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Bugatti Bolide: 1.240 kilos, 1.850 CV y 500 km/h para el hipercoche de circuito definitivo (+20 fotos)

Bugatti Bolide P

0,67. El enigmático número que Bugatti publicó hace unos días en sus redes sociales hacía referencia a la excepcional relación peso-potencia de su nuevo hipercoche. Se llama Bugatti Bolide y es un hipercoche de carreras, que cumple las normativas de la FIA para la participación en competiciones reguladas. Un bólido de solo 1.240 kilos, fabricado con las últimas innovaciones en materiales y aerodinámica, complementado por una versión potenciada hasta los 1.850 CV del motor 8.0 W16 sobrealimentado por cuatro turbos de la marca. Sublime, sublime, sublime.

En verdad, el Bugatti Bolide es un concept tecnológico, un ejercicio técnico y de diseño en el que se eleva a la máxima potencia el motor W16 de la marca, y se desprende al coche de todo elemento superfluo. Este bólido no responde a ninguna de las normas que regulan la fabricación y circulación de coches de calle. Lo más llamativo de este hipercoche es su diseño, un diseño no limitado por normativas, en el que destaca una altura de solo 99 cm. Sus formas son extremadamente agresivas, diseñadas con un rendimiento aerodinámico excepcional en mente.

Sus llantas cuentan con tapacubos "turbofan" que dirigen la corriente de aire al circuito de refrigeración de frenos. Y además, se ven impresionantes.

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No, no es casualidad que implemente soluciones comunes a las que hemos visto en coches como el Aston Martin Valkyrie o el Gordon Murray T50. Además de un fondo plano, cuenta con aerodinámica activa en torno a su admisión del techo: a partir de cierta velocidad, y solo a raíz del flujo de aire, una serie de "burbujas" aparecen en su superficie antes plana, reduciendo la carga aerodinámica en un 10% - con el añadido extra de la optimización del flujo de aire sobre el alerón trasero. ¿En qué se traduce esto? En la aerodinámica óptima para conducir en circuito, a cualquier velocidad.

Una aerodinámica que genera hasta 2.600 kg de carga aerodinámica a 320 km/h, y que al mismo tiempo, permite una velocidad punta superior a los 500 km/h. El difusor trasero es de dimensiones hercúleas, pero palidece en comparación con las gigantescas chimeneas de escape y las ópticas LED en forma de equis. En su interior, dos baquets de fibra de carbono y una instrumentación digital son los únicos protagonistas: la fibra de carbono expuesta del monocasco y la Alcantara de color azul es a donde se van todas las miradas. Es un hipercoche impresionante.

Los neumáticos traseros tienen 400 mm de sección, los delanteros 340 mm. Obviamente, su equipo de frenado es carbonocerámico.

Pero aún más impresionante es su mecánica, su tren de rodaje y sus prestaciones. El motor 8.0 W16 del Bugatti Chiron ahora desarrolla 1.850 CV, usando combustible de competición de 110 octanos. Sus cuatro turbos son de nueva factura y se ha rediseñado su sistema de refrigeración, tanto del propio aceite como los intercoolers, que ahora son aire-aire en vez de aire-agua. La caja de cambios de doble embrague estrena desarrollos más adaptados para un uso en circuito. En circuito sus slicks Michelin pegarán el coche como una lapa a la carretera, mientras su suspensión tipo push-rod eliminará totalmente los balanceos.

Sigue contando con el sistema de tracción total del Chiron, pero sus prestaciones nada tienen que ver con el del Chiron: es tan rápido como un maldito Fórmula 1. Hace el 0 a 100 km/h en 2,2 segundos, el 0 a 200 km/h en 4,4 segundos y el 0 a 300 km/h en 7,4 segundos. Su velocidad punta se estima en más de 500 km/h y en las simulaciones de Bugatti, ha sido capaz de dar una vuelta a Nürburgring en 5:23,1, tan solo 4 segundos más despacio que el Porsche 919 Hybrid Evo. Estas prestaciones de otro planeta son en gran parte posibles gracias a un peso en vacío de solamente 1.240 kilos.

Las llantas delanteras pesan 7,4 kilos. Los push-rod de la suspensión solamente 100 gramos. Se ha usado titanio impreso en 3D en muchas piezas.

Un peso comparable al de un utilitario, y posible gracias al uso de fibra de carbono, titanio, magnesio y otros materiales de gran ligereza en su construcción. La obsesión por reducir su peso es tal que incluso se ha revisado toda la tornillería del vehículo para ganar gramos a la báscula. Por el momento, Bugatti no ha decidido si producirá en serie el Bolide. Solo existe una unidad, y de construirse en serie, solo se fabricarían un puñado. Teniendo en cuenta los precios que comandan los Bugatti habitualmente, que no te extrañe que supere con holgura los 5 millones de euros.