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Esto es lo que dice Europa acerca de la prohibición de los coches diésel y gasolina a partir de 2040

David Villarreal | @davidvillarreal | 20 Nov 2018
Europa Prohibicion Coches Diesel Gasolina 2040 01
Europa Prohibicion Coches Diesel Gasolina 2040 01

El Gobierno de España estaría ultimando un plan para que la descarbonización del transporte, y la prohibición de los coches diésel y gasolina, empezando por su venta en 2040, y su prohibición en 2050, no solo esté entre los objetivos que se vayan marcando para los próximos años, sino que figure en la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Ahora bien, ¿qué dice Europa acerca de la prohibición de los coches diésel y gasolina a partir de 2040?

La decisión española de eliminar coches diésel y gasolina y Europa

Estos días también conocíamos que la Unión Europea tendría que revisar la medida española de poner fecha al fin del motor de combustión interna, tanto a los diésel, como a la gasolina. Al menos esa es la consideración de Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el Clima y la Energía, que según declaró en una entrevista a La Tribuna de Automoción, la Comisión Europea "establece trayectorias con la contribución de cada sector a la descarbonización, pero no propone medidas concretas tan drásticas".

Ahora bien, ¿qué es lo que realmente dice Europa al respecto?

España plantea cesar la venta de coches con motor de combustión interna en 2040, y su circulación en 2050

El plan de la Unión Europea para 2025 y 2030

El pasado 3 de octubre, el Parlamento Europeo aprobaba un borrador inicial de la ley que pretende que la reducción de las emisiones de CO2 de los coches vendidos se reduzcan un 40%, entre 2021 y 2030. Para entonces, la cuota de coches eléctricos e híbridos enchufables ha de ser del 35%. Mucho antes, en 2025, la Unión Europea pretende que la cuota de coches enchufables ya sea del 20%. Es un objetivo muy ambicioso, y de hecho las críticas de los fabricantes de automóviles no tardaron en llegar. Las cuotas que plantea la Unión Europea, y los objetivos de reducción de emisiones, son más estrictos que los que se plantearon como objetivo en 2014, e incluso los que se esperaban plantear a comienzos de este año, y que ya habían desatado algunas críticas entre los fabricantes.

La Unión Europea también había propuesto ya en 2011 un plan de descarbonización, un modelo energético de baja emisiones para 2050, en el que las emisiones de gases de efecto invernadero - y no solo los derivados del transporte - se redujeran al menos un 80% con respecto a los registros de 2050. No es una cifra tan ambicioso como la que se plantearía en la ley española, que propone que para entonces las emisiones de CO2 se eliminen en su práctica totalidad, proponiendo un transporte 100% eléctrico, y una generación energética única y exclusivamente de fuentes renovables.

En cualquier caso, que algunos miembros de la Unión Europea estén proponiendo objetivos aún más ambiciosos, y que la Unión esté revisando sus objetivos en plazos más cortos, puede darnos una pista de que el siguiente paso sea proponer la completa descarbonización en 2050. Pero aún no se está trabajando en ese objetivo, sino en el Roadmap 2050, con la reducción del 80%, y estudiando el camino que hay que seguir para alcanzar ese objetivo y las consecuencias económicas que puede tener.

La Unión Europea propone que en 2030 la cuota de eléctricos y enchufables sea del 35% y en 2011 ya había propuesto que en 2050 la descarbonización fuera del 80% con respecto a 1990

La descarbonización de los miembros de la Unión Europea

Decíamos que, más allá de los objetivos de la Unión Europea que necesariamente han de tener una supervisión comunitaria, una hoja de ruta concreta, un apoyo económico, y propiciar leyes nacionales que favorezcan su cumplimiento, muchos miembros de la Unión están planteando estrategias de transición energética, muy parecidas a las que propondría la ley española, con objetivos más ambiciosos.

El plan Road to Zero de Reino Unido propone que el 50% de los coches vendidos en el país en 2030 gocen de emisiones inferiores a los 50 g/km de CO2, que en la práctica significa que sean eléctricos, o híbridos enchufables con baterías con bastante autonomía, y que en 2040 se prohiba la venta de los coches de combustión interna, como también se plantea en España, y se está planteando en Alemania. Noruega estaría planteando la prohibición de la venta en 2025, Francia en 2030, como Países Bajos, e Irlanda.

El problema está en que, hasta la fecha, y como recordaba Arias Cañete refiriéndose a la hipotética ley española, son cifras que cada país está planteando, y negociando entre diferentes fuerzas políticas en el debate nacional. En su mayoría hablamos de únicamente palabras y, en el mejor de los casos, de borradores de leyes que aún no han sido aprobadas.

Reino Unido y Alemania plantean planes muy similares al español, mientras que Francia, Países Bajos, Irlanda, o Noruega, serían más ambiciosos, pero aún faltan leyes concretas que lo respalden

Lo que sí deberíamos tener muy claro, a estas alturas, es que buena parte de los países de nuestro entorno, de los miembros de la Unión Europea, están planteando escenarios muy parecidos al que tantas críticas ha recibido estos días en España. O escenarios incluso más drásticos. Por las últimas decisiones que se han tomado en la Comisión Europea no parece que los objetivos propuestos vayan a rebajarse, sino todo lo contrario.

De manera que, ya sea mediante la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que proponga el Gobierno del PSOE, o con cualquier otra, España tendrá que prepararse para un proceso de descarbonización que implicará una cuota cada vez mayor para el coche eléctrico, y un modelo energético en el que las renovables sean las grandes protagonistas. Y eso no es todo. Un país productor de automóviles como el nuestro - el segundo mayor de Europa, y el séptimo del mundo - ha de afrontar un momento clave como este, en el que su posición industrial puede quedar reforzada, o ver cómo otros países productores recortan distancias. España no solo ha de pensar en los coches que comprarán los españoles, sino sobre todo qué coches comprarán los países de nuestro entorno, los que adquieren buena parte de nuestras exportaciones, que representan más de 80% de los coches y comerciales que se producen en España.