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Red Bull gana el pulso a Pirelli, que cambiará sus neumáticos para el G.P. de Canadá

Jose Tellaetxe | @josetellaetxe | 14 May 2013

El señalamiento que hizo Dietrich Mateschitz, propietario de Red Bull, sobre Pirelli, a colación de los problemas originados por los neumáticos italianos durante la disputa del pasado Gran Premio de España, ha obtenido rápida respuesta por parte de la firma milanesa, que ante el acoso sufrido ha decidido adelantar sus planes iniciales para modificar sus compuestos en Silverstone anunciando que los aplicará definitivamente en Canadá, la séptima prueba del calendario oficial del Mundial de Fórmula 1 que se celebrará el próximo 9 de junio.

A ello ha ayudado sin duda el firme posicionamiento mostrado por Bernie Ecclestone en las últimas horas, quien ofrecía su visión del asunto al Daily Express, afirmando rotundamente que «las ruedas están mal y no son lo que esperábamos de Pirelli».

Sin embargo, este inopinado cambio de posición del proveedor único de neumáticos para la Fórmula 1, ha sentado bastante mal a los aficionados y a buena parte de la prensa especializada, hasta el punto de que las redes sociales están inundadas por mensajes y debates cruzados sobre lo que mayoritariamente se considera una ingerencia inaceptable por parte de Red Bull, entre otras cosas, porque la debacle de la austriaca en tierras españolas no se debió estrictamente al mal funcionamiento de los compuestos, sino a una inadecuada elección por parte del wall de Milton Keynes de la estrategia disfrutada o sufrida (eligan ustedes el término que prefieran) por Sebastian Vettel durante el transcurso de la prueba, lo que derivó en que el tricampeón más joven de la historia sólo pudiera terminar 4º, por detrás de Fernando Alonso, Kimi Raikkonen y Felipe Massa.

Sea como fuere, la salida a la palestra de Dietrich Mateschitz ya suponía un severo aldabonazo que anunciaba por dónde iban a ir los tiros. El multimillonario patrón no es un hombre que se prodigue demasiado, pero sí un tipo muy celoso con su imperio y sus intereses, y éstos, querámoslo o no, resultan a su vez vitales para el devenir de la máxima expresión de la competición automovilística deportiva.

Conscientes del altísimo coste que supondría para la Fórmula 1 tener descontento a su máximo inversor publicitario y a uno de sus mejores embajadores mundiales —son conocidísimas las campañas de imagen de Red Bull en el Tibet, en el desierto de las Salinas de Argentina o incluso al otro lado del río Hudson, promocionando el futuro Gran Premio de New Jersey—, la FIA y el FOM (con Bernie Ecclestone a su cabeza), han hecho suyas las demandas de la escudería de Milton Keynes y han propiciado con su aparición en el escenario, que Pirelli, empresa que todavía no ha renovado su contrato para seguir suministrando gomas el año que viene, haya optado por cambiar de rumbo en apenas 48 horas.

El debate está servido, sin duda. Como decíamos ayer mismo en Diariomotor, las ruedas son un elemento crucial en el desarrollo de la competición, y si su parte visible afecta a la tracción y a la capacidad de gobierno del monoplaza, no es menos importante su implicación en el buen funcionamiento del diseño aerodinámico del mismo, al formar parte ineludible del sistema de amortiguación de los vehículos. En este sentido, Red Bull ha optado por paliar las deficiencias del RB9 cargando contra los neumáticos y parece que ha conseguido su objetivo, aunque otra cosa es que haya acertado y no acabe lamentando las consecuencias.

Sea como fuere, Pirelli, a través de su responsable Paul Hembery, ya ha anunciado que utilizará para Canadá unos neumáticos que estarán confeccionados a la manera de 2012, con carcasa de kevlar en vez de con tejido metálico, aunque los compuestos de la banda de rodadura serán idénticos a los diseñados para la gama 2013. En principio sólo cambia la estructura, pero en el fondo, como el kevlar es menos elástico que la rejilla, habrá cambiado todo.

En Diariomotor: Pirelli en Fórmula 1, una historia que no acaba de cuajar