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No lo quería nadie y ahora es una rareza que no pierde valor, a diferencia de sus "hermanos" de marca que son un gran error financiero

A principios de la década pasada, Aston Martin intentó vender un Toyota iQ como si fuera un DB9 en miniatura. No era un experimento para hacer la gracia, sino un intento de reducir sus emisiones de medias de CO₂. Os podéis imaginar el revuelo que causó en su día… Sin embargo, y contra todo pronóstico, hoy el Cygnet es uno de los Aston Martin que mejor ha mantenido su valor a lo largo del tiempo.

Los Aston Martin son esculturales, tienen un sonido que encandila y, por si fuese poco, les rodea el aura del Agente 007. Pero tienen un problema y es que se devalúan una barbaridad, mucho más que sus rivales de Ferrari o Porsche por norma general.

Los Aston Martin V8 Vantage que costaban nuevos unos 140.000 euros allá por 2010, ahora te los puedes comprar desde unos 50.000 euros. Por aquella época, un DB9 costaba en España más de 210.000 euros y ahora tienes unidades con volante a la izquierda por menos de 70.000 euros. El DBS se ha mantenido mejor y cuesta parecido a un Ferrari 599 GTB, aunque eso significa haber perdido alrededor del 65% de su valor.

Quitando el One-77 y clásicos como el DB4 o el DB5, el Cygnet es el Aston Martin que mejor conserva su valor

Salvo excepciones muy concretas como el espectacular One-77, el Cygnet es el Aston Martin moderno que menos se ha devaluado en términos porcentuales. Ver para creer. En España costaba nuevo unos 40.000 euros, casi el triple que el Toyota iQ sobre el que estaba basado, y si buscas uno en pleno 2026, siguen costando entre 40.000 y 50.000 euros.

El Cygnet no tiene mucho de especial, más allá de ser una anomalía histórica. Pero eso quizá es suficiente argumento para los coleccionistas y los amantes de las cosas raras. Porque raro, desde luego, es: se fabricaron menos de 800 unidades (la producción total se estima en 786 unidades), y ver uno en circulación es casi imposible.

Se fabricó durante poco tiempo, apenas dos años entre 2011 y 2013, y se vendió muy mal. Poca gente estaba dispuesta a pagar lo que costaba a cambio de un Toyota minúsculo con asientos de piel y algún detalle más. Porque, fundamentalmente, eso era el Cygnet.

Toyota iQ, el coche sobre el que se basa el Cygnet.

Un Toyota con piel de Aston Martin

El Cygnet es el mismo coche que el Toyota iQ, con el que comparte estructura y motor, pero con el logo de Aston Martin. Bajo su pequeño capó llevaba un motor 1.3 Dual VVT-i de cuatro cilindros que daba 98 CV a 6.000 vueltas y 123 Nm de par.

Se podía elegir con cambio manual de seis velocidades o con una caja automática CVT, es el único Aston Martin de la historia con tracción delantera y el Aston moderno más lento, con un cero a cien en 11,8 segundos.

Tenía exactamente la misma mecánica que el Toyota. Las diferencias estaban en los acabados del interior, que era más lujoso gracias al empleo de piel, Alcantara y el aluminio. Aston tenía que justificar de alguna manera su precio, aunque no tuvo mucho éxito en ello. Llevaba de serie todo lo que en el iQ era opcional, como los asientos calefactados, pero no tenía control de crucero, por ejemplo.

¿Por qué hicieron el Cygnet?

A partir de 2012 entrarían en vigor las estrictas regulaciones de emisiones promedio de la Unión Europea y los coches de Aston Martin, con motores V8 y V12, homologaban emisiones en el orden de los 300-400 g/km de CO2. La manera más rápida -y barata- de bajar sus emisiones fue buscar un socio como Toyota. De lo contrario, tendrían que pagar multas millonarias.

Por eso, lo que más interesaba a la marca británica eran los 116-120 g/km de CO2 que homologaba el pequeño Toyota iQ (dependiendo de si era la versión manual o el automático). Esa era la única razón por la que Aston Martin creó el Cygnet, aunque el entonces CEO, Ulrich Bez, negaba que fuera solo por emisiones y lo presentó como una solución práctica para clientes que vivían en ciudades congestionadas como Londres o París, ofreciéndoles un Aston Martin lujoso y fácil de aparcar.

Años después, al departamento Q de Aston Martin se le fue la pinza y creó el Aston Martin Cygnet V8. Ensancharon las vías e hicieron lo imposible, cambiando prácticamente todo, para meterle el motor V8 de 4.7 litros y 430 CV del Vantage S. El resultado fue un monstruo con una relación peso-potencia de 313 CV/tonelada y un 0-100 km/h en poco más de 4 segundos.

Imágenes del Aston Martin Cygnet

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Diego Gutiérrez

Arrancó en el periodismo del motor creando una pequeña página web junto a dos amigos mientras lo compaginaba con la universidad. Después empezó a colaborar con Diariomotor hasta que, en 2019, se incorporó al equipo de Híbridos y Eléctricos, donde se especializó en vehículos eléctricos y nuevas tecnologías. En 2025 volvió a esta casa, donde desempeña su labor como redactor y también como creador de contenido en redes. Seguir leyendo...