Toyota y la catarsis de Le Mans; no todas las grandes historias tienen un final feliz

 |  @alexgarciagv27  | 

Abandono a cinco minutos del final en 2016, espíritu de superación, victoria en Fuji, promesa. Nueva temporada, dominio, confianza, récord en Le Mans, primera victoria… ese pudo haber sido el final. Debió haber sido ese final. Pero no lo fue. En lugar de un sensacional triunfo después de 24 horas de esfuerzo y un año de pelea tanto contra sus rivales como contra ellos mismos, Toyota se quedó con una enorme catarsis y la sensación de haber caído víctima de su propia maldición de Le Mans. En un momento dado, la pelea era de tres coches japoneses contra uno alemán y una victoria que se decantaba ligera y brevemente a favor de los primeros. En su lugar, la única recompensa es un top 10 para el superviviente coche número 8.

Una derrota que duele. Es innegable. Prácticamente a cualquier aficionado al automovilismo con una brizna de empatía le debe doler. No porque deba ganar Toyota, claro. Sino porque hay maneras y maneras de ser derrotado. No es lo mismo pelear hasta el final y que el otro gane que estar en cabeza y quedarse sin victoria por problemas técnicos. Sí es cierto que en ambos casos el resultado final es, simplificando mucho, el mismo: no hay victoria. Pero las sensaciones son distintas. Si el rival hace un mejor trabajo, se le felicita y se va uno a casa con la cabeza alta. Ha llegado a la línea de meta y si no ha ganado, era por falta de rendimiento -y todo lo que ello implica- pero cuando la fiabilidad entra en la ecuación, la crueldad de Le Mans aumenta exponencialmente.

Toyota perdió la edición de 1994 por problemas en la caja de cambios a pocas horas del final, cuando lideraban la carrera. En 1998 todo se fue al garete cerca de una hora y media antes del final de carrera con problemas en la transmisión. Al año siguiente, en 1999 los pinchazos fueron protagonistas con uno por coche, incluyendo el último en el coche que andaba buscando la victoria y que ocupaba la segunda posición con más ritmo que el líder. Tras su vuelta en la era más reciente de la cita francesa, en 2014 Toyota volvió a probar el sabor de la derrota con un accidente para uno de sus coches y problemas en el sistema de cableado dejaron al otro fuera en un cruel amanecer después de 9 horas de liderato. Kazuki Nakajima iba al volante… como también en 2016, cuando el coche se quedó parado a falta de cinco minutos para el final.

Para Toyota, 2017 volvió a mostrar la cara más dura de la resistencia, aquella que alguien acaba viendo cada año. La realidad es que también todo esto es parte integral de lo que son las carreras de resistencia. Las victorias son dulces porque las derrotas son especialmente amargas. Toyota vio este año como en cuestión de 35 minutos dos de sus coches quedaban fuera de carrera: el número 7 que iba líder por problemas técnicos y el número 9 que ocupaba la tercera posición por los daños sufridos en un golpe con un doblado. Pero es que poco antes, el coche número 8 se había encerrado en los boxes con evidentes problemas en el sistema híbrido. Los tres coches estaban antes de medianoche fuera de carrera… fuera de la lucha por la misma. Sí, el número 8 seguía en competición e irónicamente volvió a rodar poco después del descalabro de los otros dos. Pero la victoria se había esfumado.

El panorama en el hospitality del equipo Toyota era desolador. Las caras del personal de la escuadra, un poema triste que mostraba la realidad de lo que estaba ocurriendo. Se suele decir que en la noche de Le Mans siempre pasan cosas. Pero que dos de los tres coches que además ocupan la primera y la tercera posición queden fuera de carrera en poco más de media hora es inaudito -como lo fueron los posteriores problemas de Porsche-. Uno de los momentos más potentes fue sin duda el del ‘paseo’ de Nicolas Lapierre camino de los boxes. El piloto francés tuvo que ver como su coche se quedaba parado a varios centenares de metros de la entrada de boxes y cuando la máquina dijo basta, tuvo que volver al garaje andando, pasando por delante de un emocionado hospitality que rompió en un sonoro aplauso. El lenguaje corporal del piloto lo decía absolutamente todo.

Fue el golpe con la realidad para despertar del sueño de una calurosa noche de verano que parecía que iba a ser la última con una Toyota sin victoria en las 24 horas de Le Mans. Finalmente se mantiene el statu quo de Le Mans con una nueva victoria de Porsche, la marca que más ha triunfado mientras Toyota sigue sin lograr el objetivo que lleva persiguiendo desde hace treinta años. Puede que el único cambio real sea que para los LMP1 la carrera fue un desastre y que la situación de esta categoría es débil, con la marcha de Porsche estando cerda y con la retirada del WEC de Toyota como posible efecto colateral. Los próximos meses pueden ser cruciales en ese sentido y serán los que decidirán si en 2018 habrá carrera tal y como la conocemos o sufrirá una nueva mutación.

Habría sido una gran historia, ver a Toyota ganar las 24 horas de Le Mans el año siguiente de haber perdido la carrera en los últimos minutos. Seguramente eran los favoritos tanto en cuestión de ritmo como en lo que se refiere a las preferencias del público. Una victoria por justicia divina, karma, por compensación, si es que existe alguna de las tres fuerzas universales. Pero el mundo no funciona así y el triunfo no llegó. El recuerdo de lo ocurrido en 2016 se desvanece como la luz cuando cae la noche en Le Mans. La memoria colectiva simplemente añadirá la edición de 2017 a la ya legendaria maldición de Toyota en esta prueba. Cuando no es una cosa, es otra… y así la historia se repite, con esfuerzos, intentos, decepciones y la promesa de volver a intentarlo. Y vuelven, pero la victoria no llega.

El convencimiento de la marca de que este iba a ser su año era claro. Nadie tenía la vanidad de pensar que estaba hecho, ni que por ir con tres coches automáticamente iban a ganar. No hay que olvidar que Toyota y TMG siguen siendo una marca y una estructura con muchísima experiencia en el automovilismo del más alto nivel. Saben lo que puede pasar en Le Mans y lo han vivido de primerísima mano. Pero en el fondo de su corazón –excepto si eres Kamui Kobayashi y declaras a los cuatro vientos que hay que hacer triplete-, el equipo sabía que estaba ante una oportunidad única. El Toyota TS050 Hybrid en su versión 2017 era la mejor máquina que Toyota ha tenido en las 24 horas de Le Mans y en términos de velocidad absoluta, posiblemente la mejor máquina de la historia de la carrera -por lo menos fue la que rodó más rápido-.

Pero hay que llegar a ver la bandera de cuadros y hay que hacerlo con el mínimo de tiempo perdido en los garajes por problemas técnicos. En ese sentido, falló Toyota. Se puede hablar de mala fortuna y seguramente sea cierto sobre todo pensando en lo ocurrido con el coche número 9. Pero la realidad sigue siendo que antes de mitad de carrera, el 66% de sus coches había sufrido problemas técnicos siendo uno de ellos terminal y el otro grave. Un equipo que quiere ganar en Le Mans no puede permitirse tener problemas a esas alturas de la carrera, que denotan una falta de fiabilidad importante. El equipo sigue teniendo lo necesario para ganar, como lo tuvieron el año pasado y tantas otras veces. Ahora toca hacer una vez más ese difícil camino hacia las 24 horas de Le Mans de 2018. Un año de preparación para volver a intentarlo. No todas las grandes historias tienen finales felices. Habrá quien vivirá esa victoria que pudo haber llegado en 2017 y habrá quien no. Así es Le Mans. Así es la vida.

Lee a continuación: Toyota cumple con susto al frente del primer tercio de carrera

  • AndresR52

    Ni siquiera seguí la carrera y se me llenaron los ojos de lagrimas al leer esto… supongo que lo relaciono con ciertas cuestiones personales.

  • kidd

    Lo de Toyota y Le Mans es para que les hagan un exorcismo, porque tanta mala suerte no es normal.
    Empiezo a pensar que es una magia de Mazda para ningun otro coche japones les quite el honor de ser los unicos japoneses en ganar Le Mans

  • Basauri

    Anoche cuando me fui a dormir sobre las 12.30, pensaba que sólo una serie de accidentes podía apartarles de la victoria. Eran claramente más rápidos que Porsche, tenían un coche más, para jugar con las diferentes estrategias e incluso la bajada de temperatura de la noche, les estaba beneficiando. No creí que tuvieran tan poca fiabilidad.

  • M.A.

    Precisamente lo que cuentas, Alex, es lo que hace grandes las carreras.
    La derrota de este año de Toyota, sobre ser dura, para mi no es ni comparable a la del 2016.
    También, si Toyota hubiera ganado “de calle” (como llegó a parecer que iba a pasar) nos habría dejado con una sensación de guion escrito lógico de forma inevitable.
    Por mas que muchos nos alegraramos o pensaramos que lo merecían.
    Eso es lo grande, que nadie garantiza nada.
    La verdadera derrota cruel y hasta injusta fue la del año pasado. Ya estaban celebrando. Fue horrososo. Este año, a pesar de que iba todo bien, la derrota entra más dentro de lo “deportivo”. Entre comillas, por supuesto.
    De todas formas, a los que digais que la historia y Le Mans le deben algo a Toyota, os doy la razón. Y sobre todo a Hugues de Chaunac, un hombre de las carreras, super profesional desde hace 40 años o más. Una leyenda de nuestro tiempo. Comparable a Neubauer y otras figuras de los años heroicos.

  • Gustavo Verdezoto

    Y justo Toyota en 2015 tuvieron fiabilidad mecánica y cero incidentes pero en cambio el coche no tenía velocidad y estuvieron en rendimiento entre el más lento de los Audi y el más rápido de los Rebellion, lejos de pelear por la victoria.

    Nadie es adivino, porque si fuera así entonces Toyota hubiera ido a lo seguro con un coche menos rápido pero más fiable para este 2017, o preparar mejor a sus mecánicos tanto en rapidez como en mentalidad porque ese tiempo perdido en el garaje reparando al Toyota #8 al final también fue decisivo viendo cómo el Porsche #2 a pesar del tiempo perdido nunca bajó los brazos y sus mecánicos se esforzaron con toda rapidez como si pudiera haber alguna esperanza y justo se les dio. En cambio en Toyota pareciera que ni bien vieron abandonar a sus otros 2 coches se desmoralizaron tanto que eso pudo haber provocado que los mecánicos en el coche #8 se desanimaran y no le pusieran esfuerzo y rapidez en poner de vuelta en pista a su único coche sobreviviente.

    Y lo del #9 fue ya producto de un desafortunado toque por parte de un LMP2, quizás en ese momento desesperados por lo que le pasó a los otros 2 coches mandaron al #9 a ir a por todas con los riesgos que eso conlleva. Pero es que ni tampoco el rodar cómodamente en solitario y con más de 1 vuelta de ventaja es garantía de victoria… En el 2010 ocurrió con los Peugeot, y en este 2017 le pasó a los Toyota y horas después al Porsche #1 a pesar de que ya no tenía rivales.

    Esta vez el calor ambiente pasó factura a los LMP1 con sus componentes electrónicos que siguen teniendo al calor como principal handicap, más delicados que los componentes mecánicos. Para 2018 deberían haber más cambios o flexibilidad para evitar que la clase LMP1 desaparezca, o en su defecto permitir que los DPi de IMSA puedan correr como si fueran los nuevos LMP1-L o darle alas a los LMP2 y que ellos sean los nuevos LMP1-L sin necesidad de invertir millones en un LMP1-H.

    • OneCarlos

      Los DPi de la IMSA usan motores turbo y motores atmosféricos grandes en comparación con el Gibson, si les dejasen correr y además de usar neumáticos Michelín o Dunlop (porque los Continental son basura) dejarían atrás a los LMP2 reales. Pero como la formula DPi no viene de la ACO, no los veo simplemente adentro, de lo contrario también tendrían que admitir a los GT500 del Super GT, porque a fin y a cabo, eran igual de rápidos que el LMP1 de Rebellion el año pasado.

      • M.A.

        Durante años en Le Mans ha habido una clase IMSA, por ejemplo en 81, Andruet y Ballot-Lena fueron 5° absolutos con un inolvidable Ferrari 512BB clase IMSA de Pozzi.
        La colaboracion entre IMSA y ACO en materia de definir reglamentos de clases para las 24h no sería nueva.
        No lo veo tan imposible.
        Con los Japan GT no se ha dado, no digo que no pueda darse. Pero admitir los IMSA DPi no significa necesariamente que se deba admitir TODO.
        Lo mismo que los GT500 se podría decir (p.ej) de los DTM…
        Al fin y al cabo ambos están bastante próximos.
        Y mientras los DPi son coches de resistencia, los Japan GT no lo son. Como tampoco los DTM.
        La admisión por el ACO de los DPi, para mi, no es cuestión de si ó no. Es cuestión de CUANDO.
        Suponiendo que la clase DPi de IMSA dure lo suficiente….

        • OneCarlos

          Los GT500 hacen los 1000km de Suzuka, lo que si podrian perfectamente hacer mas carreras de resistencia (los equipos de la ELMS hacen Le Mans cuando acostumbran hacer carreras de 4 horas).
          En cuanto a la estabilidad de los DPi en la IMSA, va estár asegurada siempre y cuando General Motors siga ahí…y dominando.

          • M.A.

            Aún así, 24H son 4 x 1000 Km. Aunque imagino que se podrían adaptar. No creo que fuera problema.
            Pero la cosa es que decias que como el DPi era una clase “No-ACO”, no tendría cabida, y no es así.
            Ya te digo que en Le Mans la “Clase IMSA” es histórica.
            Y tampoco por “dejar entrar” a los DPi significa que deban dejar entrar a todo el mundo.
            Ojo; que igual podrían llegar a un acuerdo con los promotores japoneses y ser al revés. Los acuerdos son cuestión de voluntad.
            Pero yo opino que con la IMSA-DPis es algo que antes o despues ocurrirá. Entre los equipos norteamericanos, venir a Le Mans es una meta. Es atractivo para ellos. Es facil para el ACO reunir 8/10 coches clase IMSA DPi para llenar el hueco de una hipotética fuga total de los LMP1H.
            Eso si; depende de la longevidad de la propia clase DPi. Yo creo que es una buena formula que puede dar buen resultado y ser estable. Pero nunca se sabe.
            El dominio de Cadillac-GM-Taylor precisamente para mi es lo más negativo. A los USA no gusta eso, que haya un equipo que domine asi y un resultado tan predecible… no se.

          • OneCarlos

            El 2014 el ACO y la IMSA (más por el lado de los ultimos) estaban buscando un futuro prototipo en común, barato y rapido (que serían como los actuales LMP2) con tal de seguir el acercamineto entre ambas organizaciones como en la epoca de ALMS (hoy en día no tan visible), pero el ACO les dió la espalda limitando los fabricantes de chasis y un solo motor, y como a los norteamericanos les gusta la variedad, usaron el reglamento LMP2 como base para permitir mas motoristas, la modificación de la carrocería para rebautizar el chasis como x marca de auto y además usar electronica diferente, en USA usan Bosch (que ya usaba el Corvette DP) y en Europa, Cosworth, lo cual sería imposible compartir datos entre la IMSA y ACO.

  • Xistral

    Toyota si quieres ganar algo llévate la estructura deportiva de Alemania a UK.

    • OneCarlos

      Toyota a principios de los 90’s tenia una base britanica para las carreras del WSPC y tampoco ganaron nada (al igual que Nissan en 1990).

    • lucas ibañez

      Xistral consulta porque seria ideal llevarlo a UK?, no tienen mucho desarollo los alemanes?pregunto porque desconozco de los ingleses. saludos.

      • Xistral

        Piensa mal y acertarás.

  • Pues francamente, con la gama y el rollo moderniqui ecologista que llevan los amigos de Toyota a mi me da muy poca-ninguna pena, ni este año ni el pasado. SIn embargo me alegro de que gane Porsche aunque sea de chiripa.

    • M.A.

      No tiene nada que ver la politica comercial de una marca, con empatizar con un equipo técnico y humano que hace su trabajo como lo hacen los demás, y que sufre un varapalo del calibre del que sufrió Toyota en 2016. Vamos, que yo creo que hasta los de Porsche, aunque fuera por un segundo, lo sintieron. Nada más que ponerte un segundo en su lugar ya es bastante horrible.
      Totalmente diferente lo de este año. Circunstancias “raras” y “comisarios-fantasma” aparte… (https://www.diariomotor.com/competicion/noticia/un-falso-comisario-forzo-el-abandono-de-uno-de-los-toyota-ts050-en-le-mans/), la de este año es una derrota “deportiva”, entra dentro de lo “digerible”. Siendo duro, no lo es tanto como el año pasado.
      Yo me alegro que gane quien se lo merezca. En este caso Porsche, que decidió seguir tras perder muchas vueltas (nadie daba un duro por el nº2 el sabado por la tarde), y al final tuvo su inesperada recompensa. Imaginate la moral de Hartley, Bamber y Bernhardt, por los suelos el sabado noche, y tocando el cielo el domingo a las 15:00h….
      Justo la antítesis de lo sucedido a Toyota hace un año.
      Lo que le dije a Alex; es lo grande de las carreras….

  • Glemt

    Yo creo que va más por el lado que les queda ese extra que marca la diferencia entre ganar y quedar tirado en cualquier momento. Ese extra que tenía audi y ahora tiene porsche que no es cuantificable en términos generales a la hora de correr… a intentarlo de nuevo (si es que quieren hacerlo)

  • bimbo

    son el atletico de madrid del automovilismo