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Economía

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La cláusula de 2026 que aún puede retrasar la prohibición de diésel y gasolina

David Villarreal | @davidvillarreal | 8 Nov 2022
Mazda Cx 60 Skyactiv Diesel 2023 04
Mazda Cx 60 Skyactiv Diesel 2023 04

Existe un dicho muy castizo que reza que quien hace la ley, hace la trampa. La Unión Europea ha sentenciado de muerte a la combustión interna. A partir de 2035 no deberían venderse coches diésel, ni gasolina. Si bien es cierto se ha dejado un pequeño resquicio. Una cláusula que, en efecto, no es otra cosa que la trampa que permitiría a la Unión Europea revisar sus objetivos, en pos de una mayor laxitud para con los fabricantes y para retrasar el fin de la combustión interna, pero también para imponer unos objetivos aún más rígidos y ambiciosos.

Ya os hemos contado cómo a lo largo de 2022 la Unión Europea ha dejado cierto margen para la combustión interna. Primero, admitiendo la posibilidad de que se sigan vendiendo coches con motor de combustión interna más allá de 2035, siempre y cuando sean "neutrales". Esto implicaría la garantía de que los coches de combustión interna que se vendan a partir de entonces funcionen única y exclusivamente empleando combustibles sintéticos neutrales.

Pero lo verdaderamente relevante para los coches diésel y gasolina llega con la cláusula de 2026.

La Unión Europe aboga por unos objetivos de reducción de emisiones cada vez más ambiciosos, pero también por dejar algunas puertas abiertas que permitan revisar esos objetivos - hacia una normativa más laxa - en los próximos años

Dejando margen a revisar la prohibición a diésel y gasolina

En los últimos años se han ido revisando los objetivos de descarbonización, y estos aún están sujetos a posibles modificaciones futuras, partiendo de la regulación 2019/631. Como os decíamos, a lo largo de 2022 se han introducido modificaciones, como la que introduce la posibilidad de emplear combustibles sintéticos neutrales y que según el último documento aprobado por la Comisión Europea establece lo siguiente:

Tras ser consultado con las partes interesadas, la Comisión hará una propuesta para permitir más allá de 2035 la matriculación de vehículos que funcionen exclusivamente empleando combustibles sintéticos neutrales en conformidad con la ley de la Unión Europea, fuera del alcance de los objetivos de reducción de emisiones de flota y de conformidad con los objetivos de neutralidad climática de la Unión Europea.

Ya os hemos contado por qué esta solución difícilmente puede ser una alternativa generalizada que permita la venta masiva de coches de combustión interna neutral y, probablemente, se vea limitada a mantener en el mercado una serie de vehículos especiales o icónicos que sigan empleando motor de combustión interna.

Se permitirá la venta de coches de combustión interna "neutral" más allá de 2035

La cláusula 2026, ¿un respiro a diésel y gasolina?

Os hemos contado también cómo algunas voces en la Unión Europea ya han expresado su preocupación por una muerte prematura del diésel y la gasolina. Siendo conscientes de que la suerte está echada para la combustión interna y de que en 2035 solo podrán vender coches eléctricos, muchos fabricantes han adelantado sus objetivos de electrificación y dispondrán de un catálogo completamente eléctrico mucho antes. Sin un mercado interno para la combustión interna, esos fabricantes también dejarán de producir coches con motores de combustión interna antes, o mucho antes, de 2035.

La Unión Europea teme que dejar de fabricar coches con motor de combustión interna implique la pérdida de exportaciones y de miles de puestos de trabajo. Y es precisamente ahí donde entra en juego la cláusula de 2026, que no solo pretende revisar en ese año el cumplimiento de los objetivos de descarbonización, sino que también tendrá en cuenta su viabilidad económica y sus consecuencias sociales.

En 2026 se revisará el cumplimiento de los objetivos de descarbonización y también se emitirá un informe que refleje sus consecuencias económicas y su afectación a la justicia social

La cláusula de revisión en 2026 se ha establecido como una enmienda que revisa el artículo 15, y que establece lo siguiente:

La Comisión revisará, en 2026, la eficacia y el impacto del presente reglamento, sobre la base de los informes bienales, y presentará un informe al Parlamento Europeo y al Consejo con los resultados de la revisión. La Comisión evaluará en particular los progresos realizados bajo el presente Reglamento para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones en conformidad con el Artículo 1 (5a), y tomando en consideración los desarrollos tecnológicos, incluyendo la tecnología híbrida enchufable, y la importancia de una transición hacia las cero emisiones económicamente viable y socialmente justa.

En una entrevista al medio francés Les Echos, Thierry Breton, Comisario Europeo de Mercado Interior y Servicios, apuntaba que esta cláusula permitiría crear mecanismos para retrasar el objetivo de prohibir las ventas de diésel y gasolina en 2035 (Automotive News).

Y que esta opción no debería ser ningún tabú, y debería plantearse en 2026 si fuera necesario. Sobre todo si se observa que los objetivos establecidos a día de hoy están teniendo unas consecuencias negativas sobre la economía y la sociedad de los miembros de la Unión.

No hay vuelta atrás, los fabricantes europeos ya han iniciado su transición al eléctrico y dejarán de vender diésel y gasolina, en muchos casos, antes de 2035

No hay vuelta atrás al fin del diésel y la gasolina

A tenor de los acontecimientos, resultaría un tanto ingenuo pensar que los objetivos para prohibir las ventas de diésel y gasolina en 2035 van a revisarse. O como mínimo que vayan a establecerse revisiones importantes, más allá de moratorias puntuales. Pero el gran problema reside en que ya no hay vuelta atrás para el fin del diésel y la gasolina y los fabricantes no solo han asumido esta prohibición, sino que ya han iniciado un camino que no va a revertirse, en muchos casos adelantando sus objetivos.

A pesar de que muchos fabricantes han mostrado su preocupación al respecto de la transición que ya se ha iniciado, ya hemos visto cómo los mayores fabricantes del continente han puesto fecha al fin de las ventas de diésel y gasolina. Volkswagen confirmaba recientemente que en 2033 solo venderán coches eléctricos. Y lejos de estar demandando moratorias o un retraso en los plazos establecidos, están solicitando a la Unión Europea llevar a cabo acciones más contundentes y decisivas que van en la línea de promover la compra de coches eléctricos, su producción en Europa, y facilitar su utilización, por ejemplo propiciando la creación de redes de carga en el territorio comunitario.