una estrella de las carreras de drags. Esas en las que todo consiste en correr en línea recta a toda velocidad para hacer tiempos de infarto. Pero, ¿hacía falta cargarse un icono para esto?

Esta “bestia” tiene como corazón un musculoso motor de 6.9 litros que desarrolla nada menos que 1.050 CV de potencia, traducidos como es habitual en este tipo de coches por una caja automática de sólo tres marchas a las ruedas traseras. Un tren trasero con ruedas sobredimensionadas para poder aprovechar semejante fuerza.

Sus medidas más definitorias no están en su cuerpo fibroso, de fibra de carbono claro está, ni en su retocado chasis para impedir que en una aceleración se separe de la carrocería. Lo más espectacular está en su potente arranque desde parado con el que es capaz de realizar el cuarto de milla en 8.1 segundos. Unos 2 segundos menos que el Veyron.

Cuando se rebasan esos 400 metros iniciales después del arranque el 300 SL Dragstar ya está rodando a 267 km/h. Sólo puedo añadir que el piloto no abra las puertas y las “alas de gaviota” comiencen a aletear. Para correr y no volar ya está el brutal Spiro Pappas Camaro Z28 con sus 2.800 CV.

Es curioso lo mucho que han evolucionado este tipo de carreras y todavía se utilizan viejas glorias para correar. El principio de los drags eran, desde luego, otro mundo.

Mercedes 300 SL Gullwing Dragstar

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Vía: carscoop

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