Vídeo: ¿cómo funciona el increíble motor sin árbol de levas de Koenigsegg?

David Villarreal  |  @davidvillarreal  | 

Koenigsegg no deja de sorprendernos. Hace un año conocíamos al Koenigsegg Regera, un superdeportivo irreverente, sin caja de cambios, sin árbol de levas, con 1.500 CV de potencia y hasta arriba de tecnología, con soluciones técnicas inéditas. Pero más allá de los increíbles deportivos a los que nos tiene acostumbrados Christina von Koenigsegg, su trabajo también ha discurrido hacia uno de los objetivos más importantes para la industria del automóvil, el de mejorar la calidad de la combustión y reducir el consumo energético y las emisiones. Y es precisamente en este aspecto en el que los motores sin árboles de levas tienen mucho que ofrecer.

Koenigsegg trabaja estrechamente con FreeValve, compañía fundada por el propio Christian von Koenigsegg, para mejorar la tecnología de motores de FreeValve y aplicarla en sus próximos productos.

¿Por qué es tan interesante un motor sin árbol de levas, al uso? En 2010 nacía Cargine Engineering AB y FreeValve, un proyecto para experimentar con motores en los que el árbol de levas había sido sustituido por un tren de válvulas accionado por un grupo electroneumático. Esta solución ofrece una gran ventaja, la poder controlar de forma independiente cada válvula, y gestionarlas sin depender del giro del cigüeñal.

En 2008 incluso se exploró la posibilidad de incorporar esta tecnología en los nuevos proyectos de SAAB. El resto de la historia ya la conoces, la crisis hizo que SAAB tuviera que detener este, y otros muchos proyectos que habían iniciado por aquel entonces. FreeValve AB, en el mismo grupo que Koenigsegg Automotive AB, se plantea ahora su aplicación en los deportivos de Koenigsegg. Y esa es la razón por la cual esta tecnología ya se ha aplicado en el prototipo Regera presentado en el Salón de Ginebra del año pasado.

En este vídeo publicado por FreeValve ya podemos hacernos una ligera idea de su funcionamiento.

Este tipo de motores ya se han utilizado en competición, con objeto de permitir alcanzar un régimen de revoluciones realmente alto, por encima de las 10.000 revoluciones y conseguir un llenado óptimo de los cilindros sin importar el régimen de funcionamiento o la carga del propulsor.

Su aplicación en la calle no solo iría enfocada a esa mejora del rendimiento, que se notaría especialmente a bajo y medio régimen, sino también a mejorar la calidad de la combustión, reducir las emisiones, y conseguir que el tratamiento complementario de esas emisiones a la salida de escape (por ejemplo los NOx) se simplifique.

Fuente: FreeValve
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