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Peugeot 308 Active 1.2 VTI de 82 CV a prueba: tricilíndricos al poder, rodando con lo justo

Óscar Miguel | @omiguel | 13 May 2014

El motor más pequeño que puede llevar el Peugeot 308 es el que ilustra esta prueba, un gasolina de tres cilindros, sin turboalimentación y con 82 CV de potencia. Lo primero que os vendrá a la cabeza es que es un motor muy escaso para un coche de 4,25 metros de largo, estamos en unos tiempos en los que bajar de la centena de potros parece que es demasiado.

Antes de daros o quitaros la razón cabe recordar que es el motor de inicio de la gama, que el Peugeot 308 es un coche bastante ligero para su tamaño y que en muchos casos se peca de exceso de potencia cuando las necesidades no son demasiadas. Puesto a prueba en los tres tipos de vía en los que se moverá un coche así (ciudad, carretera y autovía) las conclusiones son sencillas: de más a menos, con el aprobado en la mano.

Motor 1.2 VTi de 82 CV, ¿para qué más?

No alcanza esa barrera, casi psicológica, de los 100 CV. O de los 90 CV si fuera un diésel, hablamos de un motor muy comedido. Y nada extremadamente moderno, son tres cilindros que desplazan 1,2 litros, con inyección directa y sin turbo. Así se comprende que su punta de potencia se alcance en los 5.750 rpm y que su par máximo sólo sea de 108 Nm.

Combinado con un cambio manual de cinco marchas y dados sus números era fácil imaginar que la relación de transmisión – a las ruedas delanteras, faltaría más – sería bastante corta y “aprovechada”. Teniendo en cuenta esto el VTi de 82 CV es sensible al acelerador en su primera marcha, no se va a encabritar pero hay que cuidarlo para hacer arrancadas suaves.

A partir de la segunda el motor es estirable suavemente aunque se pise el acelerador al máximo, pero sin pasarse porque su corte a 6.500 rpm es bastante abrupto.

En ciudad: serpenteando y apurando al máximo las marchas

El 308 es un coche muy ágil para ir por callejuelas: gira mucha y se hace rápido con su pequeño volante

Bendito pequeño volante y bendito gran ratio de giro. Si algo puede tener bueno un coche son estos dos parámetros para dos cosas tan importantes como callejear y maniobrar dentro o fuera de un garaje. Sorprende que el volante, que resulta extraño a la hora de salir de la urbe, sea tu aliado para jugar por las calles: lo puedes mover rápido y con una sola mano, gracias también a la potente asistencia de dirección a bajas velocidades.

Sin duda el hecho de moverse por un ajustado garaje, con posibles columnas traicioneras, destapa una de las cualidades de este coche. Su gran capacidad de giro facilita evitar maniobras extra para dejar el coche en la plaza adecuada. Si sumamos la buena visibilidad general el apartado de aparcamiento está más que aprobado.

Carreteras y autovías, prima la comodidad y te obliga a no olvidarte del cambio

Muy suave acelerando y en la suspensión

Seguimos en un coche con 82 CV, sin turbo que permita obtener un par elevado en revoluciones bajas o intermedias y una caja de cambios corta de cinco marcas. No esperéis que a 120 Km/h de marcador el motor circule holgado porque precisamente se quedan en 3.500 vueltas en quinta marcha. Aprovechando cuestas y con paciencia se puede circular a velocidades ilegales pero en estos tiempos esto es lo de menos, más bien importa la facilidad para hacer cosas tan banales como adelantar con seguridad.

El volante pequeño es incómodo a altas velocidades

La cuarta y la tercera relación de marcha van a ser tus amigas, sí o sí. Jugando con ellas se puede sacar todo el jugo de este tres cilindros cuyos únicos griterios podrás oir a partir de las 4.000 rpm. Esta es la única forma de adelantar con holgura, de recuperar con cierta agilidad la velocidad, etc. Pero también hay que mantener bajo control esa pequeña rueda interior llamada volante. Su pequeñez, útil para los giros rápidos a baja velocidad, se torna en incomodidad cuando circulamos a alta velocidad.

El 308 intenta no trasladarte demasiadas imperfecciones de la carretera

La sensación de descontrol a partir de la centena de km/h es desagradable, si atiendes a ella porque si no ni te darás cuenta. La dirección asistida, en función de la velocidad en teoría, parece no volverse lo suficiente firme para evitar esa sensación de la que hablaba. Para gustos colores por supuesto pero creo que no sólo lo notará alguien como yo que toca varios coches habitualmente.

Su configuración de amortiguación se decanta mucho más hacia el comfort que hacia la firmeza, y eso se nota para bien y en los curvas pronunciadas para no tan bien, balancea bastante y puede hacerse incómodo. Por contra tiene un punto fuerte interesante: los frenos. Para su marca en báscula lleva unos frenos de disco que casi podría decirse que van “sobrados”, el coche frena muy bien.

¿Pocos caballos junto a poco consumo?

Consume bastante, la orografía le afecta sobremanera

Cuando lees la ficha del Peugeot 308 e indica que el consumo mixto es de 5 litros cada centenar de kilómetros cuesta creérselo, no es para menos porque esa cifra es prácticamente inalcanzable. En una mezcla larga de carretera y ciudad te puedes acercar a los 7 l/100 Km, en autovía constante sin pasar de los 120 Km/h podrías llegar a los 6,5 l/100 Km pero como le pises y quieras mantenerte a toda costa en 130-140 Km/h, que se puede, los dígitos pueden irse hasta los 9.0. Son datos de consumo elevados pero habría que hacer la cuenta, si no se hacen muchos kilómetros al año puede resultar interesante.

Para la parte final de la prueba queda la revisión del navegador, el equipamiento completo, precios y alternativas al 308. Las hay y bastante numerosas.

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