¿Nos salvará de los atascos y el tiempo perdido el coche del futuro? #huyedeltrafico

 |  @ClaveroD  | 

Imaginemos un día a día diferente, una forma totalmente distinta de entender nuestra rutina al volante. ¿Cuántas horas pasamos inmersos en atascos y tediosas maniobras en ciudad? Esta pregunta podría pronto tener una respuesta que muchos de nosotros llevamos soñando años… ni un segundo más malgastado al volante. Aunque parezca que hablamos de ciencia ficción, hasta no hace mucho era así, el coche conectado es real y su objetivo es reinventar la conducción en todas sus formas para erradicar muchos de sus problemas.

¿Nos salvará de los atascos y el tiempo perdido?

El crecimiento del parque automovilístico no ha venido acompañado de una mejora paralela de las infraestructuras.

El ejemplo más aplaudido y actual. Un punto de acceso a internet en nuestro coche y un smartphone o smartwatch en nuestra mano, una combinación que conseguirá que nos olvidemos de qué era eso de aparcar. Coches capaces de dejarnos donde le indiquemos y después venir a recogernos sin nadie tras el volante. El día a día a los mandos de nuestro coche está a punto de cambiar, y aunque quizás pueda sonar a fantasía de serie se los ’80, es muy posible que a nuestros nietos tengamos que explicarles que no hace tanto tiempo vivíamos en una sociedad donde malgastar infinitas horas en atascos y en la búsqueda de aparcamiento era lo más normal del mundo.

Pero con los pies en la tierra y mirando el presente, resulta más que obvio admitir que vivimos en un mundo congestionado que ha convertido al tráfico rodado en uno de los primeros problemas de las urbes. El crecimiento del parque automovilístico no ha venido acompañado de una mejora paralela de las infraestructuras, lo que está obligando a buscar soluciones en tiempo récord para no tener que tomar decisiones radicales. Dicho así pueda sonar catastrofista, pero la realidad es ésta, y los últimos avances en tecnología del automóvil se están centrando en erradicar la palabra congestión, más aún cuando sabemos que el aumento de la congestión en el tráfico incide muy negativamente en factores económicos, de salud y seguridad.

Pronto la conexión entre infraestructura y vehículos dejará de ser una entelequia.

La llegada de internet a nuestras vidas ha marcado un importante punto de inflexión. El siguiente paso de la red de redes es interconectar vehículos e infraestructuras para crear una nueva red que permita gestionar de la forma más eficiente cada nuevo trayecto. Hablamos de un idea muy sencilla, pero cuya aplicación supone todo un desafío. La implantación de esta nueva red de comunicación entre vehículos, personas e infraestructuras, permitirá llegar a predecir incluso sucesos mucho antes de que estos si quiera comiencen a gestarse, dando el mayor salto conocido hasta esa ansiada meta de cero accidentes. La visualización del estado del tráfico o incidentes durante el trayecto es sólo el principio de este proyecto, herramientas que ya disfrutamos actualmente, pero poco a poco veremos como nuestro coche es capaz de emplear esa información por sí solo.

Ir del punto “A” al punto “B” es el pan nuestro de cada día, y es justo ahí donde la tecnología está descubriendo un inmenso abanico de posibilidades por explotar. Ateniéndose al estudio de las rutinas y trayectos cotidianos de cientos de miles de conductores, esta nueva red de redes será capaz de descubrir cada día el trayecto más rápido y eficiente de nuestro hogar a nuestro puesto de trabajo. No habrá que planificar rutas, ni siquiera mirar el reloj, el automóvil que está por llegar será capaz de buscar en todo momento el mejor trayecto y las mejores condiciones para ahorrar tiempo y dinero y además realizarlo de la forma más segura.

Esta artículo es parte de nuestra iniciativa Huye del Tráfico.

Ya estamos conociendo, aunque de forma conceptual, los primeros fabricantes que están trabajando en las posibilidades del coche conectado. Hay múltiples aplicaciones, pero todas persiguen el mismo objetivo de tener en cuenta todo cuánto hace nuestro entorno para conseguir un equilibro que nos beneficie a todos por igual. Una carretera que hoy en día sufre por su elevado tráfico, dentro de no mucho tiempo podrá soportar todavía más tráfico y de forma más segura y eficiente, controlando cada uno de los vehículos que la transitan en tiempo real para adecuar su funcionamiento y necesidades. El coche conectado cambiará la forma en que vemos el transporte, pero sobre todo pulirá todos esos defectos que hoy sufrimos como congestión, contaminación o accidentes.

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