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Billy Monger vuelve a hacer historia con su victoria en el Gran Premio de Pau

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Es un día que quedará marcado sin duda en una de las carreras clásicas del automovilismo. Mientras que McLaren está peleando con Carlin para estar en la parrilla de salida de las próximas 500 Millas de Indianápolis, otro británico ha hecho historia con la formación de las islas. Billy Monger le ha sabido dar la vuelta a la segunda carrera del Gran Premio de Pau para conseguir su primera victoria en la EuroFormula Open.

No lo tuvo nada sencillo Monger tras clasificar en la 11ª posición. Las condiciones meteorológicas cambiantes le ayudaron a aumentar las opciones de escalar posiciones, con una gran estrategia como aliada que le hizo montar los neumáticos de lluvia en el momento oportuno, justo después de la vuelta de calentamiento, mientras que el resto de los equipos decidía seguir en pista con los lisos. Después de llegar a rodar en la 13ª plaza, Billy consiguió recuperar posiciones hasta escalar al tercer escalón del podio provisional, incluso achuchando a los primeros clasificados.

Fue en ese momento cuando los dos compañeros de equipo en el Team Motopark se involucraron en una lucha fratricida en la que Liam Lawson se llevó por delante a Julian Hansen, el cual había sido líder hasta la 14ª vuelta. Tras la resalida después de la aparición del Safety Car, Monger consiguió frenar cualquier ataque y sumar su primer triunfo como piloto de monoplazas, en este caso por delante de Nicolai Kjaergaard (Carlin) y Yuki Tsunoda (Team Motopark).

He intentado adelantarlos de uno en uno. Simplemente no creí hace dos años que estaría ganando carreras. No puedo creerlo, estuve muerto después de la primera vuelta cuando me detuve en boxes. Yo y mi ingeniero estábamos peleando por la radio, él estaba diciendo que nos quedáramos slicks. Estaba tan resbaladizo que entré y fue la decisión correcta.

Precisamente la carrera de hoy de Billy Monger es un buen resumen de la montaña rusa en la que se convirtió su vida desde el accidente sufrido hace dos años. Desde entonces, el británico nunca se cansó de pelear, de aprender y de adaptarse. Solo un año después de aquel terrible choque, Monger volvía a estar sentado en un coche de competición. Por el camino ha podido cumplir el sueño de subirse a un Fórmula 1, de aprender a dominar un turismo solo con la ayuda de sus manos e incluso de conocer de nuevo cuáles son sus puntos fuertes y cuáles lo débiles.