El martillo de Wimmer golpea al Mercedes C 63 AMG

Sergio Álvarez  |  @sergioalvarez88  | 

Puede que sea la segunda noticia del Mercedes C 63 AMG en dos días, pero es que no nos cansamos de este muscle car alemán, si se me permite esa licencia. ¿Por qué creo que es un muscle car? Una potencia específica relativamente baja de serie – 6.2 V8, 457 CV - y un pesado martilleo del V8, que destroza a sus rivales en contundencia y sensaciones, aunque es superado por BMW M3 y compañía en efectividad y paso por curva. Como un muscle car, ¿verdad? ¿Y si lo refinamos un poco más y añadimos potencia?

Es lo que el preparador alemán Wimmer ha hecho, añadiendo potencia y refinamiento al propulsor atmosférico de Mercedes, aunque las fotos lo muestran montado sobre una carrocería pre-lavado de cara. No nos importa, porque la ganancia en prestaciones hace que olvidemos este pequeño detalle. El 6.2 V8 recibe una intricada retahíla de refuerzos internos y actualizaciones mecánicas, que sin necesidad de recurrir a la sobrealimentación elevan su potencia a unos atronadores 601 CV de potencia alemana.

El martillo de Wimmer golpea al Mercedes C 63 AMG

Cuenta con nuevos árboles de levas, nueva admisión de alto flujo con filtros de aire deportivos, camisas reforzadas para los cilindros, línea de escape personalizada – de colectores de escape hasta silenciadores – y catalizadores de alto rendimiento. Tampoco podían faltar los típicos retoques electrónicos a la centralita electrónica. El resultado son los citados 601 CV, acompañados de un par máximo de nada menos que 720 Nm. No se cuantifican las ganancias en aceleración, tras ganar 144 CV.

Sin embargo, sí sabemos que ahora alcanza una punta de 329 km/h una vez eliminamos el limitador de velocidad que de serie limita su potencial a 250 km/h. Las modificaciones estéticas son meramente promocionales, y los demás cambios sólo afectan a su calzado: llantas BBS CH-R, con neumáticos Dunlop SP Sport de medidas 235/35 R19 en el eje delantero y 265/35 R19 en el trasero. La suspensión no se rebaja, pero recibe una actualización no detallada.

El martillo de Wimmer golpea al Mercedes C 63 AMG

Sólo las modificaciones de motor cuestan 19.900€, pero lo convierten en un Messerschmitt de las Autobahn. ¿Merece la pena pagar 20.000€ adicionales por este AMG? Es momento de decidirlo en la sección de comentarios.

Fuente: autoblog.nl
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