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7 cuestiones por las que el fin de los cambios manuales es inevitable

David Villarreal | @davidvillarreal | 6 Oct 2016
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En Diariomotor nos hemos propuesto un ejercicio divertido e interesante, el de imaginar cómo serán los coches dentro de diez, o quince años. Es un plazo suficiente para imaginar muchos cambios en la industria, prácticamente dos generaciones de un automóvil, sin llegar a un futuro tan lejano en el que nuestros pronósticos sean cosa de ciencia ficción. Un plazo en el que podríamos hablar de coches autónomos, sin conductor, pero no de coches voladores, al más puro estilo Blade Runner. E imaginando cómo sería la transmisión de esos coches nos preguntamos: ¿seguirán existiendo los cambios manuales? ¿Por qué muchos ya estamos imaginando un futuro en el que no habrá cambios manuales, o serán una rareza en la industria?

1. Una cuestión de eficiencia.

Los avances que hemos visto en los últimos años nos llevan a concluir, sin ninguna duda, que para un fabricante será más sencillo crear un coche eficiente, en términos de consumo, y emisiones, si emplea un cambio automático. No todos los cambios automáticos gozan de la misma eficiencia. Pero a la hora de cumplir con un objetivo, el de homologar el mínimo consumo, y unas emisiones muy contenidas, el fabricante encontrará más facilidades empleando el cambio automático más adecuado para su coche, que manteniendo un cambio manual. Y esa facilidad persistirá, incluso olvidándonos de los ciclos de homologación actuales - poco realistas - y pensando ya en ciclos de homologación más próximos a la conducción real.

Fijaos en que la eficiencia, y sobre todo las emisiones, serán una de las batallas más importantes que librarán los fabricantes en los próximos años. Una batalla que tendrá que ver con los límites que se impongan desde instancias gubernamentales, pero que también repercutirá significativamente en el aspecto económico, para el fabricante, y en el coste del vehículo, que a su vez repercutirá en el cliente.

2. Una cuestión de marketing.

Promocionar los cambios manuales de tu marca, nos guste o no, no vende. Los fabricantes - salvo pingües excepciones - no se esfuerzan por recordarnos lo divertido que resulta un cambio manual.

La obsesión de todo fabricante pasa por hacer gala de su tecnología. Y los cambios automáticos se han convertido en uno de los aspectos tecnológicos que más han agitado a las marcas en los últimos años. Un buen ejemplo podríamos encontrarlo en siglas como DSG y PDK, del Grupo Volkswagen, que ya son marcas tan importante o más que el emblema TDI. Renault ya hace lo propio con su DSG, PSA con sus nuevos cambios robotizados y automáticos, y así podríamos seguir todo el día mencionando siglas y recordando el esfuerzo con que los fabricantes tratan de que estas se queden en nuestras cabezas.

Ni los deportivos se libran de esta obsesión que nos lleva, inexorablemente, a una industria en la que los coches solo tendrán dos pedales. Encontrar un deportivo de altas prestaciones con cambio manual es harto complicado en nuestros días, por varias razones que detallaremos a continuación.

Aquí, quizás, me reservo el derecho a aportar un hálito de esperanza. Aún con todas las razones que aportemos en este artículo, aún quedarán algunos irreverentes, probablemente deportivos más asequibles, de potencia media, o baja, en los que renunciar al cambio manual no sea una opción. Deportivos que precisamente se enorgullezcan de mantener su cambio manual. O al menos eso quiero pensar. ¿O acaso alguien imagina un Mazda MX-5, un Honda Civic Type-R, o un Volkswagen Golf GTI sin cambio manual?

3. Una cuestión de prestaciones.

Al igual que ya comentábamos con el tema de los consumos, los cambios automáticos nos llevan necesariamente a la realidad del deportivo de altas prestaciones. Un cambio manual, por muy divertido que nos resulte, no podrá llevar a un deportivo a conseguir su máximo rendimiento. Esa, junto a otras razones económicas e industriales, fue una de las razones que llevó a Porsche a comercializar la última generación del Porsche 911 GT3 únicamente con cambio PDK.

4. Una cuestión de precios.

En el mercado hay coches en los que el cambio automático apenas supone un extra de 500€ o 600€. Un buen ejemplo es el Citroën C4 Cactus, y su cambio robotizado EAT6. Equipar un cambio automático en un C4 Cactus diésel de 100 CV cuesta prácticamente lo mismo que configurar sensor de aparcamiento trasero y delantero. Es cierto que no será el cambio más refinado y avanzado del mercado, es más, es un cambio muy sencillo. Pero según se abarate la tecnología, y tengamos en cuenta otros aspectos importantes, y a menudo obviados, como el coste industrial de mantener dos alternativas de transmisión, y su desarrollo, veremos cómo la tendencia será precisamente la de encontrarnos con cambios automáticos cada vez más económicos para el cliente (y para el fabricante).

Caso aparte el de los deportivos. Y el que probablemente iremos viendo con el tiempo en muchos turismos. Cuando hablábamos de la eficiencia de los cambios automáticos, y de cómo un fabricante lo tiene más fácil para homologar unas emisiones más bajas empleando un cambio automático, con respecto a un cambio manual, también estábamos pensando en la regulación de cada país. El mero hecho de utilizar un cambio automático, por ejemplo en España, puede suponer acogerse a un tramo inferior del Impuesto de Matriculación y por lo tanto un ahorro del 5% a la hora de adquirir el coche. En el resto de países de la Unión Europea existen legislaciones similares a la española. Y en los próximos años no se espera que estas cargas fiscales vayan a eliminarse, sino todo lo contrario, que puedan endurecerse para adaptarse a las emisiones de los coches modernos.

5. El mero cambio de hábitos en los conductores.

Entre las razones por las cuales un cliente no se plantea adquirir un coche automático nos encontramos con el placer de un cambio manual, la creencia (de otros tiempos) de que será brusco y consumirá mucho combustible, y su precio. ¿Cuántos conductores quedan que aún defiendan el uso del cambio manual por el placer de cambiar marchas? ¿Qué sucederá cuando la diferencia de precios entre automáticos y manuales se reduzca, como mencionábamos en el punto anterior? ¿Cuánto tardarán los conductores en descubrir que los cambios automáticos modernos no son bruscos, incómodos, ni consumen mucho combustible? ¿Cuánto tardarán los conductores en descubrir que muchos coches automáticos modernos también permiten al conductor cambiar de marcha manualmente gracias a las levas en el volante?

6. Una cuestión de planificación industrial y economía.

Decía el CEO de Borgwarner en una entrevista a Automotive News, como defensor de la tendencia que mencionamos en este artículo, que el coste para un fabricante de desarrollar un cambio manual es muy elevado, en el orden de decenas de millones de euros. No solo hablamos del desarrollo en sí de la caja de cambios, que en el fondo puede amortizarse en muchos modelos, sino también del número de piezas que tienen que adaptarse para cada aplicación, del proceso de pruebas, validación y homologación, e incluso la complejidad industrial que conlleva. Ese coste, de una u otra forma, ya sabemos a quién le repercutirá, al cliente.

Llegados a un punto en que, por todas las cuestiones expuestas en este artículo, los cambios manuales hayan pasado a una aceptación muy baja, incluso mínima, es muy probable que los fabricantes aboguen por reducir aún más la diferencia de precios entre transmisiones manuales y automáticas. Es muy probable, incluso, que para un fabricante no sea viable mantener en su catálogo un cambio manual. Salvando todas las distancias, eso es lo que en parte sucedió con el Porsche 911 GT3. Y solo el reconocimiento de que un coche pasional como este aún necesita el cambio manual podría conseguir que Porsche, tal y como muchos apuntan ya, recupere el cambio manual en su próxima actualización del GT3.

7. Por el avance de híbridos y coches eléctricos.

No creemos que esa vaya a ser la razón que más peso tenga en la desaparición de los cambios manuales, pero no por ello podemos obviarla. Se espera que los motores de combustión sigan dando guerra muchos años y que la cuota de los eléctricos crezca a un ritmo sostenido.

En cualquier caso, no podemos olvidarnos de que la industria irá evolucionando hacia un panorama en el que conduciremos cada vez más coches híbridos y eléctricos en los que no habrá necesidad de cambios al uso, o que la solución técnica para estos más adecuada será el de un cambio automático, o cambios "automáticos", nótese el entrecomillado, como los variadores continuos.

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