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Seis consejos para conducir en invierno con nieve, hielo y frío

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Si por algo se caracteriza el invierno es por el frío, un frío que en según qué zonas de nuestra geografía causa importantes nevadas, y de forma mucho más frecuente, peligrosas placas de hielo sobre la calzada que parecen invisibles, pero que ahí están. Así pues, a continuación te recordamos seis consejos para conducir en esas situaciones y que tus desplazamientos diarios o de fin de semana a la sierra sean más seguros.

1. Precaución y suavidad por encima de todo

Cuando la temperatura baja de los 4 °C la situación requiere de toda nuestra atención, y es precisamente a esa temperatura cuando la mayoría de nuestros coches nos alertan con un mensaje tipo “¡Atención, peligro de hielo!”. Así pues, y aunque no observes nada anormal sobre la calzada, ten especial cuidado en zonas umbrías de la carretera donde pueden aparecer esas placas de hielo y no llegar a eliminarse ni durante las horas centrales del día.

Asimismo, para evitar la aparición de las mismas y la acumulación de las mismas, los servicios de conservación suelen echar sal en nuestras carreteras, algunas veces en forma de salmuera (una mezcla de agua y sal), que las convierte en verdaderas pistas de patinaje. Por tanto, es esencial que además de prestar mayor atención, aumentes la distancia de seguridad, seas lo más suave posible tanto con el volante, como con el acelerador y el freno, y disminuyas la velocidad, dándole tiempo suficiente al coche para que reaccione.

2. Circula en marchas largas

En condiciones de baja adherencia, como lo son con nieve o hielo sobre el asfalto, es altamente recomendable circular con la marcha más larga posible engranada, y si nuestro coche es automático, seleccionar la configuración adecuada para ello (bien sea mediante los modos de conducción, o con un selector junto al propio cambio, como disponen algunos modelos más antiguos).

De esta formar, al ir con una marcha más larga, el par que transmite la rueda al suelo es menor, por lo que no se llega a alcanzar límite de adherencia de la vía de forma tan fácil, evitando así que deslicen los neumáticos y se pueda perder el control.

3. Usa el freno motor siempre que puedas

Para disminuir la velocidad lo más importante de todo es hacerlo de forma suave y progresiva, por lo que en primera instancia es recomendable usar el freno motor siempre que se pueda seleccionando marchas cortas. En caso de tener que recurrir al pedal de freno, hazlo de forma suave, de menos a más, y salvo en caso de extrema necesidad para evitar un accidente, en el que nos tendremos que confiar en las ayudas electrónicas de nuestro coche, no pisarlo a fondo.

4. Anticipación y “llegar con los deberes hechos a la curva”

Este consejo no sólo sería propio de la conducción con nieve o en condiciones de baja adherencia, sino también en todo tipo de situaciones, incluso rodando en circuito. La clave radica en mirar más allá, en mirar lejos e ir leyendo qué nos vamos a encontrar para “llegar con los deberes hechos”, de forma que podamos adecuar la velocidad a la siguiente curva o lo que sea que haya en la carretera. Asimismo, es esencial mirar a donde queremos ir, y no a donde vamos o aquello que tenemos justo delante, pues como se dice popularmente, “el coche también se conduce con la mirada”.

5. Algunos trucos más

Aunque parezca contradictorio, en muchas ocasiones encontramos mayor tracción y adherencia sobre nieve sin pisar que siguiendo las rodadas dejadas por otros coches, donde al final se da una mezcla de nieve, hielo y agua que acaba siendo más peligrosa.

Por otro lado, en caso de perder el control, lo más recomendable de todo es confiar en los sistemas electrónicos de nuestro coche que “salvarán la situación”, para lo único que hay que hacer es apuntar con el volante a dónde queremos ir, frenar si hay que frenar, y acelerar si procede.

No obstante, en coches más antiguos sin ayudas es recomendable saber cómo actuar. Así pues, si experimentas un sobreviraje de la parte trasera gira el volante suavemente en sentido contrario, y si es al revés, subviraje de la parte delantera, levanta el pie del acelerador y corrige la trayectoria.

6. Antes de salir de casa sé previsor

Sin embargo, lo cierto es que gran parte de estos problemas que podemos encontrarnos en la carreta podemos evitarlos incluso antes de salir de casa siendo simplemente previsores. Antes de nada, conviene consultar el parte meteorológico y estado de las carreteras para saber qué nos podemos encontrar y adaptar nuestro viaje a ello.

Además, también es importante ir preparado, llevando siempre las cadenas en el maletero tras practicar cómo ponerlas, ropa de abrigo, el depósito de combustible lleno y la batería del móvil cargada.

En cuanto a los neumáticos de invierno o todos aquellos con homologación 3PMSF (Three Peak Mountain Snow Flake) son los que en un mundo ideal todos deberíamos llevar en invierno, ya que proporcionan una mayor seguridad y agarra que los convencionales, incluso equipados con cadenas, pero recuerda que el hecho de contar con ellos es sólo un plus, y que con estas condiciones adversas es igualmente necesario extremas las precauciones.

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