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Monoplazas

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¿Hacia dónde va la Fórmula 2?

Héctor Sagués | 24 May 2017
ralph-boschung-sergio-canamasas-f2-barcelona-2017
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Puede que 2017 sea un gran año para el motorsport (o no), pero como mínimo pasará a la historia por ser el ciclo de 12 meses en el que cambió el aspecto de parte del organigrama de la Fórmula 1. La relajación en cuanto a los ejercicios estrictos de poder que aplicaba Bernie Ecclestone y la marcha del mismo han permitido a Liberty Media colaborar con la FIA para crear otro concepto de categorías inferiores de la F1, retomando el nombre de Fórmula 2 de cara a un futuro desarrollo distinto que incluirá nuevo vehículo de cara a 2018.

Se presupone que es importante que la F2 siga siendo la principal escuela de cara al ascenso hacia la Fórmula 1, tanto por nombre como por prestigio al estar en compañía de la categoría reina de los monoplazas a nivel mundial. Era obligado un cambio del Dallara GP2/11, un coche que está en su séptima temporada en competición y lleva casi nueve años de desarrollo a sus espaldas, un vehículo mantenido gracias al ahorro masivo de costes y que de forma indirecta ha creado una generación estancada de pilotos conocedores del monoplaza hasta el mínimo detalle.

La repetición de los nombres también se debe a una simple falta de coste entre los equipos. La mayoría de las escuadras no están vinculadas a ningún equipo de Fórmula 1 o a alguna marca en concreto, hecho que genera la necesidad de pilotos con experiencia o jóvenes medianamente prometedores dispuestos a dejar su dinero en busca de puntos y algún podio. Como ese esquema de piloto de zona media se ha ido reduciendo, los equipos han tenido que responder con mayores cambios en sus asientos, llegando a romper la regla de un máximo de cuatro pilotos en un equipo durante una temporada. De hecho, Campos Racing ya ha alcanzado ese límite con el fichaje de Robert Visoiu.

Bruno Michel se ha mostrado esperanzado en que el cambio ayude a otros pilotos a concentrarse en la F2. El nuevo coche tendrá el motor turbo que se lleva en F1, pero no incluirá los caros sistemas híbridos. Sí que mantendrán los neumáticos degradables que se han cambiado en la categoría reina y que deberían ayudar más a la preparación de los pilotos que decidan competir en un campeonato que busca su rumbo en medio de un caótico periodo de cambio, todo con el objetivo de ser la principal base de la Fórmula 1 y de ayudar a los pilotos punteros a alcanzar el máximo escalón.