Motores que anuncian potencias que hasta hace poco estaban reservadas para deportivos de pura cepa, autonomías en modo eléctrico capaces de completar varios días de uso y una lista de equipamiento sin fin son características que se han convertido en completamente habituales dentro de los SUV chinos más llamativos del mercado, lo que deja poco sitio a las marcas que hasta hace poco tenían a la venta modelos situados en su mismo rango de precio.
Fue esta semana, mientras escribía las primeras impresiones tras haberme puesto a los mandos del EBRO S900, cuando me quise poner en la situación de alguien que tiene, aproximadamente, un presupuesto de 50.000 euros para comprar un SUV. Yo, en ese caso, tendría clara mi elección: el Mazda CX-60.
Con una calidad de construcción exquisita incluso en sus versiones de acceso y la posibilidad de elegir entre una versión con motor diésel de 3,3 litros y otra enchufable de 64 km de autonomía eléctrica, el CX-60 es el eslabón perdido entre las marcas generalistas y las premium.
Sigue siendo un coche grande: mide 4,74 metros de largo y su maletero tiene un volumen de 570 litros en cualquiera de sus dos versiones mecánicas. En mi caso, mi elección sería la de motor más básico, el 3,3 diésel de 200 CV, que con sus 5 litros de consumo homologado me serviría de perfecta manera para las kilometradas las que actualmente someto a mi coche.
No obstante, si la idea es, al igual que sucede con los Omoda 9, del que también hablamos ayer, y EBRO S900, tener un híbrido enchufable, el Mazda CX-600 es algo más económico, al contado, que los chinos. Actualmente cuesta Precio al contado 47.953 € y si se financia la compra el precio final es de 45.893. Sí, no es tan potente ni tiene tanta autonomía eléctrica como los chinos, que rondan los 140 km con una carga completa, pero su dinámica es mucho mejor y en materia de diseño, el japonés es un ejemplo a seguir.
El diésel, por su parte, es algo más caro. Unido al acabado Exclusive-Line, tiene un precio al contado de 49.349,00 y si se financia la compra con las condiciones que dice la marca, se reduce a 47.290 euros.
Es cierto que el diésel no tiene los beneficios de la Etiqueta 0 de la DGT, pero gracias a la presencia de un sistema eléctrico de 44 V compueto por una batería de 0,33 kWh y un motor eléctrico de 17 que genera electricidad para apoyar el funcionamiento del motor principal (no puede impulsar las ruedas), lo convierte en un microhíbrido y, por tanto, obtiene la Etiqueta Eco de la DGT.
Insisto en el aspecto del consumo de este motor. Es un seis cilindros en línea de 3,3 litros de capacidad y sólo homologa 5 litros, que pasan a ser 5,4 en las versiones con tracción total. Teóricamente, gasta menos que el FIAT Panda de 69 CV y 13.300 euros del que hablámamos ayer, y en circunstancias de uso real no debería rebasar los 6 litros en ciclo mixto.
En cuanto a equipamiento, está lejos del nivel de los chinos mencionados, pero desde luego no vas a echar nada en falta, o no echarás nada en falta hasta que tu amigo, el que se ha comprado el modelo chino, te dice cuántas cosas tiene su coche. Los precios indicados se corresponden con una oferta sobre el acabado Exclusive-Line, que viene de serie con asientos delanteros calefactados, faros LED con lavafaros, Head Up Display avanzado, Sensor de parking trasero y delantero, Sistema de control de luces de largo alcance (HBC), volante calefactado revestido de cuero con levas, asistente de velocidad, cámara trasera, sistema de audio con 8 altavoces y toma de tipo C, entre otros muchos elementos.








