Peugeot 308 GTI a prueba: roadtrip a Biarritz con el “anti Cupra” de Peugeot

 |  @HerraizM  | 

Reconozco que tras el lanzamiento del Peugeot RCZ R todas las versiones deportivas de Peugeot me suscitan un gran interés, de hecho el Peugeot 208 GTI By Peugeot Sport me parece una auténtica maravilla y claro, con estos dos precedentes os podéis imaginar las ganas que tenía ya de ponerme tras el volante del Peugeot 308 más deportivo, del Peugeot 308 GTI. Con las impresiones del SEAT León Cupra de 290 caballos aún bastante frescas me dispongo a poner a prueba al Peugeot 308 GTI, confeccionando además para ocasión una ruta que nos llevará desde Madrid a Bilbao antes de dar el salto al País Vasco francés en un peregrinaje express de menos de 40 horas y más de 1.500 km para conocer a fondo al compacto deportivo de Peugeot… ¿nos acompañas?

“Ouch, yo lo quería bicolor”

Para la ocasión Peugeot España ha puesto en mis manos las llaves de una unidad equipada con el motor de 270 caballos lo que, como os contamos en el a fondo del Peugeot 308 GTI, implica la presencia de un diferencial Torsen y frenos mayores. Impaciente espero que sea una unidad con el llamativo acabado bicolor… pero no. Ouch. Discreto, con esa doble salida de escape delatora, me espera a las puertas de las instalaciones de la marca.

Clap. Su cuidado interior me recibe tras firmar las autorizaciones de rigor. Su limpio salpicadero, ese minúsculo volante y claro, unos buckets de buen planta y mejor mullido. Me acomodo, reposo las llaves en uno de los huecos y presiono el botón de arranque.

Además de mimar el tacto de los materiales y los ajustes empleados en su interior Peugeot ha aislado este habitáculo realmente bien. Inserto primera, pongo rumbo a una de nuestras localizaciones habituales para fotos, para dejar sentenciado el primer material que veréis en las redes sociales de Diariomotor (¿sabías que ahora puedes seguirnos en Instagram?).

Situado en el escenario de rigor comienzo con unas rápidas tomas y un primer contacto con su diseño…

Vale, cualquiera de nosotros se percataría, rápidamente, que este 308 no es un 308 normal. Esos frenos rojos que asoman tras sus llantas le delatan, como lo hace el difusor trasero o esa doble salida de escape. Con este acabado, luciendo en rojo su carrocería, desaparece la franja roja de su frontal que sí vemos con otros tonos, más discreto aún. Sí, este 308, siendo la variante deportiva, es realmente discreto algo que, automáticamente, me recuerda al SEAT León Cupra.

¿Una ventaja?¿Un inconveniente? Esto lo dejo a decisión de cada uno pero a mí, que me encanta el diseño del Peugeot 308, se me antoja demasiado recatado para ser una versión deportiva porque, no nos engañemos, un cierto toque macarra en estas alternativas nunca está de más, sin necesidad de llegar a los límites del Honda Civic Type R o el Ford Focus RS. Bien, Peugeot ha querido jugar su rol de alternativa conservadora en el segmento, coge sitio al lado del Volkswagen Golf GTI.

Reconozco que me deja un poco frio y leñe, como decía me gusta el diseño del Peugeot 308 “normal”. No sé, quizá un splitter, quizá algún nuevo detalle en sus pasos de rueda delanteros… Sí, su sobriedad tienen al mismo tiempo un contrapunto de lo más interesante, lo pienso, le doy vueltas a esa estética soft que tanto suelo consumir en Tumblr y mi mente gruñe porque también me gusta la idea… me sacudo la cabeza. Un compacto deportivo quiero que sea, un poco, llamativo.

Al alzar el capó me recibe su bloque de cuatro cilindros. Tras una foto rápida con el móvil me pongo a curiosear por los rincones. Me sorprende (y me encanta) no encontrarme con la típica carcasa de plástico topándome en su lugar con una pequeña chapa de Peugeot Sport.

Como viene siendo norma desde hace años en PSA este modelo queda, mecánicamente, en manos del propulsor 1.6 THP. Este motor turbo, que también lució MINI en su momento, desempeña 270 caballos, cifra que se sitúa en lo más alto de los modelos de producción equipados con este propulsor, a la par del Peugeot RCZ R.

Estos 270 caballos, que quedan acompañados por un par de 330 Nm, se entregan al eje delantero recurriendo para su transmisión a una caja de cambios manual de 6 velocidades que, según reza Peugeot, ha sido debidamente reforzada para la ocasión.

Además Peugeot puede vanagloriarse de ser una alternativa realmente ligera en la categoría, blandiendo un peso de 1.205 kg que bien le valen para dejarnos con una relación peso/potencia de 4.46 kg/cv. Recordemos que el Peugeot 308 (y por tanto esta versión GTI) se articulan sobre la plataforma EMP2.

Cierro el capó, vuelvo a su interior y el tenue sonido de la puerta al cerrarse me sumerge de nuevo al instante en un habitáculo de una gran calidad, sin ninguna tacha al rebuscar entre las diferentes uniones, con un salpicadero blando, con un buen acabado en los diferentes tejidos empleados, esas bien labradas inserciones de aluminio… Pero, sin duda, de su interior lo que más me gusta es su diseño.

El aspecto del salpicadero del Peugeot 308 me parece realmente innovador. No hay apenas botones, aunque esto le haya servido en bandeja una buena ración de críticas al llevar incluso la climatización al sistema multimedia; su instrumentación me encanta; el volante, tan pequeño como polémico, también y para colmo esta versión está cargada de detalles específicos. Aquí, respecto a su aspecto exterior, se nota un poco más que estamos ante un compacto deportivo.

Peugeot Sport se ha encargado de preparar unos buenos buckets, tenemos además un volante con nuevos acentos, un pomo del cambio cromado con una inserción roja, nuevos umbrales para las puertas, pedales con un acabado metálico… la retahíla habitual de detalles que definen el interior de las versiones deportivas en esta categoría.

¿Su posición de conducción? Vale, entramos en un terreno pantanoso. Al 308 le han llovido multitud de críticas por su puesto de conducción y es que a muchos el volante les tapa parte de la instrumentación, pasando a no conseguir una buena postura. En mi caso reconozco que esto no ocurre y ambos, el Peugeot y yo, conseguimos adaptarnos el uno al otro, logrando una buena postura, listos para dar el salto a nuestro tramo favorito… aunque no, para esta prueba hemos preparado una aventura mejor…

Madrid-Bilbao: ¡rumbo al País Vasco Francés con el Peugeot 308 GTI!

Durante la prueba nuestro Peugeot 308 GTI nos dejó con un consumo de entre 8 y 8.5 l/100 km.

Para la ocasión, teniendo un francés entre manos, hemos pensado en organizar un viaje express a Biarritz para conocer a fondo al GTI y disfrutarlo tanto como coche rutero con el que hacer un buen viaje como por sus habilidades deportivas.

Es lunes, 7 de la mañana y tras despertarme con el sonido de la alarma del móvil veo en la pantalla un “¿no te habrás quedado dormido?” de Juanma. No, no lo he hecho. Hoy salimos más tarde de lo habitual y en lugar de emprender rumbo antes del amanecer decidimos fijar a las 10 la partida. Hay mucho que hacer antes de echarnos a la carretera.

La verdad es que el Peugeot 308 GTI es un auténtico devorador de kilómetros. Su interior, como mencionaba anteriormente, está realmente bien aislado y el 1.6 THP es capaz de llevarnos a un ritmo con encomiable suavidad, todo ello maridado con el tacto estable del conjunto, una buena banda sonora sonando en su equipo Denon opcional y un buen trabajo por parte de su navegador.

Sin darnos cuenta estamos inmersos ya en los verdes valles de los alrededores del Parque Natural de Gorbea. “¿Ya?”, nos miramos ambos incrédulos ante la rapidez con la que parece que hemos sentenciado el primer tramo y mientras vemos como cada vez menos y menos kilómetros nos separan de Bilbao fijamos la planificación de la sesión de fotos que arrancará al llegar a la ciudad.

Soleada, con los últimos forcejeos del calor veraniego arremolinándose en su ría, nos recibe Bilbao.

Empezamos por los alrededores del casco viejo de Bilbao, seguimos por el Guggenheim y antes de que el reloj siga avanzando y se nos complique comer damos buena cuenta de unos pintxos, de nuevo en el casco viejo. Qué grata es la gastronomía nacional y qué, relativamente, fácil es comer bien en cualquiera de nuestras callejuelas.

Un barrido a las puertas del ayuntamiento, buscamos alguna localización más en los alrededores del Guggenheim y decidimos poner rumbo al Kobetamendi para intentar sacar una foto desde las alturas de la ciudad y nuestro 308 GTI. Qué extraña paz se respira sin el BBK de por medio…

Apresurados por no perder las mejores horas de luz en Biarritz emprendemos de nuevo el camino. Llenamos el depósito antes de cruzar la frontera…

¿Supera al SEAT León Cupra?¿Es divertido?

El SEAT León Cupra se percibe más rápido pero a cambio el Peugeot 308 GTI nos ofrece un rodar más refinado

Hasta ahora no he mentado demasiado sobre la dinámica del Peugeot 308 GTI salvo su buen proceder en autopista y sí, ya es hora, mientras nos acercamos a la frontera con Francia, de que os hable un poco de su dinámica afrontando una conducción deportiva.

Activo el modo Sport en el puente central sin percibir demasiados cambios. Sí, la instrumentación se torna roja y el escape suena ahora más vivo, un poco más, sin alardes innecesarios e invitándote a acariciar el acelerador con más ahínco, pero no noto que la dirección se endurezca y obviamente la suspensión no es adaptativa (no es algo propio entre compactos deportivos generalistas), por lo que tampoco se vuelve más firme.

Desde los primeros compases del tacómetro el 1.6 THP nos ofrece un buen desempeño. No le faltan bajos y la aceleración se produce firme y sin sobresaltos, sin aparentes pérdidas de tracción, sin virulencia alguna…

Pero sí, rápidamente, en unos pocos segundos, estamos rodando realmente rápido… aunque no siento la presteza del SEAT León Cupra.

Todo el proceso de aceleración se resuelve con una mezcla en la que que se entrelaza el suave (y grave) graznido de su escape con un continuo silbido de su propulsor que deja bien claro su condición de turbo. Peugeot ha hecho un trabajo tan buen aislando este coche que cuando buscas una conducción más deportiva y desatada echas en falta algo de contundencia en su escape.

Sí, no esta mal, pero le pasa un poco como a su diseño: quieres ver a un GTI algo más macarra.

El motor es realmente elástico, parece tener respuesta estemos en el régimen que estemos y además llega acompañado por una caja de cambios manual perfectamente sintonizada con esta mecánica, de buen tacto aunque de recorridos algo mejorables. El 1.6 THP sigue en plena forma, qué buen trabajo.

Si algo me gusta del Peugeot 308 GTI, además de esa refinada atmósfera interior, es la desenvoltura con la que sus suspensiones lidian con cada curva ofreciéndonos un inmutable conjunto que tan pronto es cómodo como eficaz, cortante al entrar en curva, sin sobresaltos ni inercias desagradables a su salida, suave entre los badenes y los adoquines de la ciudad.

Bien comunicativo al volante, con la dureza justa, nos topamos con unos frenos que cumplen realmente bien. Sin fatiga y sobre todo con una gran capacidad. Me pregunto qué tal irán los de la versión de 250 caballos. Estos desde luego son bastante buenos (a falta de conocerlos en circuito).

Biarritz-Bayona: hora de descubrir el País Vasco Francés

Un buen tacto de dirección, un genial trabajo por parte de las suspensiones, buenos frenos… Peugeot Sport ha hecho un gran trabajo en su puesta a punto.

Fuera ya de la autopista de peaje y tras el caótico ambiente fronterizo empezamos a ver como cae la luz y como todo el paisaje queda en manos de un extenso verdor y las típicas casas de la zona, de viga vista y rojiza. Se palpa un gran sentimiento de pertenencia, de afinidad común con la región, entre los locales de lo más loable.

San Juan de la Luz, Saint-Jean-de-Luz, nos acoge por unos minutos. Nos tomamos un respiro de unos pocos segundos para contemplar su puerto e inmediatamente intentamos resolver alguna que otra foto entre el ir y venir del abundante tráfico y los también numerosos turistas. “Espero que Biarritz nos lo ponga más fácil” apunta Juanma.

Unos pocos kilómetros, poco más de 20 minutos, nos separan de Biarritz y de ello empiezan a dar buena cuenta las cada vez más frecuentes motos cargadas con tablas de surf y los palacetes, que sustituyen a las clásicas construcciones vascas.

Nuestra primera parada en Biarrtiz, a los pies de una de estas antiguas mansiones, nos deja con la visión del cantábrico francés repleto de surferos, mientras que a pocos metros, separados por un pequeño saliente de tierra, aparece la majestuosa visión del casino municipal, con esas columnas, con esas vidrieras. El art decó plantado a los pies del mar.

Iluminado por la luz del atardecer, a lo lejos, aparece el Hôtel du Palais y el faro de Biarritz, casi definiendo nuestra ruta hasta Bayona, donde haremos noche. Antes nos quedan unas cuantas fotos por hacer, lidiando de nuevo con un tráfico incesante y con un el no parar de los habitantes de Biarritz, que nos miran preguntándose qué hacemos exactamente.

Surferos con el neopreno aún puesto y relamidos de jersey al hombro conviven en la tarde de Biarritz, una tarde que se torna en noche a los pies del faro. Exhaustos fijamos en el navegador “Bayona” como destino.

Deportivo sí, pero también una perfecta opción en ciudad, entre el tráfico y las estrechas calles

El 1.6 THP es, también, realmente satisfactorio en el uso diario. Muy elástico, con buenos bajos…

Según avanza este primer encuentro con el Peugeot 308 GTI más me va conquistando ese amortiguado rodar, ese acogedor habitáculo. Es realmente cómodo y en cada trayecto te sientes arropado por un cuidado entorno, por un cuidado tacto de sus mandos. Es, sin duda, realmente agradable y más allá de su capacidad como compacto deportivo sorprende, muy positivamente, en este sentido.

Maniobrando entre las calles del Port Vieux, conduciendo por sus acantilados, te das cuenta de lo bien que trabajan sus suspensiones fuera de una conducción deportiva, de lo grácil que resulta también el 1.6 THP en una conducción normal y lo bien aislado que está el habitáculo…

Vuelta a casa

Tras una buena ducha reconfortante partimos de una desierta Bayona a una también desierta Biarritz, ¿dónde está la gente? Caemos en la cuenta de que son casi las 12 de la noche, nos apresuramos en conseguir algo de comida, antes de que sea aún más tarde y cierre todo y volvemos a nuestro hotel.

Bayona, a la luz del día, nos sorprende cargada de vida. Espectadores en el trasiego diario de la ciudad, viajeros en una expedición apresurada, descubrimos su espectacular catedral y el ferviente ritmo de los márgenes de sus ríos. Sus callejuelas nos embelesan y decidimos alargar una hora más en esta ciudad para que pase a formar parte inesperada del reportaje, buscando un nuevo escenario entre sus fachadas para el Peugeot 308 GTI.

Recorremos el camino inverso. Volvemos a Biarritz, recuperamos alguna que otra idea del día anterior para sumar más fotos a la galería, descubrimos el Museo del Mar y la visión de la Cite de l’Ocean, con su llamativo edificio, en nuestro retrovisor nos sirve de despedida. Biarritz ha sido un auténtico placer. “Tenemos que volver”.


¿San Sebastian o volvemos a Bilbao?
Decidimos repetir con la ciudad del Nervión, una parada rápida para comer antes de volver a Madrid, antes de sumarle los últimos kilómetros al Peugeot.

¿Por qué un Peugeot 308 GTI?

El viaje se empieza a tornar en despedida y como en cada regreso memorias de anteriores trayectos. Que si la noche del Audi R8 LMX en Lisboa, que si aquel Oporto-Lisboa en el Volkswagen Beetle Cabrio, los atardeceres en el Delta del Ebro con el Subaru WRX STI“¿cuántos kilómetros habremos hecho ya?” Pregunta Juanma. Intentamos hacer un vago cálculo.

La recta final siempre es un buen momento para entrelazar las conclusiones del viaje, de la prueba. Siempre me hago un esquema mental de las sensaciones, de las impresiones, de las pegas y los apegos, llegados a este momento.

El Peugeot 308 GTI tiene un precio de partida de 30.350 euros en el caso de la versión de 250 caballos y de 32.850 euros en el caso de la versión de 270 caballos.

Sin duda el Peugeot 308 GTI es rápido y efectivo. Tiene un gran paso por curva tanto en virajes rápidos como en curvas lentas, donde el Torsen sale a relucir. Su propulsor también ofrece un grato comportamiento y aunque no resulta explosivo nos da una elástica respuesta en todo su rango, convirtiendo a este compacto deportivo en un dócil animal en el día a día, algo que sin duda queda bien acompañado por el suave tacto de su dirección y suspensiones.

Vale, es discreto y me gustaría un poco más de mala leche en la melodía que sale de su escape. Es un GTI y eso implica que automáticamente busquemos un toque macarra que, efectivamente, quizá no sea necesario. Es el más refinado de su categoría y podemos extender fácilmente un paralelismo con la dualidad las calles de esa Biarritz que apura los últimos días de verano, de binomio entre el surfista cuidadamente descuidado y el refinado parisino de vacaciones, de polo y Dockers.

El cuidado que ha puesto Peugeot en su confort amortigua una deportividad igual de mimada, ¿es menos deportivo por estar bien aislado del exterior? No (al menos que hablemos de su dirección, algo que por suerte está excelentemente tratado en este coche), pero me gustaría escuchar un poco más su escape.

El Peugeot 308 “normal”, ese BlueHDI que tiene tu vecino, me encantó. Aún recuerdo realmente bien el primer día que probé esta nueva generación, en Francia. Me quedé muy gratamente sorprendido. Y sí, este Peugeot 308 GTI me gusta, con los “peros” mencionados, con esa tacha estúpida al diseño, el bobo reclamo de un mayor “hacedme caso”… va realmente bien, rápido y divertido, su interior es atrevido, innovador y de calidad…

El parpadeo de las luces de Madrid nos recibe. Una noche más, una prueba, un viaje, una historia más. Presiono ese metálico botón de la consola central. Ha sido un placer de nuevo Peugeot Sport.

Fotografías por Juanma G. Cámara.

Lee a continuación: #GarajeDiariomotor Tenemos la solución para poner fin a la sobriedad de nuestro Peugeot 308 GTI

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  • Álvaro L.G.

    Gracias por las impresiones, manejo la intención de comprar este coche (además en este rojo y con techo) el año que viene, pero hay dos temas que me gustaría saber que consumos reales tiene, pues parece que hay bastante desviación de los reales con los declarados. Ojo que no creo que superen a los de mi 2.0tce de renault que es relativamente tragón, pero por saberlo. El otro tema es el del techo, si al llevarlo con cortinilla eléctrica se pierde mucho espacio al techo respecto a la versión sin techo solar.

    • Dumengo TOP

      yo tengo el 308 con techo con techo y la altura es la misma, no varía nada. Merece la pena.

      • Álvaro L.G.

        Gracias por la información

    • Sergio Ruiz Gonzalez

      Yo me lo acabo de comprar y los consumos según le pises. Por autovía tranquilo puedes llegar a los 7, pero con este tipo de coches si piensas en el consumo te volverás loco, y al poco tiempo te lo quitarás de encima. Disfrutalo, merece la pena.

  • Fèlix Badosa

    Este 308 me encanta de fuera pero de dentro NADA. Me parece horrible. Eso sí, se han arriesgado y han innovado del mismo modo que con el 208, cosa que no hacen otras marcas..pero no me gusta NADA esto del volante tan pequeño y el salpicadero por encima.

    • Dumengo TOP

      HE TENIDO un 208 y ahora tengo un 308, y te garantizo que lo del volante pequeño es lo mejor que han inventado en muchos años. Al principio se ve raro, luego el manejo es impecable y más cómodo que el volante de un camión, que es lo que llevan la mayoría de coches. Créeme, no cambiaría eso, y sobre el diseño interior, para gusto los colores, no es el mejor de todos los que ha hecho peugeot, pero es minimalista y sobre todo util y comodo.

    • Sergio Ruiz Gonzalez

      Pilotos que han probado este modelo les encanta el volante tan pequeño, porque normalmente utilitzan de ese tamaño e incluso más pequeño, algo que te da margen a hacer maniobras mucho más rápido. Peugeot ha pensado bien esto del salpicadero encima, lo ha hecho de tal manera que al principio te cuesta pero con el paso de los km ni lo notarás. El cuenta revoluciones que vaya alrevés que lo normal le da un toque de exclusividad, como todo su interior. Peugeot ha arriesgado y hay un punto de que te encanta o lo odias, pero si no lo has probado aún te doy un consejo, pruebalo. Un saludo!