Citroën C4 Cactus: ¿sucesor del 2CV o low-cost maquillado?

El Citroën C4 Cactus debería llamarse C3 Cactus para ser totalmente honesto. Con un precio acorde a sus características, puede tener mucho sentido.
David G.Artés  | 
El objetivo es comprobar si estamos ante un coche revolucionario o ante un low-cost con mucho márketing encima

Tenía ganas de echarle el guante al ya no tan nuevo Citroën C4 Cactus. Mi intuición siempre me dijo que el aura de innovación y revolución que acompaña a este coche podía estar algo hueca después de todo., pero la única manera de comprobarlo es conduciéndolo y viendo de primera mano las sensaciones que transmite, así que eso hice y estas han sido mis conclusiones.

Con motivo del "Citroën Made in Spain", un evento en el que la marca francesa nos recordaba que fabrican muchos de sus vehículos en España (Picasso, Grand Picasso, Berlingo, C-Elisée y Cactus) tuve ocasión de probar diferentes unidades de este importantísimo modelo, una breve pero intensa toma de contacto con el supuesto sucesor espiritual del Citroën 2CV, uno de mis coches más admirados de todos los tiempos.

¿Sucesor del 2CV? Eso habrá que demostrarlo.

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Mousse de cuadriciclo deconstruido con guarnición de plásticos duros y salsa de liviandad

La unidad escogida para esta prueba es un Citroën C4 Cactus PureTech 82 CV S&S con cambio automático pilotado ETG y el acabado tope de gama "Shine". Esta combinación nos permite probar todo el equipamiento existente y a la vez la planta motriz más básica con cambio ETG.

La bienvenida al coche tiene desde el primer instante un cierto aroma low-cost

La bienvenida al coche tiene desde el primer instante un cierto aroma low-cost, aunque disimulado con retazos de materiales resultones y sobre todo la gran pantalla central. El sonido de las puertas es de utilitario, el del maletero es un estridente "clanck" y todos los plásticos a nuestro alcance son duros. A partir de ahí, la lista de elementos ingeniosos de bajo coste es larga.

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El cuadro de instrumentos parece sacado de una película del futuro rodada 1980

El tirador de las puertas delanteras es una cinta gruesa y flexible, mientras que las posteriores carecen de tirador y todo el revestimiento es una gran pieza de plástico negro con un hueco del que se puede tirar. Las ventanillas traseras no pueden bajarse, sólo abrir una pequeña rendija hacia fuera como en un tres puertas.

El cuadro de instrumentos tras el volante parece sacado de una película del futuro rodada 1980, siendo prácticamente monocromo y muy básico, aunque la pantalla central viene en su rescate por tamaño y resolución. En última instancia esa gran pantalla central es también una solución ahorrativa comparada con la instalación de botones, cables y mandos en la consola central.

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El Citroën C4 Cactus está basado en la plataforma del Citroën C3, aunque su nombre pretenda despistarnos

El portón trasero es pequeño, no llega muy abajo en su apertura, con lo que se forma una barrera bastante alta en el borde inferior que dificulta la carga y descarga.

El espacio interior está bastante logrado, sobre todo en las plazas traseras, y ello a pesar de que el C4 Cactus está en realidad basado en la plataforma del Citroën C3, aunque el nombre pretenda despistarnos. El adelgazamiento de puertas araña algunos centímetros, pero es la plataforma de un utilitario de hace 15 años (nace en 2001 con la primera generación del C3) aunque retocada en 2010 con la segunda generación del mismo modelo.

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El cambio automático ETG adereza su lentitud con momentos de indecisión

Un detalle curioso en un coche que se anuncia como crossover es la ausencia de cubrecárter bajo el motor. Eso significa que cualquier piedra que salte irá directa al propio motor, totalmente desnudo por debajo, y si tocamos abajo contra algo (por ejemplo al meter el coche en unas roderas) lo que va a rozar es la mecánica directamente. Vamos, que no anima mucho a explorar caminos.

La caja de cambios automática ETG es todo lo lenta que sería admisible en un automático y tanto más llamativo el tiempo entre marcha y marcha cuanto más fuerte aceleramos. Adereza su lentitud con momentos de indecisión en los que aceleramos de golpe en busca de respuesta entre el tráfico y se queda pensando qué hacer hasta que por fin decide engranar una marcha y avanzar. Si os sirve de consuelo, la palanca del cambio manual tiene grandes holguras en todas sus marchas, resultando muy desagradable en al tacto.

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En definitiva, la simplificación llega a extremos notables, lo cual no es necesariamente algo malo si sabemos entenderlo y, sobre todo, si se traslada al peso del coche y al precio del mismo.

Estilo 2CV, vamos.

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La mejor pieza de ingeniería es la que se ha podido eliminar

El C4 Cactus es uno de esos coches simplificados hasta el extremo que logran ser más ligeros, más fiables y más accesibles que otros coches más convencionales

Tenemos hasta aquí uno de esos coches simplificados hasta el extremo que logran ser más ligeros, más fiables y más accesibles que otros coches más convencionales en su concepción, pero que tienen que lidiar con rivales mejor construidos sin desmerecer demasiado, o recortando mucho en precio.

Con un moderno motor tricilíndrico y eliminando todo lo prescindible, el Cactus se descuelga con un peso que ronda la tonelada (1.050 kg en orden de marcha), lo que redundará en bajos consumos y unas prestaciones por encima de la potencia aparente de su mecánica. Un claro punto a su favor y una primera reminiscencia al ligero y frugal bicilíndrico del 2CV.

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El motor es suficiente para una conducción sosegada, aunque justo de fuelle para todo lo demás

Los datos oficiales nos dicen que el consumo medio es un brillante 4,3 l/100km, y las cifras de prestaciones nos hablan de una aceleración de 0 a 100 km/h en 15 eternos segundos con este cambio automático, una cifra coherente con las sensaciones de respuesta del motor y sobre todo con la lentitud del cambio. Es suficiente para una conducción sosegada, aunque justo de fuelle para todo lo demás.

Otra aproximación a un 2CV, que era desesperante a la hora de acelerar, pero simpático hasta hacerte olvidarlo.

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Tal vez el punto culminante del interior sean precisamente esos botones que manejan la caja de cambios: la sencillez absoluta

Interiormente, el salpicadero casi vacío genera una sensación de cierto desahogo y la ausencia de palanca de cambios, remplazada por un par de botones de avance y retroceso, permite un asiento delantero corrido al más puro estilo de su bisabuelo, aunque salvando las distancias porque el cactus es mucho más grande.

Tal vez el punto culminante del interior sean precisamente esos botones que manejan la caja de cambios. ¿Es posible imaginar un control más sencillo? Tres botones para avance, retroceso y punto muerto son lo único que se necesita y las maniobras de aparcamiento se acaban resolviendo con una mano apoyada en la palanca del freno de mano (también muy original) y el dedo índice alternando entre "D" y "R" en un manejo sencillo a más no poder. Yo diría que ese mando por sí solo ya justifica escoger este cambio automático incluso con todas sus limitaciones.

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Comportamiento dinámico del Citroën C4 Cactus: ligereza ante todo

Resulta refrescante sentir un coche que se aprecia ligero y cuyas inercias no hacen sufrir a los neumáticos

Una vez en marcha, el comportamiento del Citroën C4 Cactus se caracteriza por un confort elevado y un punto de agilidad derivado de su bajo peso.

La suspensión es más bien blanda, pero guarda un equilibrio razonable entre comodidad y control del coche. En curva, las inclinaciones de carrocería son acusadas, pero el volante mantiene un cierto nivel de información que nos permite jugar un poco sin que resulte del todo extraño. Lógicamente, el coche está hecho para ir muy tranquilos.

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En el límite de adherencia el comportamiento subvirador, el notable balanceo y la escasa potencia del motor ponen un límite bastante bajo al paso por curva como es lógico, pero resulta refrescante sentir un coche que se aprecia ligero y cuyas inercias no hacen sufrir a los neumáticos.

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Conclusiones: una cuestión de precio

Es un coche innovador. Todo ha sido replanteado desde cero

El Citroën C4 Cactus es un coche innovador. Desde su estética exterior original y refrescante, rodeado de air-bumps mullidos para proteger las puertas, hasta su interior de asientos corridos o su salpicadero casi vacío, parece evidente que todo ha sido replanteado desde cero en este coche. Es especialmente notable el ahorro de peso obsesivo y patente en cada esquina.

La gran pregunta es ¿cuánto pagarías por un coche como este?

El problema es que no estamos en los años 50 y la oferta del mercado es tan amplia que no es suficiente con ser original. Si quieres vender, hay que ofrecer algo convincente para un público que, seamos realistas, no apreciará estos matices de ingenio o el bajo peso del conjunto como un importante valor añadido. La gente quiere un coche cómodo, amplio y bien construido, o bien un coche sencillo pero barato.

Y esa es la clave a fin de cuentas. El precio. La gran pregunta es ¿cuánto pagarías por un coche como este?

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Las tarifas Citroën son como los principios de Groucho Marx: "Si no le gustan, tengo otros"

El precio de tarifa para el modelo probado está justo por encima de 18.000 €, lo que me parece una auténtica locura. Por ese precio es posible comprar infinidad de modelos que no son un refrito aligerado de Citroën C3 más o menos ingenioso, sino coches de pleno derecho para esa cifra.

Pero las tarifas Citroën son como los principios de Groucho Marx: "Si no le gustan, tengo otros". Una visita a cualquier concesionario se saldará, probablemente, con un descuento notable sobre esa cifra de partida y, de hecho, en el momento de escribir estas líneas existe una oferta de 12.900 € (plan PIVE incluido y con exigencia de financiación) por un Cactus manual con este mismo motor y acabado básico Feel. Esa cifra ya suena mucho mejor, y es entonces cuando el Cactus cobra pleno sentido.

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Este es un coche para comprar con una oferta de derribo, por doce o trece mil euros, con motor básico y aire acondicionado

Este es un coche para comprar con una oferta de derribo, por doce o trece mil euros, con motor básico y aire acondicionado. Por ese dinero yo diría que es una propuesta francamente original y atractiva, un coche práctico y económico que puede funcionar como familiar compacto, como utilitario amplio y como lo que se nos pueda ocurrir. Al final hay que preguntarse cuánto costaría esta mismo coche si se llamase Citroën C3 Cactus, un nombre mucho más honesto.

En definitiva, si lo que pretende Citroën es hacernos comulgar con la rueda de molino de pensar en un C4 Cactus como un Crossover aventurero a precio de Crossover aventurero, creo que no deberíamos dejarnos deslumbrar demasiado por la publicidad y entender este producto como lo que está destinado a ser: un coche que parece barato y ha de serlo necesariamente para tener sentido.

Como un Citroën 2CV.

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Lee a continuación: Citroën repasa todos los clichés españoles en su última campaña del Citroën C4 Cactus

El Citroën C4 Cactus está a medio camino entre un subcompacto algo elevado y un SUV algo bajo. Su única carrocería dispone de 5 puertas y 5 plazas, con una curiosa banqueta corrida en los asientos delanteros si se opta por la caja automática.

Ver todos los comentarios 9
  • Luis

    Me gustaría leer " Bajo coste " y evitar los términos low cost que abundan por todos sitios. Creo que lo de Suv no le vale, la altura es igual que cualquier otro turismo. Para mi gusto debería tener al menos 17 cms libres al suelo. De bajo coste no tiene nada. Debería costar poquito mas que un Sandero, y hablo de ello sin contar Pive ni nada. Eso de inflar los precios para después parecer que te han hecho un superdescuento es para tontos. Aún con esos supuestos descuentos sigue siendo caro. La versión de acceso gasolina con 82 cv, con aire, no debería costar mas de 12500. Luego si hay Pive ya se descuenta lo que corresponda. Por cierto, después de dicho esto, solamente lo compraría en rojo o negro, con las protecciones en negro, y no me gusta decir o escribir airbumps.,,,je,,je. Por 16000 me voy a por un Vitara con los ojos cerrados.

    • mermadon

      ...y encima la falta de un cubrecarter. Inadmisible, aunque quien lo compre debería ponerse un cubrecarter... Por si las piedras.

  • nuevoenesto

    Todo lo que quieras, pero se venden como churros. El rojo es muy bonito.

  • Germán

    ¿Bajo coste? Yo creo que cualquier coche barato debería estar por debajo de los 10.000€ y no me parece que esos 3.000€ extra que cuesta este coche estén justificados. Han prescindido de ventanillas traseras, de cubrecárter, de un motor potente, tiradores de puerta traseros, acabados blandos, cuadro de mandos sin relojes, un cambio automático eficaz... ¿Y lo más ajustado que pueden ofrecer es 12.900€? Por menos dinero, te puedes comprar un Sandero mucho más equipado y con elevalunas eléctricos delanteros y traseros. No sé, me parece un coche feo, vulgar y encima caro. Perfecto para la gente sin criterio.

  • Doofenshmirtz

    Es lo que es y en la más ortodoxa tradición de Citröen : linea novedosa, sencillo, fiable y con personalidad. Como anunciaba la marca en el siglo pasado "para gente encantadora". Y no olvidemos que de Villa verde para el mundo. Bien por Citröen.

  • Rotodos Shur

    No es lo suficientemente simple, ni barato, ni resistente.
    Sacalo a 9900 en diesel, con mecanica reparable en mitad del campo y bien protegido por abajo.
    Entonces podria ser el actual 2cv.

  • X 2.0

    Por un poco menos de dinero, un cubre carter y cambio manual puede ser buena compra. No soy muy partidario de estos diseños pero no lo veo tan mal.

  • Javi

    Después de haber conducido un cactus hdi 100 cv, puedo el artículo hay informaciones imprecisas y en algunos casos falsas.
    En general creo que la gente tiene que ver el coche y rápidamente lo verá.
    En cuanto al interior y la sensación de coche de bajo coste.
    - volante de cuero bi tono, grueso y pequeño.
    - el salpicadero no es rígido sino acolchado, en todas las versiones(no así en un Renault captur o un volkswagen polo)
    - las puertas tienen una zona tapizada.
    - los plásticos tienen un grano simétrico moderno bastante más dificil de conseguir que el símil cuero tan utilizado por vw desde hace décadas entre otras para enmascarar todos los defectos.
    - que las puertas traseras no tengan tirador es lo más habitual del mundo (incluido en coches de gama superior como un serie 3)
    - no hace falta ser un lince para saber que la pantalla táctil es más cara que los sistemas tradicionales.
    - me ha hecho gracia el concepto de pantalla "prácticamente monocromo"...sin comentarios.
    - los asientos son bastante buenos no demasiado blandos.

    hay otras soluciones que no son tan fáciles de ver como el airbag en el techo que permite tener una guantera enorme el techo de cristal (único coche en su categoría que lo lleva por cierto) con tratamiento térmico especial para no llevar cortinilla, o simplemente el tacto de los mandos (para abrir puertas, intermitentes, ...) incluida la palanca de cambios (el mio era manual y era -por fin en psa!- precisa y suave) el ajuste entre piezas y la resistencia al rayado...que hacen ver que no se trata de un low cost.

    Eso se ve también en el exterior en sus juegos entre piezas y limpieza de líneas (soldadura láser, no como en un mercedes clase a por ejemplo...). Eso sí las puertas suenan mal al cerrar, sin duda efecto del air bump!

    Según citroen se han eliminado cosas que la gente usa poco o nada con los fines siguientes. Conseguir un coche bien equipado (no estaría de más que comprases el equipamiento con el de la competencia) con lo que a la gente le importa más (pantalla táctil, info entretenimiento, led, ayuda a la conducción - el mio aparcaba casi solo y tenia cámara trasera-, ah y los Airbumps super prácticos en ciudad! ) quitando lo que usa menos para hacerlo sencillo, económico y ligero.

    PD. Debería el passat llamarse golf classic solo porque en las últimas generaciones comparten plataforma? Que importa si esta bien calibrado y el comportamiento es bueno???

El Citroën C4 Cactus está a medio camino entre un subcompacto algo elevado y un SUV algo bajo. Su única carrocería dispone de 5 puertas y 5 plazas, con una curiosa banqueta corrida en los asientos delanteros si se opta por la caja automática.