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Tecnología

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¿Aceptarías llevar una caja negra en tu coche? El debate está abierto

Aunque no se trate de un tema de candente actualidad en España, las cajas negras o dispositivos que se encargan de registrar eventos y datos de nuestro vehículo, son algo común en Estados Unidos, casi tanto como lo pueda ser el control de estabilidad u otros sistemas que ya son obligatorios. De hecho la agencia estadounidense encargada de velar de la seguridad en las carreteras, la NHTSA, ha propuesto su obligatoriedad en todos los vehículos que se comercialicen a partir de septiembre de 2014, aunque curiosamente casi todos los vehículos que se comercializan en el país ya incluyen algún dispositivo de estas características y para 2013 se estima lo equiparán un 96% de todos ellos.

En principio estaríamos hablando de sistemas relativamente sencillos que únicamente registrarían algunos parámetros tomados antes y durante un accidente. Entre los datos registrados se incluiría la velocidad del vehículo, la posición del acelerador, si se accionaron los frenos, las fuerzas que confluyeron en el choque, si los airbag saltaron a tiempo y se encontraban en buen estado o incluso si los ocupantes llevaban ajustado el cinturón.

¿Se trata de una intromisión en tu privacidad o tal vez de una gran ayuda para determinar la culpabilidad en un siniestro?

Cajas negras vs monitorizadores

Una caja negra y un monitorizador telemático, no son exactamente lo mismo. El primero registra la eventualidad de un accidente y el segundo hace un rastreo más exhaustivo y continuo.

Llegados a este punto también merece la pena diferenciar entre monitorizadores y cajas negras al uso. Es decir, no es lo mismo un dispositivo pensado para rastrear los movimientos y acciones de un vehículo durante su recorrido, como las herramientas telemáticas que utilizan algunas flotas y que ya probamos con el ALD ProFleet 2, que un dispositivo similar al que se utiliza en aviación para registrar los datos previos a un accidente y tratar de esclarecer las causas.

Por su naturaleza los monitorizadores remotos siempre son una intromisión mayor en la intimidad del conductor que las cajas negras, que tan sólo serían útiles y visibles en caso de accidente, hasta el punto que su obligatoriedad por ley (como en Estados Unidos) sólo podría ser factible si de verdad se hace un uso completamente anónimo de la información que no se vaya a emplear para determinar responsabilidades sino para investigar los motivos que provocan los accidentes y tratar de paliarlo mediante la legislación.

Privacidad y por qué no aceptar una caja negra en tu coche

Cualquier sistema que registre datos privados, en este caso sobre nuestra conducción, requiere un tratamiento acorde con la ley y un protocolo de acceso que en muchos casos tendría que ir de la mano del anonimato.

Muchos conductores se opondrían, sin tan siquiera analizar detenidamente su funcionalidad, a instalar una caja negra en su coche. Lo primero que podríamos pensar es que a lo largo de los miles de kilómetros que realizamos con nuestro coche, cometemos suficientes infracciones como para que la mínima constancia de ellas en un sistema informático, pudiera conllevar algún que otro problema con las autoridades y nuestras aseguradoras. Además, ¿quién se siente cómodo con un “gran hermano” vigilando todos sus movimientos constantemente?

Pero ¿y si esa información sólo se utilizase de forma anónima para mejorar la seguridad de los vehículos mediante el análisis estadístico? ¿y si pudiéramos recurrir a ella para determinar nuestra inocencia en un accidente? ¿no podrían utilizar esos mismos datos para inculparnos?

Evidentemente habría que establecer un protocolo de tratamiento de estos datos y estipular quién podría manejarlos. No es lo mismo el uso anónimo de los datos para mejorar la seguridad que el análisis de estos por la aseguradora que en ciertos casos podría llegar incluso a evadir la responsabilidad del pago de indemnizaciones al quedar demostrada la culpabilidad o la infracción del accidentado.

El aliado de las aseguradoras

En algunos países ya se está obligando a que ciertos sectores de riesgo (jóvenes, conductores de deportivos…) estén obligados a circular con cajas negras y monitorizadores.

Ahora bien, si somos conductores que cumplimos con las normativas y las señales de tráfico a rajatabla, es probable que tanto una caja negra como un monitorizador no nos suponga ningún inconveniente ni despierte todos nuestros temores. Estos dispositivos ya están siendo utilizados, por ejemplo, por las aseguradoras para hacer un seguimiento más exhaustivo de la conducción de sus asegurados.

¿Y si la instalación de un sistema telemático o una caja negra nos permitiese un importante descuento a la hora de pagar la póliza del seguro anual? ¿Estarías dispuesto a ser monitorizado en tal caso?

Más información: NHTSA Estados Unidos (en inglés) En Diariomotor: Experiencia telemática ALD ProFleet 2: con el “gran hermano” vigilando todos tus movimientos | Cajas negras para los coches y vehículos inteligentes: seguridad vs privacidad