Si miramos Stellantis desde la perspectiva habitual (turismos, “nuevos lanzamientos”, cuota en particulares), nos perdemos un detalle importante: una parte enorme del grupo se parece menos a un fabricante de coches y más a un proveedor industrial de capacidad productiva, carrozado y servicio. En España, esa lectura se ve claramente en las cifras de Stellantis Pro One (vehículo comercial) correspondientes a 2025: volumen, cuota, electrificación y —sobre todo— la capa de valor que aparece cuando el vehículo deja de ser un producto estándar y se convierte en herramienta de trabajo.
El dato que manda: 68.820 matriculaciones y 36,8% de cuota en España
En 2025, Stellantis Pro One declara en España 68.820 matriculaciones de furgones y furgonetas, lo que equivale a un 36,8% de cuota y a un +13% interanual. Es un liderazgo aplastante.
Esto significa que en el mercado español de comerciales, más de 1 de cada 3 unidades matriculadas lleva una de las cuatro marcas vinculadas a Pro One (Citroën, Fiat Professional, Opel o Peugeot).
Dentro del desglose cualitativo, destacan tres cifras más:
• Liderazgo en segmento C con 52% de cuota (Pro One), con Peugeot (Rifter + Partner) y Citroën (Berlingo) situadas en el Top 1 / Top 2 del segmento.
• Citroën Berlingo como vehículo comercial más vendido en España (porque se llama igual el comercial que el de pasajeros, pero si sumamos Peugeot Rifter + Partner lo superan).
• Crecimiento de Opel del 61% (se entiende que partiendo una base muy pequeña).
En la estructura de demanda del comercial, el diésel sigue representando ~85% del mix, lo que ayuda ver claramente que la movilidad eléctrica en industriales tiene su propio ritmo de adopción (lento).
El contraste corporativo: €153,5 miles de millones de ingresos… y pérdidas netas de €22,3 miles de millones
La interpretación del vehículo comercial como pilar central del grupo gana valor cuando se contrasta con la foto consolidada del grupo: Stellantis reporta para el ejercicio 2025 ingresos netos de €153,5 mil millones (–2% vs 2024) y una pérdida neta de €22,3 mil millones, asociada a €25,4 mil millones de cargos “inusuales” (unusual charges) que en gran parte deberían estar asociados a la respuesta que dio el grupo ante el «caso PureTech», asumiendo la responsabilidad y los costes en beneficio de sus clientes.
En un año en el que el grupo, como conjunto, consigue un resultado negativo, su unidad de comerciales cuenta en España con crecimiento a doble dígito y una cuota de mercado sin rival.
¿Qué parte de la facturación de Stellantis es Pro One?
Stellantis no publica en sus resultados 2025 una línea de ingresos separada para Pro One (al menos no como segmentación estándar en las tablas principales del Annual Report, que se estructura sobre todo por regiones).
Lo que sí existe es una referencia histórica útil: en 2023, la prensa especializada estadounidense citó un comunicado corporativo según el cual Pro One habría representado aproximadamente un tercio de los ingresos netos de Stellantis de ese año.
Ese “un tercio” no puede directamente mecánicamente a 2025 (cambio de mix, divisas, pricing, estrategia, etc.), pero sirve como orden de magnitud para entender por qué el comercial no es un apéndice: puede ser, en escala, un negocio estructural y ahora mismo, casi con toda seguridad, el más rentable.
El “segundo producto” dentro del producto: transformar, personalizar, industrializar el pedido
El elemento menos obvio de los datos de 2025 no es el volumen, sino lo que sugiere sobre la naturaleza del negocio: la fábrica y la red como plataforma de configuración industrial, no solo como venta de un vehículo estándar.
Dos cifras resumen esta idea:
• 4.400 unidades transformadas entregadas en 2025 en España, +20% interanual, con +2,5 puntos de cuota en esa actividad (carrozados/transformaciones para usos específicos: personas de movilidad reducida, taxi, minibus, ambulancia, etc.).
• Más de 14.000 vehículos sometidos a procesos de personalización en fábricas del grupo en España: 1 de cada 5 comerciales matriculados por Stellantis incorpora esa personalización industrial.
En términos de economía industrial, esto importa por tres razones:
1. Efecto fidelización: cuando el vehículo está adaptado al proceso productivo del cliente (reparto, última milla, frío, personas con movilidad reducida, servicios municipales), el coste de cambio de proveedor sube.
2. Márgenes y mix: la transformación/personalización suele desplazar la conversación desde el precio de catálogo a un paquete técnico (plazos, homologación, garantía, integración).
3. Capacidad y plazos: si parte de la personalización se integra “en fábrica”, la empresa desplaza actividad aguas arriba, con potencial de control de calidad y lead time (mejora de plazos y acabados).
El comercial deja de competir solo por ficha técnica y pasa a competir por capacidad industrial de cumplir especificaciones.
Electrificación: la asignatura pendiente
En España, Pro One declara 3.053 matriculaciones de vehículos comerciales eléctricos en 2025, +30% respecto a 2024, y liderazgo del ranking en ese submercado. Es un crecimiento alto, pero en proporción al total (3.053 sobre 68.820) implica que la electrificación, aunque relevante, todavía es minoritaria en volumen.
La lectura técnica aquí es obvia: el comercial electrifica cuando le dan las cuentas (rutas repetitivas, retorno a base, zonas urbanas, restricciones), y se mantiene térmico donde la densidad energética y la infraestructura siguen siendo cuellos de botella. Un 85% de diésel habla por sí solo.







