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El recuerdo histórico y el riesgo que se corre volviéndolo a llamar Rally Safari

Iván Fernández | 19 Abr 2019
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Michéle Mouton estuvo la semana pasada desplazada a Kenia con el objetivo de supervisar los tramos que la Federación del país africano había seleccionado como posible parte del recorrido para lo que sería el regreso del Mundial de Rallyes al continente que abandonó a principios de este Siglo XXI. La francesa, recorrió las distintas áreas de Naivasha, Soysambu, Nakuru y Baringo, ubicadas en la provincia del Valle del Rift, las mismas que sobre el papel serán las encargadas de acoger una carrera que debería contar con una filosofía completamente distinta a las del resto.

La propia Mouton ha experimentado en el pasado toda la dureza de una prueba que ha sido durante años sinónimo de pistas completamente salvajes, fesh-fesh, e incluso la posibilidad de encontrarse con animales en la ruta. Cualquier cosa podía suceder en el Rally Safari, incluso la más imprevisible, algo que nos ha permitido ver durante los años hasta la imagen más rocambolesca, incluids esos grandes diálogos entre Carlos Sainz y Luis Moya durante sus participaciones en la segunda mitad de la década.

Aunque se espera con ansías su regreso, difícilmente la nueva versión podrá emular a su antecesor. La propia Responsable de Seguridad el Mundial de Rallyes daba una pista de que será vital no crearse esperanzas poco realistas, con una primera inspección en la que ha expresado su voluntad de que los organizadores de la prueba endurezcan el itinerario por el que esperan que transcurra la carrera siempre dentro de los altos estándares de seguridad por parte de la FIA.

El camino es perfecto, pero podría mejorarse aún más para hacerlo aún más difícil para los competidores, teniendo en cuenta la seguridad. Su voluntad es ver el Rally Safari como una prueba real para hombres y máquinas. Obviamente, África merece una ronda del WRC, y deseo a los organizadores de Kenia buena suerte en sus esfuerzos.

Antes de darle el visto bueno, el Safari deberá pasar por los mismos exámenes que el Rally de Japón, el cual ya superó con éxito su fase de evento candidato, algo que los keniatas tratarán de replicar del 5 al 7 de julio. ¿Será suficiente para trasladarnos a los antiguos Safari? Mouton es consciente de que el regreso del Rally deberá aportar dureza y una prueba completamente distinta a lo que estamos acostumbrados en el WRC.

Las dudas que se generan afectan entre otras cosas a si se podrá conseguir un reto ‘similar’ si tenemos en cuenta que hace 35 años el rally contaba con un recorrido total de 5.035 kilómetros, mientras que en la actualidad una cita no puede pasar de los 350 kilómetros cronometrados por reglamento. Si la dureza no puede llegar en cuestión de longitud, ¿cómo complicamos el nuevo Rally Safari sin que los World Rally Cars se rompan? La cita africana clásica contaba con muchas formas de trampas para los competidores, sin embargo, las rápidas pistas keniatas no parecen haber terminado de sorprender a Michéle Mouton.

El reto para los organizadores está claro: Hacer una prueba con la configuración y formatos actuales que haga honor a la pesada responsabilidad de llevar el nombre del Rally Safari… Tal vez era mejor llamarlo de otra forma y así curarse en salud.