Una experiencia irrepetible: acompañamos al Mustang Club España en su 11ª Cabalgada de Mustangs

 |  @sergioalvarez88  | 

Los Ford Mustang son los deportivos más vendidos del mundo. Aunque en Estados Unidos su popularidad se cuenta por millones, en España son coches aún en cierto modo exóticos – incluso teniendo en cuenta que Ford vende los Mustang de quinta generación de forma oficial desde 2014. De lo que el Mustang puede presumir y no muchos otros coches pueden, es de tener una comunidad de propietarios tan leal como apasionada. Hace unas semanas acompañamos al Mustang Club de España en su 11ª Cabalgada de Mustangs, compartiendo con ellos mucho más que una fantástica ruta por el norte de España.

Para hacerlo no fuimos precisamente descalzos: Ford España tuvo a bien en cedernos un Mustang GT del año 2017. Aunque no era una unidad post-lavado de cara, tenía un motor 5.0 V8 atmosférico bajo el capó y una caja de cambios manual – la configuración que quieres si estás pensando en comprarte un Mustang. Antes de hablaros de nuestra experiencia en la Cabalgada de Mustangs, quiero contaros hablaros del Mustang Club de España. El club se constituyó en 2002, hace ya más de 15 años. Nació con el objetivo de cualquier club de aficionados: compartir conocimientos, vivencias y afición por un coche especial.

Las Cabalgadas de Mustangs tienen siempre lugar en el fin de semana anterior al puente de mayo.

El Mustang Club de España es un club pequeño. Sigo refiriéndome a ellos y ellas como un club, pero en verdad son una gran familia. Una familia que una vez al año tiene una reunión absolutamente sagrada e imprescindible, la Cabalgada de Mustangs. Procedentes de toda la geografía de España, los propietarios de los Mustang comparten tres días de ruta, gastronomía y visitas culturales. Aunque este año la ruta ha tenido lugar en los alrededores de la localidad burgalesa de Miranda de Ebro, algunos propietarios han viajado con sus coches desde lugares tan lejanos como Murcia, Alicante o incluso Reino Unido.

Y creedme, hacerlo con clásicos que en algunos casos superan los cincuenta años es un verdadero testimonio a la pasión que profesan por el Mustang. Podréis comprender la ilusión que nos hacía en Diariomotor compartir un fin de semana rodeado de ellos. Todo comenzó para nosotros el viernes, cuando viajé a Madrid para recoger el Ford Mustang GT en la sede de Ford España. El sábado por la mañana recojo a Juanma en Ciempozuelos, cargamos todo el material fotográfico en el coche y ponemos rumbo a Burgos. Aunque es un verdadero deportivo, el Mustang es perfectamente compatible con cuatro pasajeros y escapadas de fin de semana.

Casi 30 coches han participado en la undécima Cabalgada de Mustangs. Parejas, amigos e hijos son más que bienvenidos.

Teníamos que estar en Miranda de Ebro a la una y media de la tarde, y cometimos el error de meternos en plena “operación salida” del puente de mayo. En una hora apenas avanzamos 10 km, mientras mi pierna empieza a acusar el cansancio de tanto accionar el embrague del Mustang, bastante pesada. Por fortuna al pasar el puerto de Somosierra, el tráfico se vuelve más fluido y puedo dar rienda suelta a un V8 que disfruta al galope. El Mustang no maltrata a sus pasajeros al trote: su suspensión es deportiva, pero sin ser dura como una tabla. Y no me esperaba que el pony car se conformase con unos 10 l/100 km a velocidades legales.

Todo empieza a volverse verde, nubes grises cubren el cielo. Apenas hay 10 grados fuera, pero eso no asusta a los jinetes y sus monturas, que esperan relucientes en el parking del Hotel Vía Norte. Hay ejemplares de todas las generaciones, a excepción de la tercera generación – conocidos como los “Fox body” en este mundillo. Un precioso Shelby GT350 del año 1966 me llama la atención poderosamente, así como un Ford Mustang II, el “patito feo” de los Mustang. Empiezo a sacar fotos mientras Juanma aparca el coche, guiado por Julio Santamaría. Julio es el director del Mustang Club de España, y uno de los organizadores de este fantástico sarao.

El gerente de comunicación de Ford España también asistió a la Cabalgada. La marca apoya el evento desde hace años.

Comemos con los miembros del Mustang Club de España, y empezamos a descubrir algunas de las historias tras sus coches y su relación con el club. Belarmino ha venido desde Alicante con un Ford Mustang GT 5.0 descapotable, pero tiene en su garaje un impresionante Ford Mustang Mach 1 del año 1971, casi restaurado, pero no del todo preparado para la Cabalgada. Aunque tiene casi 75 años, fue uno de los primeros miembros del Club y no se pierde nunca este evento, acompañado de su mujer. Jeremy Davies es el único miembro extranjero del club. En esta ocasión ha venido a España con un impresionante Shelby Mustang GT500.

Jeremy llegó algo más tarde que los demás, ya que el ferry en el que vino desde Reino Unido le dejó en Santander la misma mañana, tras casi dos días de navegación. Impresionado con esta demostración de verdadera pasión por los Mustang, vuelvo a tomar los mandos del GT. Rodamos en comitiva, junto al resto de coches, hasta la bodega San Cebrín en el pueblo de San Asensio, a poco más de media hora. Ver todos los coches en formación es un verdadero espectáculo, especialmente tras contemplar la coreografía de arranques de sus motores: estruendosa, humeante y con un fuerte olor a gasolina. El gorgoteo de los V8 inunda la rioja alavesa.

Visitas a bodegas, comidas en restaurantes tradicionales y un ambiente tanto relajado como sano. Juanma y yo nos hemos sentido como en casa.

Tras una cata de algunos vinos y una visita guiada a las bodegas, vuelvo a entablar conversación con varios miembros del Ford Mustang Club de España. Me llama mucho la atención un preciso Ford Mustang Hardtop del año 1967, rojo, con matrícula original de Madrid. Pedro es el dueño de esta preciosidad, apodada como “El Marqués”. Es uno de los coches más especiales de todos los allí presentes. Salió de fábrica producido con los mercados de exportación en mente, y llevaba prácticamente todos los extras presentes en el catálogo. Uno de sus propietarios fue el cantante Víctor Manuel y el coche había sido completamente restaurado hace pocos años.

Volvemos al hotel para cenar, y uno de los Mustang clásicos comienza a expeler nubes de humo blanco. Aunque nosotros no llegamos a presenciar el incidente, el culpable fue uno de los manguitos del radiador de la calefacción. Con una simple navaja y un destornillador se “puenteó” con el resto del circuito de refrigeración y el coche pudo continuar sin problema. La mecánica de los primeros Ford Mustang era tan sencilla como simple de diagnosticar. Muchos propietarios tienen conocimientos de mecánica y viajan con algunos repuestos. El espíritu de camaradería del club sale a relucir orgulloso cuando algún clásico sufre achaques.

Todos los Ford Mustang tienen hueco en la Cabalgada, desde un vetusto Hardtop 289 del año 1964 hasta un 2.3 EcoBoost recién matriculado.

Al día siguiente arrancamos con una espectacular ruta en torno al pantano de Sobrón. Una ruta revirada, en la que nuestro GT nos recompensó con un espectacular paso por curva, un sonido embriagador y un empuje sin final. Una carretera con una buena combinación de curvas amplias y de radio medio, en las que el pony se siente como en casa. Tardaré en olvidar el sonido de la comitiva de Mustang retumbando en las paredes del desfiladero que nos conducía a Frías. Frías es la ciudad más pequeña de España (258 habitantes), un pequeño pueblo donde aparcamos los coches frente a su castillo medieval y su puente defensivo, para iniciar una bonita visita guiada.

El plato fuerte del día fue la tradicional prueba de regularidad, que el Club lleva años llevando a cabo en sus Cabalgadas. Estas pruebas no consiste en correr o ser el más rápido, sino en mantener una velocidad media que nos permita llegar a los puntos de control en el tiempo especificado por la organización. Pone a prueba el sentido de la orientación del copiloto – la pieza más importante de la prueba – así como la templanza del piloto y su habilidad. La ruta comenzaba en la Plaza Mayor de Rivabellosa, donde el Ayuntamiento tuvo a bien habilitar una zona en la que los casi 30 coches participantes pudieran aparcar cómodamente.

La organización hizo un impecable trabajo con la ruta de la prueba de regularidad, con inicio y final en el pueblo alavés de Rivabellosa.

Aunque tuvimos que parar en varias ocasiones a colocar y retirar las GoPro del exterior del coche, el Equipo Diariomotor consiguió un correcto quinto puesto en la clasificación final. Nada mal, ¿verdad? Aprovechando la vuelta a Miranda de Ebro, Pedro – el dueño de “El Marqués” – nos acompañó para una rápida sesión de fotos y vídeo, con nuestros dos coches como protagonistas. Una buena forma de comparar la evolución de un icono del automóvil. 50 años separan a ambos coches, pero aún se puede ver de forma clara una personalidad común, detalles como las ópticas traseras o ese aspecto musculoso del paso de rueda trasero.

“El Marqués” lleva un sistema de escape deportivo que hace que todo el coche tiemble, incluso al ralentí. Su borboteo es salvaje, y tras ser restaurado, se incrementó su cilindrada hasta los 5,0 litros. Desarrollará cerca de 300 CV… 300 CV de los de antes. Cuando Pedro nos ofrece llevarlo hasta el hotel no dudamos un instante en decir que sí. El coche no tiene dirección asistida, el cambio está muy duro y cuesta acostumbrarse al tacto del embrague, pero derrocha encanto y suena a gloria bendita. Los cinco nerviosos minutos que pasamos al volante de esta joya se nos pasan en un suspiro y nos dejan – si cabe – más enamorados de los Mustang clásicos.

Todos estos coches esconden verdaderas historias de amor por el automóvil. Muchos han pasado décadas junto a sus coches.

Antes de cenar hablamos con Julio Santamaría acerca de sus coches. Dos Ford Mustang de primera generación, uno de ellos extensamente modificado a nivel de mecánica – su motor V8 monta un sistema de inyección y desarrolla más de 350 CV. Su otro Mustang fue comprado por piezas en un estado casi de desguace, y fue restaurado con mimo durante años y años hasta llegar a su estado actual. Casi todas sus piezas son de época, a excepción de unos pocos guarnecidos. Cenamos y nos vamos a dormir, pues mañana nos toca volver a casa. Dos maravillosos días que han pasado en una exhalación, dejándonos con ganas de más.

Como viene siendo habitual, me sorprendo mirando clasificados online, buscando un Mustang clásico. No puedo olvidar que he asistido a esta Cabalgada en un fantástico Ford Mustang GT moderno, cuyos 418 CV y motor inagotable me han cautivado. Si hay algo que me llena de orgullo y satisfacción, es que este GT sigue la filosofía del primer Mustang al pie de la letra. Es el único coche del mercado disponible con cambio manual y motor V8 atmosférico. Si a eso le unimos un chasis muy deportivo – mucho mas que el de sus predecesores – tenemos una receta casi perfecta de un coche de disfrute. ¡Qué gran experiencia!

Lee a continuación: El Shelby Mustang GT350 se actualiza para seguir siendo un Ford Mustang aún más deportivo y eficaz

El Ford Mustang 2018 representa el renacer del icono cinematográfico americano como producto global. Desde su lanzamiento en Europa en 2015 ha sido un éxito y ahora con la renovación esperan mejorar todavía más las cifras.

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El Ford Mustang 2018 representa el renacer del icono cinematográfico americano como producto global. Desde su lanzamiento en Europa en 2015 ha sido un éxito y ahora con la renovación esperan mejorar todavía más las cifras.