La política arancelaria de los Estados Unidos ha sido noticia desde que Donald Trump iniciara su segundo mandato. El ‘POTUS’ y empresario, lanzó un órdago a toda la industria europea, creando especialmente mucha incertidumbre en torno al sector automotriz, siendo los fabricantes alemanes que más intereses tienen en el mercado norteamericano los que se resintieron especialmente hasta llegar a plantearse trasladar la producción de sus modelos estratégicamente clave al país de las barras y las estrellas.
Sin embargo, lo que no se supo hasta hace unas horas es que las pretensiones de Estados Unidos con uno de los principales fabricantes germanos quisieron ir mucho más allá. Tal y como ha reconocido en una entrevista del director ejecutivo de Mercedes, Ola Källenius, al medio alemán The Pioneer, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, propuso a la compañía trasladar su sede del país centroeuropeo al otro lado del océano.
Según lo que contó el directivo de la firma de la estrella, el secretario de Comercio habría intentado de esta forma persuadir hace un año a la compañía para que trasladara su sede a Estados Unidos a cambio de ofrecerle ciertas exenciones fiscales y otros incentivos en los que no profundizó el propio Källenius, en lo que sin duda habría sido uno de los grandes movimientos de la industria del motor en este Siglo XXI y, seguramente, una decisión ampliamente criticada en Alemania de haberse llegado a producir.
Si bien Mercedes no terminó realizando dicho movimiento, sí que realizó ciertas concesiones ante la presión arancelaria impuesta por Estados Unidos a los productos importados desde el Viejo Continente, confirmando que trasladaría la producción de un nuevo SUV de una de sus plantas alemanas a la factoría que actualmente tienen los de Stuttgart en Tuscaloosa, Alabama. El propio Kaellenius dijo durante la entrevista que, si bien la compañía era global e invertiría en los EE. UU., no podía ser «desarraigada» de los que han sido sus orígenes en la región de Suabia.
Posteriormente, al anuncio sobre la producción en Alabama a partir de 2027, también se sumó que se crearía un centro de I+D en Georgia que supondría hasta medio millar de nuevos puestos de empleo. Quedaría por saber si este movimiento realizado por Howard Lutnick se hizo extensivo a otras firmas como Audi, BMW o Porsche, teniendo en cuenta el especial interés que todas ellas tienen en el mercado norteamericano para los vehículos premium de las marcas alemanas.






