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Antonio Giovinazzi

Información
Equipo
Alfa Romeo Racing
Lugar
Fórmula 1
Nacimiento
14 de diciembre de 1993
Edad
25
Ciudad
Martina Franca, Italia
Campeonatos
2017, 2019 - Actualidad
Campeón en...
Masters of Formula 3 Zandvoort 2015 y Formula Pilota China 2012
Debut F1
GP de Australia 2017
Equipo Debut
Sauber F1 Team
Primera Victoria
-

Antonio Giovinazzi es un piloto de Fórmula 1 que compite para Alfa Romeo Sauber F1 Team, siendo el primer italiano en tomar parte en la categoría reina en varios años. También es miembro de la Ferrari Driver Academy, por lo que su presencia en el equipo suizo se debe a la asociación entre este y la Scuderia Ferrari, que prepara al transalpino para un posible futuro vestido de rojo. Giovinazzi debutó en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Australia de 2017, disputando dos carreras esa temporada antes de entrar a la categoría reina a tiempo completo a partir de 2019.

Un camino inusual a través de China:

La carrera de Antonio Giovinazzi comenzó en el karting en 2001, profesionalizándose a partir de 2006 y hasta 2012. A lo largo de esos años, ganó varios títulos italianos y fue tercero en la Copa del Mundo CIK-FIA KF2 en 2011. Con buen apoyo y buenos resultados, se consideró que estaba listo para saltar a los monoplazas. Aunque sus resultados en el karting habían sido buenos, en ningún momento pareció haber indicación alguna de estar ante un fuera de serie. Sin embargo, su debut en la Formula Pilota China resultó lo más exitoso que podría haberse imaginado, logrando el título a las primeras de cambio con seis victorias sobre dieciocho carreras disputadas.

La impresión fue suficientemente positiva como para que el equipo italiano BVM le diera la oportunidad de participar en la última ronda de la temporada de la Fórmula Abarth en el circuito de Monza. Giovinazzi no decepcionó y ganó dos de las tres carreras, siendo segundo en la restante. Curiosamente, el campeonato venía apoyado por la Ferrari Driver Academy, que no vio entonces en el italiano un prospecto de futuro suficientemente interesante. Mientras tanto, el Jagonya Ayam! que tenía interés en promover la carrera deportiva de Sean Gelael iba a dirigirse a Europa, con Antonio Giovinazzi como ‘pasajero’.

De loco al volante a estrella en ciernes:

Antonio Giovinazzi no tuvo precisamente una evolución habitual en el mundo de los monoplazas, donde los grandes talentos suelen florecer a una velocidad inusitada. En 2013 debutó en la Fórmula 3, tomando parte tanto en el campeonato europeo de la FIA como en el británico de F3, en ambos casos con Double R Racing. En el Reino Unido fue subcampeón en un certamen ya descafeinado con cuatro rondas disputadas. Giovinazzi ganó dos carreras y terminó por detrás de Jordan King y un punto por delante de William Buller. Nada especial. Tampoco su primer año en el europeo fue espectacular. Ocho carreras en los puntos, una décimo séptima posición final y una creciente reputación como piloto exageradamente agresivo y propenso a cometer errores por exceso de pasión en las peleas.

Dicha fama se reforzó en 2014, ahora ya con un segundo equipo Carlin destinado para los pilotos del Jagonya Ayam!. Sus resultados mejoraron y hacia la parte final de temporada, su agresividad empezó a traducirse en destellos de talento con cuatro podios en un espacio de cinco carreras y dos victorias que le valían el ser sexto en la general. Esta vez, Giovinazzi había batido a King y empezaba a poder pelearse con pilotos como Esteban Ocon, Max Verstappen o Lucas Auer. Solo la dilatadísima experiencia de Felix Rosenqvist privó al italiano de ser campeón en 2015, obligándole a conformarse con la segunda posición final… batiendo a Charles Leclerc, Lance Stroll, George Russell y Alexander Albon, todos ellos en la Fórmula 1 hoy en día.

Además de las seis victorias durante la temporada, se impuso en el Masters de Zandvoort de Fórmula 3 en su segundo intento (había sido décimo en 2013) y disputó una ronda del DTM con Audi al tener que ejercer su papel de reserva para ocupar el puesto de Timo Scheider tras el polémico ‘empujón’ en el Red Bull Ring. Giovinazzi compitió en el Moscow Raceway pero no sumó puntos. Pero si algo demostraba su 2015, era que el principal atractivo del joven piloto era su capacidad de aprendizaje. Tras haber empezado como un piloto conocido por sus accidentes y errores, poco a poco los había ido reduciendo hasta dejar que brillaran solo sus mejores habilidades.

A principios de 2016, tomó parte en dos carreras de la temporada 2015-16 de la Asian Le Mans Series, venciendo en ambas y ganándose la tercera posición final en el certamen. También ese mismo año tuvo una aparición en la European Le Mans Series (quinto en Silverstone) y dos en el WEC (Fuji y Shanghái) mientras estaba en la GP2 y su futuro estaba aún en el aire. Consciente de la dificultad por llegar a la Fórmula 1, Giovinazzi no dejó nunca que el brillo de la categoría reina le apartara de participar en otros certámenes, resultando en sus incursiones en la resistencia y en el DTM. En un momento dado, parecía que Giovinazzi iba a quedarse con las ganas de llegar a la Fórmula 1… pero entonces llegó la oportunidad de competir en la GP2 con Prema y todo cambió.

Perder para ganar; el duelo con Pierre Gasly:

Cuando Antonio Giovinazzi debutó en las GP2 Series como uno de los pilotos de Prema Racing en su primer año en el campeonato, nadie pensaba que el italiano pudiera hacer nada especial. Un equipo nuevo con un piloto debutante y como compañero de un Pierre Gasly que era candidato total al título… siempre que las cosas fueran bien. Pero en las primeras rondas de la temporada en Barcelona y Monte Carlo, Giovinazzi sacó un total de 0 puntos y se vio involucrado en un fuerte accidente sin consecuecias en la segunda carrera del año. Su rendimiento tampoco era nada especial… hasta que llegó Bakú. Una actuación impecable le dio el codiciado doblete que tan pocos pilotos han logrado en la historia del campeonato, faltándole solo la vuelta rápida de la primera carrera para firmar el fin de semana perfecto.

Empezó allí la temporada de recuperación de Giovinazzi, que aprovechó un inicio de temporada ‘a trompicones’ de Gasly para subirse a la chepa del teórico jefe de filas. Ambos pilotos trabajaron conjuntamente para que los dos coches fueran mejor, llegando incluso a ayudarse mútuamente cuando uno de los dos pilotos sufría con los reglajes. Esto hizo que a medida que pasaban las carreras, ambos fueran sumando puntos de forma constante. Gasly ganó en Gran Bretaña, Hungría y Bélgica (siempre el sábado), mientras Giovinazzi se imponía en la carrera del domingo en Spa-Francorchamps y respondía con triunfos en los sábados de Monza y Sepang. Tras un espectacular duelo en la segunda carrera en Malasia, Giovinazzi llegó a Abu Dhabi con 197 puntos por 190 de Gasly.

El francés estuvo impecable en la sesión clasificatoria, logrando una valiosa pole position que le daba cuatro puntos y le dejaba con ventaja sobre su compañero. Giovinazzi fue sexto y en carrera no tuvo nunca ritmo para pelear por ganar. Acabó quinto. De esta forma, La diferencia pasó a ser de doce puntos entre ambos a favor de Gasly, de manera que Giovinazzi necesitaba obligatoriamente estar entre los dos primeros (o tercero, si lograba la vuelta rápida) para optar al título, dependiendo entonces de lo que hiciera su compañero. En la última carrera del año, ninguno de los dos pilotos de Prema fue protagonista y el sexto puesto de Giovinazzi fue insuficiente para llevarse el título. La derrota resultaba dolorosa por lo cerca que había estado el título, además de optar a ser el primer debutante en ganar desde Nico Hülkenberg en 2009.

Al final, la jugada no le salió precisamente mal. Su actuación en el equipo Prema y su subcampeonato al primer intento le valieron la atención de Ferrari, que le acabaría ofreciendo su apoyo para seguir su carrera deportiva con vistas a su llegada a la Fórmula 1. Mientras tanto, Pierre Gasly quedaba en un extraño limbo, obligado a competir en 2017 en la Super Fórmula mientras esperaba su oportunidad. Su debut se produjo a finales de 2017 y la marcha de Daniel Ricciardo le abrió las puertas a Red Bull para 2019. Con una máquina mucho mejor que la de Antonio Giovinazzi, parecería que el auténtico ganador fuera el francés, pero cuando el italiano habla de la emoción de su padre al verle rodar con uno de los coches rojos… hay que preguntarse si para un italiano no es infinitamente mejor estar con Ferrari, pase lo que pase.

La apuesta italiana de Ferrari:

En años recientes, la Ferrari Driver Academy se ha caracterizado por ser un programa de desarrollo de jóvenes talentos relativamente flojo. Guiado en muchas ocasiones más por intereses comerciales que deportivos (lógico al ser Ferrari un equipo poco dado a subir a jóvenes talentos a sus coches), ninguno de sus miembros era tenido tan en cuenta como los ases del Red Bull Junior Team o los programas de Mercedes. La FDA se creó en 2009 prácticamente por y para Jules Bianchi, aunque se mantuvo después de su llegada a la Fórmula 1. El francés habría sido el primer producto de este programa en llegar a Ferrari, mientras Lance Stroll era el otro caso de un piloto que había pasado por allí que llegaría a la categoría reina. Charles Leclerc se sumó en 2018 a este ‘club’, pero más único es el caso de Antonio Giovinazzi.

Apoyado en toda su carrera deportiva por el Jagonya Ayam! de KFC Indonesia, su excelente temporada en la GP2 desató los rumores sobre su futuro. Mientras el italiano peleaba por el título con Pierre Gasly, empezaron a circular dos rumores en paralelo. Uno de ellos hablaba de la posibilidad de sumarse al Red Bull Junior Team, mientras otro menos reportado miraba hacia Ferrari. En el verano de 2016, Giuliano Alesi (entonces ya miembro de la Ferrari Driver Academy) empezó a lucir publicidad de Jagonya Ayam! y tras probar en septiembre en el simulador del equipo en Maranello, apenas unos meses después Antonio Giovinazzi era anunciado como nuevo piloto reserva de la Scuderia para 2017. Técnicamente, Giovinazzi es un caso especial al estar apoyado por Ferrari y no la Ferrari Driver Academy, aunque al final el resultado en la Fórmula 1 es esencialmente el mismo.

Después del debut en la Fórmula 1 con dos carreras disputadas a principios de 2017 con Sauber, Giovinazzi centró su trabajo en tareas en el simulador de Ferrari y en ejercer de probador y reserva del equipo de Maranello. Mientras tanto, se le otorgaba la posibilidad de tomar parte en varias sesiones libres con Haas. Lo hizo en Gran Bretaña, Hungría, Singapur, Malasia, México, Brasil y Abu Dhabi… y aunque en Haas no debieron quedar muy contentos y rechazaron volve a ponerle en uno de sus coches, en 2018 volvió a tener apariciones en los entrenamientos libres, esta vez con Sauber. Esta vez «Gio» rodó en Alemania, Hungría, Rusia, México, Brasil y Abu Dhabi, además de sus tareas como probador y reserva de Ferrari. Desde 2019, pasa a ser piloto titular de Sauber con el ‘branding’ de Alfa Romeo para una unión especial para los aficionados italianos.

Luces y sombras en un apresurado debut:

La temporada 2017 comenzó con un problema para Sauber, que tenía a Pascal Wehrlein fuera de combate tras un accidente en la Race of Champions. Durante varias semanas se especuló sobre su futuro, sobre todo tras tomar su sitio Antonio Giovinazzi en los entrenamientos de pretemporada en el Circuit de Barcelona-Catalunya. El italiano contaba con el apoyo de Ferrari, proveedor de motores de Sauber, y el silencio sobre el estado físico de Wehrlein complicaba el asunto. Al final, todo parecía resuelto tras participar el alemán en los entrenamientos libres del Gran Premio de Australia pero tras bajarse del coche reconoció al equipo que no se veía físicamente preparado para una distancia de carrera, obligando al piloto reserva a ocupar su puesto. Había llegado la oportunidad de Antonio Giovinazzi.

El tercer piloto de Ferrari pasaba a ser piloto de carrera de Sauber, aunque fuera por un fin de semana, y a pesar de no haber rodado el viernes, no decepcionó. En los entrenamientos clasificatorios, firmó una más que correcta décimo sexta posición a menos de dos décimas de Marcus Ericsson y aunque quedó eliminado en la Q1, superó a Kevin Magnussen, Stoffel Vandoorne, Lance Stroll y Jolyon Palmer. En carrera, terminó en duodécima posición por delante de Stoffel Vandoorne. Sin estar impresionante, logró evitar errores, dando un valor añadido a su actuación al ser un circuito en el que todas las sesiones son cruciales para ganar confianza. Más tarde, se acabaría confirmando también su presencia en el Gran Premio de China, segunda carrera de la temporada 2017.

En su segunda carrera con Sauber, las cosas fueron bastante peor. Con más confianza en el coche y quizás más presion por tener que demostrar su velocidad, Giovinazzi cometió un error en la última curva del circuito de Shanghái, terminando contra el muro. Había logrado pasar a la Q2 pero no pudo tomar parte en ella por los daños sufridos en su coche. Clasificó décimo quinto pero la sanción recibidas por el reemplazo de la caja de cambios le dejó décimoctavo. Desafortunadamente, en carrera tuvo que abandonar con un nuevo accidente en el mismo punto, esta vez causado por la presencia de un charco en el piano exterior de la última curva tras la lluvia matinal. A pesar del mal final, Giovinazzi había sido el primer italiano desde la última carrera de 2011 con Jarno Trulli y Vitantonio Liuzzi. En 2019 devuelve a la ‘Tricolore’ a la Fórmula 1.

Amistad, divino tesoro:

Si por algo estuvo caracterizada la carrera deportiva de Antonio Giovinazzi hasta su desembarco a Ferrari tras su brillante temporada de debut en la GP2, es por el apoyo recibido por KFC Indonesia a través del ya famoso «Jagonya Ayam!», el eslógan usado en competición por todos los equipos en los que acabó compitiendo Sean Gelael. El indonesio y el italiano forjaron una inusual amistad en su época del karting, llevando a que este último pasara a menudo días en casa de la familia Gelael, propietaria de las famosas franquicias del pollo frito en la región de Malasia, Indonesia y parte de China. La amistad entre ambos floreció en una de las más honestas de los circuitos, hecho que llevó a Ricardo Gelael a apoyar también a un Giovinazzi que más allá de ser buen amigo de Gelael (hijo), también resultó ser un referente ideal para medir el desarrollo del menos dotado de los dos pilotos.

A lo largo de los años, Giovinazzi y Gelael fueron de la mano en las distintas categorías en las que participaban, empezando por su presencia en la Formula Pilota China en 2012 y siguiendo en la Fórmula 3 europea de la FIA, la Fórmula 3 británica, la GP2 y hasta dos carreras sueltas de la Asian Le Mans Series que acabaron con sendas victorias que les valieron la tercera posición en la general. La posibilidad de encontrarse en pista en los entrenamientos libres del Gran Premio de Singapur de 2017 fue algo especial para ellos. Los dos amigos, por fin en la Fórmula 1, aunque fuera solo en los Libres 1 del viernes. Desde que Giovinazzi pasó a formar parte del equipo Ferrari, el apoyo de Jagonya Ayam quedó en el pasado, pero está claro que la amistad entre ambos va más allá.

El motivo del número 99:

El dorsal número 99 que luce Antonio Giovinazzi en la Fórmula 1 no esconde ningún gran secreto ni conspiración judeomasónica. Para el italiano, este es simplemente su número favorito, por lo que esto es lo que le llevó a elegirlo como su dorsal fijo. Ya en 2012 lo usó en su primera temporada en monoplazas en la Formula Pilota China y logró ganar el título. Sí es más curioso que Giovinazzi es uno de los pilotos en repetir número de otro piloto desde la nueva normativa de dorsales que se introdujo en 2014. En esa temporada, el número 99 fue para Adrian Sutil, pero después de cuatro años fuera su dorsal está más que libre para que otro piloto pueda lucirlo con orgullo y con total libertad.

En su debut en la Fórmula 1 en 2017, Antonio Giovinazzi utilizó el número 36 que correspondía al dorsal asignado por la FIA a cada uno de los equipos para sus terceros y cuartos pilotos. Desde hace varios años, estos dorsales vienen elegidos por la FIA y cada una de las escuadras lo usa en caso de traer a algún piloto de pruebas que aún no haya entrado a tiempo completo en el campeonato. De esta forma, Giovinazzi no pudo elegir dorsal en su día y tuvo que ceñirse a un 36 que le ha acompañado a lo largo de las sesiones de entrenamientos libres disputadas con Sauber (con Haas usó el 50).