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Fórmula 1

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El 'Freddo-gate' o sobre cómo una chocolatina revolucionó el paddock de la Fórmula 1

Àlex Garcia | 22 Jun 2018
ericboullier2018ruedaprensapaulricard
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La situación que se está viviendo actualmente en el equipo McLaren no podría ser más complicada. Mientras Red Bull y Honda anuncian su colaboración para 2019 repletos de fe, ilusión y esperanza, en Woking están más preocupados por el significado de unas meras chocolatinas de 30 céntimos. Su presencia en la categoría reina acaba teniendo un significado mayor del que cualquiera habría podido imaginar, llegando prácticamente a revolucionar el paddock de la Fórmula 1. Hay quien incluso ve en las mencionadas chocolatinas un primer paso hacia la marcha de Éric Boullier de McLaren y una renovación de la cúpula directiva del equipo en el que milita Fernando Alonso. De la noche a la mañana, los 'Freddos' se han vuelto más que populares en la Fórmula 1. Pero, ¿cómo es eso posible?

La historia, que explotó en la rueda de prensa reservada a los representantes de los equipos de esta tarde en Paul Ricard, empezó con una publicación del Daily Mail británico en la que un empleado anónimo de McLaren explicaba varias interioridades de la situación que se vive en un equipo que poco a poco parece irse alejando de sus días de gloria. Lo grave era que lo que este empleado contaba era bastante grave, empezando con una historia en la que cuenta que la recompensa estándar de McLaren cuando los trabajadores completan alguna tarea que requiera esfuerzo extra es una chocolatina. Como ejemplo, el equipo que completó el nuevo paquete de mejoras estrenado en Barcelona recibió como premio una barra de chocolate de Cadbury conocida como 'Freddo'. Una por trabajador. ¿El precio? Treinta céntimos por unidad.

Más allá de lo divertido del detalle de la chocolatina, lo más grave se encontraba en el comentario del empleado, que aseguraba que en el equipo McLaren hay un ambiente tóxico que no permite que se trabaje a gusto. De esta forma, varios de los trabajadores del equipo empiezan a plantearse una huelga para protestar contra lo que perciben como un trato injusto con respecto a quien está levantando el equipo desde abajo. Suceda o no, el simple hecho de tener a un grupo de trabajadores infelices planteándose organizar una protesta de este nivel dentro del equipo es suficientemente serio como para prestarle atención. A ello hay que añadirle afirmaciones que hablan de ciertas 'figuras intocables' en McLaren que voluntaria o involuntariamente envenenan el entorno. Situación más que complicada.

En medio de esta situación, llegó la rueda de prensa para los jefes de equipo del Gran Premio de Francia. En ella estaban invitados Frédéric Vasseur, Christian Horner, Cyril Abiteboul y Éric Boullier. Y fue este último, quien se llevó todo el protagonismo... con varios periodistas preguntándole de forma sarcástica y punzante sobre los premios en forma de chocolatina, sobre su responsabilidad en la falta de rendimiento del monoplaza que pilotan Alonso y Vandoorne e incluso cuestionando si llegaría a Silverstone manteniendo su puesto. Un visiblemente molesto Boullier protestaba ante los periodistas, acusándoles de mentirosos y quejándose de una actitud que, a decir verdad, parecía mostrar una cierta intención de acoso y derribo.

La historia toma un cariz bastante más complejo al recordar las declaraciones de Martin Whitmarsh de esta misma semana. Según algunos rumores, habría intención por parte de ciertas facciones en McLaren de recuperar a Whitmarsh para la causa, contando además con el apoyo de buena parte de la prensa británica. De hecho, era precisamente esta la que más agresiva fue con Boullier en la rueda de prensa y quien más bromas hizo tras ver el enfado del francés. En cualquier caso, una muestra más de que no es oro todo lo que reluce y aunque la temporada 2018 está dando resultados claramente mejores que los de 2017, en McLaren la tensión es palpable. Los podios no llegan y la posibilidad de que Fernando Alonso no siga en la Fórmula 1 el próximo año pone presión sobre todos. Pero lo que nunca nadie habría imaginado, es que una chocolatina podría llegar a tener tal importancia...