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¿Si tuvieras que quedarte con el sonido de cinco motores, cuáles serían?

Sin duda, uno de esos momentos más reconfortantes para los aficionados al automovilismo es cuando los motores comienzan a rugir. El semáforo está listo para apagarse y dejar de ser el impedimento a que todas esas bestias mecánicas comiencen a devorar con ansias el asfalto. Es en esos momentos cuando se difuminan las fronteras entre disciplinas. No hay colores ni forofismos, si algo une a un aficionado a los rallyes, uno de la Fórmula 1 y uno de la resistencia es ese instintivo gesto de cerrar los ojos y de tratar de reconocer a través de la memoria sensorial cuál es el vehículo que se aproxima.

Precisamente en este punto nos encontramos múltiples registros dependiendo de la configuración mecánica, la disposición de los escapes o el régimen al que se encuentra exigido cada propulsor. El resultado nos presenta una amplia variedad de tonos, desde los barítonos, hasta el más destacado y deslumbrante falsete. Aprovechando este parón en la competición y que el futuro promete ser un cambio completo de registro, es quizás un buen momento para que todos contribuyamos a aprender los unos de los otros mostrando lo que pueden ser nuestros cinco sonidos favoritos en competición, sin importar ni tan siquiera el orden del mismo.

Mazda 787B Grupo C

Tengo que reconocer que el sonido de los motores rotativos y el de los dos tiempos no han sido nunca mi predilección, pero con el prototipo nipón se cumple la excepción que confirma la regla. Ganador de las 24 Horas de Le Mans en la edición de 1991, el 787B es en la actualidad uno de los coches de competición más queridos no solo en el país del sol naciente, sino también lejos de las fronteras asiáticas. Es imposible ser capaz de replicar ese sonido del motor tipo wankel con sus cuatro rotores erogando casi 700 CV de potencia a 9.000 rpm.

Corvette C7.R GTE

Nos quedamos sin ver debutar en el Mundial de Resistencia a su sustituto, el Corvette C8.R, pero sin lugar a dudas será una de las cosas que más se echarán de menos cuando el WEC vuelva a echar a andar ya en Europa. El C7.R GTE siempre ha gozado de una larga lista de feligreses que han sido capaces de orar a ese sonido gutural que emana de su capó delantero, en ocasiones hasta dando la impresión de ser una canción en tono cansino… hasta que los pilotos es capaz de animarlo a base de engranar marchas y llevar al V8 de aspiración natural a unas vueltas en las que se muestra muy cómodo.

El bramido americano de los Trophy Truck

Siguiendo la línea del Corvette, dentro de la filosofía de potentes bloques americanos atmosféricos, es cierto que los V8 que normalmente se emplean en las carreras de off-road al otro lado del charco, especialmente en las Bajas, tienen un sonido especial que viene acompañado a esa sensación de que son capaces de ‘tragarse’ cualquier tipo de irregularidad que se encuentren a su paso, incluso cuando hablamos de grandes socavones. Es muy difícil igualar el grado de espectacularidad que supone el ver a un Trophy Truck dando botes por todos lados

Actuales World Rally Cars

Quién nos iba a decir hace unos años que íbamos a girar nuestras cabezas de unos utilitarios que en condiciones normales tendrían muy complicado ser capaces de evocarnos esas sensaciones que llevan a que los aficionados al pie de cuneta se levanten de sus sillas. No sabemos si los próximos Rally1 de 2022 serán capaces de conseguir despertarnos lo mismo dentro de menos de dos años, más aún a través de esos nuevos trenes motrices híbridos, pero sí podemos aseverar que los actuales World Rally Cars han conseguido precisamente lo que perseguían: ser vehículos que transmite espectacularidad, no solo por su velocidad y estética, sino también por el sonido de sus propulsores de cuatro cilindros en línea turbo de 1.6 litros. Si nos vamos un poco más al pasado, podemos decir que los Audi Quattro S1 se convirtieron sin lugar a dudas en uno de los más representativos de la historia de la disciplina.

Ferrari 412 T2 – F1 1995

Quizás una de las cosas que más se deba agradecer a la Scuderia Ferrari es que su programa de clientes permita que los monoplazas clásicos puedan seguir deleitándonos con su impresionante bramido. Entre ellos, además de joyas modernas, ya pertenecientes al Siglo XXI, también debemos destacar la presencia de coches como el Ferrari 412 T2, uno de los miembros de esa transición de los italianos hacia el regreso a los éxitos con Michael Schumacher, pero que nos dejó el potente sonido de su motor V12 de 3.0 litros marcado a flor de piel, inigualable por ninguno de sus sucesores. El último de su especie.

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