Probando los frenos del Mercedes SLS en la carretera del Grossglockner

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Además de la espectacular experiencia turística que supone recorrer la Grossglockner High Alpine Road, para algunos conductores es, en realidad, una pista de pruebas donde poner a punto los frenos de los modelos que meses más tarde saldrán a la venta. La mayoría de fabricantes alemanes e italianos incluyen esta ruta en sus pruebas de ensayo, machacando sin piedad los frenos de sus futuros vehículos.

Como ejemplo, hablemos de las sesiones de tortura a las que fue sometido el pasado verano uno de los superdeportivos de última hornada que acaba de llegar al mercado: el Mercedes SLS AMG. Al volante, Christian Flessa, responsable del desarrollo de frenos de AMG.

pruebas de frenos del Mercedes SLS

El recorrido, todo él cuesta abajo, comienza en la cumbre de la Edelweissspitze, a 2.571 metros sobre el nivel del mar. Por delante, 15 kilómetros con una pendiente media del 10% hasta llegar al control de peaje situado a 1.500 metros de altitud. Contraviniendo las más elementales normas de seguridad, el coche rueda en punto muerto, para anular la capacidad de retención del motor. Mantener la velocidad de crucero de 40 km/h es misión exclusiva de los frenos.

Si el coche no supera los 40 km/h. no es por miedo del piloto, sino para evitar que un mayor flujo de aire propiciado por una velocidad más elevada contribuya a refrigerar los frenos. La intención es comprobar su resistencia al calentamiento (el famoso fading) y el frío aire de la montaña no puede ser aprovechado para falsear los resultados. A mitad del recorrido, los discos de freno ya estan al rojo vivo, tal y como se puede observar en la foto.

pruebas de frenos del Mercedes SLS

El conductor viaja solo, pero en el asiento de al lado lo acompaña un ordenador que registra contínuamente los datos que le llegan desde los sensores del equipo de frenos: la temperatura de los discos, que fácilmente sobrepasa los 500 ºC; la del liquido de frenos, que no debe superar su temperatura de ebullicion de 200 ºC; la presión que hay que ejercer sobre el pedal, variaciones en su recorrido y la temperatura de los latiguillos. Todo es grabado para su análisis posterior.

Al final del trayecto, espera la prueba definitiva: una frenada desde 100 km/h. hasta la detención completa. Flessa y sus colaboradores comprueban las cifras. Todos los datos parecen estar en orden. La mitad del trabajo a realizar en el Glossglockner esta completado. La mitad, porque al día siguiente habrá que repetir todo el proceso con una unidad diferente, esta vez equipada con frenos cerámicos. AMG quiere ofrecer a sus clientes ambas opciones, y las dos tienen que ser homologadas.

pruebas de frenos del Mercedes SLS

Estos no son los únicos ensayos que tendrán que superar los frenos. Anteriormente han sido probados en el Circuito de Nardo, donde se ha comprobado su rendimiento. Sesiones de 5 frenadas consecutivas desde 225 hasta 80 km/h en las que la deceleración no puede bajar de 0.7 G. Al final, una frenada completa desde 225 km/h para comprobar que los frenos y todos los sistemas de ayuda funcionan sin problemas. Como curiosidad, un dato interesante que no se suele publicitar: para detener un SLS desde los 250 km/h los frenos cerámicos alcanzan una tempratura en los discos cecana a los 850 ºC, y desarrollan una potencia de 1.120 CV.

Pero no todo es rendimiento máximo; tambien hay que tener en cuenta el confort de la frenada, evitando chirridos y otros ruidos molestos. Son conceptos contradictorios, y hay que buscar un compromiso entre ambos. Y este tipo de ensayos se suelen efectuar en España, concretamente en la provincia de Almeria. El árido paisaje de los alrededores de Mojácar (donde se mezcla la arena del desierto con el salitre del mar) supone una dura prueba de corrosión para los frenos.

Tras las pruebas bajo el ardiente sol de la Costa de Almeria, se pasa al extremo opuesto: la siguiente etapa discurrirá en la Laponia Sueca, enfrentandose a temperaturas ambientales que rondarán los 35º bajo cero. Los ensayos finales se efectuarán en circuitos como Hockenheimring o el Nürburgring-Nordschleife, sin olvidar una última comprobación: que los productos de limpieza, en especial los limpiadores de llantas, no afecten a los componentes, ni siquiera a la pintura de las pinzas de los frenos.

Via: AMG
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