Elegir un coche nuevo nunca ha sido tan complicado como lo es hoy mismo: decenas de marcas y fabricantes nuevos, multitud de motores y tecnologías de propulsión distintas y muchas carrocerías y versiones entre las que elegir hacen de la decisión, para muchos, un proceso difícil. Pero, seamos sinceros, para una gran parte de la población elegir un coche nuevo es algo que no está sobre la mesa: el precio también es más alto que nunca. Por esto mismo en España se venden cada año unos dos millones de coches de segunda mano cuyo precio medio se suele emplazar entre los 15.000 y 20.000 euros.
Son ya varios los coches en estos últimos meses que en Diariomotor hemos identificado como grandes compras en el mercado de ocasión dentro de ese rango de precios. A principios de año hemos señalado al Mercedes Clase A de la anterior generación en sus versiones 180d y 200d como una de ellas, y hoy queremos destacar otro coche que por público en potencia al que se dirige, puede ser otra opción. Hablamos del MINI Clubman (el F56).
Con respecto al Clase A de Mercedes comparable y al Serie 1 que BMW comercializaba durante esos mismos años, el Clubman era un coche destinado a quienes siempre ha querido algo más en el apartado del diseño. Su fuerte aire retro y estética amable lo convirtieron en un añadido para quienes querían hacer de su su coche un complemento más. Esto, en realidad, siempre ha sido algo propio de MINI, pero el Clubman lo llevó un paso más allá con la primera generación, terminando de redondear el concepto con esta segunda generación, que es en la que nos queremos centrar con estas líneas.
Su doble puerta trasera es, sin duda ninguna, su elemento más característico. Le da un cierto aire de furgoneta, de camper incluso, del que ningún otro coche puede presumir actualmente. Y además no se trata de un invento de MINI, sino que es una solición que tiene raíces históricas, pues es un guiño a los Mini familiares de los años 60, como el Morris Mini Traveller o el Austin Mini Countryman, que recurrían a esta solución para facilitar el acceso al maletero en sus cortas y estrechas carrocerías. En este caso, además, hay una puerta en cada lado para la fila trasera, algo que la primera generación del Clubman no pasaba, pues sólo estaba en el lado del conductor.
Este Clubman es especialmente en sus versiones diésel propulsadas por el reputado motor B47, la evolución del N47 que solventó los famososo problemas de cadena, filtros y demás quebraderos de cabeza que solían dar anteriormente. Esto lo dice un servidor teniendo en su garaje en este mismo momento un coche con cada uno de estos motores, un X1 de 2009 con el N47 y un Serie 3 Touring de 2016 con el B47: sé perfectamente de lo que hablo (o escribo, en este caso). De hecho, unos de los próximos artículos sobre coches de segunda mano, espero, que sea sobre mi Serie 3 Touring.
Volviendo al MINI Clubman, es precisamente el producido entre los años 2016 y 2017 el que realmente conviene comprar, al menos en el sentido mecánico, ya que además se trata de la versión que todavía no tenía el sistema de Adblue que llegó más tarde, con la actualización de este motor. Se trata de un 2 litros de cuatro cilindros que es mucho más refinado que otros motores de este tipo, aunque es cierto que hasta que no alcanza una temperatura alta de funcionamiento, tras muchos kilómetros o tiempo funcionando, no se percibe esa calidad mecánica. Funcionando en frío y en trayectos cortos es tan áspero como cualquier otro diésel.
Disponible tanto en versión manual como automática con levas y sin ellas, he de decir que hay una gran diferencia de comportamiento entre ambos: la versión manual no se merienda tanto par motor como sí lo hacen las automáticas, especialmente la ZF de 8 relaciones que equipan las variantes sin levas de cambio tras el volante. Por esto mismo los de cambio manual parecen correr muchísimo más que los automáticos, tienen más nervio y responden mejor ante los toques al acelerador. Aun así, en cualquier caso, se trata de un motor que con 150 CV responde de manera correcta, y lo mejor está en el apartado de los consumos, pues es capaz de lograr medias de 4,5 litros en viajes largos, según el ordenador de abordo y viajando en solitario, mientras que en el día a día, en la ciudad y sus alrededores rondará los 6/6,5 litros reales.
Esta versión Clubman del MINI, además, es especialmente interesante frente a los MINI de 3 y 5 puertas por la practicidad añadida que tiene. El espacio en la fila trasera de asientos es mejor y el maletero crece hasta los 360 litros, que dentro de los estándares del mercado y la capacidad que suelen ofrecer los coches compactos del segmento C es algo inferior, pero suficiente para el día a día si no se precisa trasladar bultos de gran tamaño de manera asidua (como el carrito de un bebé o bolsas de golf, por ejemplo).
Algo a destacar en el buen sentido es que a pesar de ser un coche de diez años de edad, en cuanto a tecnología de interior no se siente demasiado desfasado. En esto tiene una gran parte de la culpa el diseño retro que también tiene su habitáculo, pero es que la pantalla central de información y entretenimiento de estas generaciones de BMW y MINI ha envejecido realmente bien. Eso sí, no esperemos el tamaño de pantalla de un coche actual, y no es táctil, sino que se controla mediante un acertado joystick. Es cierto que las versiones que no tienen Adblue son las mismas a las que no llegaron las conexiones Carplay y Android Auto, pero creemos que es más importante esta exento de los potenciales problemas de este tipo de sistemas antes que tener la comocidad de conectar el teléfono de esta manera. Algo que, en realidad, siempre se puede solucionar con un arreglo de tipo aftermarket por poco dinero.
Las unidades que encontramos en el mercado de segunda mano con este motor y dentro del rango de precios señalado al principio de este artículo, rondan los 100.000 kilómetros de uso. Incluso es fácil ver muchos MINI Clubman Cooper D con menos de este kilometraje, por menos de 15.000 euros. Se trata de un coche y un motor que si es mantenido de manera correcta, es capaz de superar la barrera de los 300.000 km con facilidad, así que la vida útil restante no debe ser un problema en coches con 100.000 km anunciados en el odómetro, e incluso más.
Para acabar, por otro lado, si el uso va a ser exclusivamente urbano, mejor optar por el Cooper de gasolina de 136 CV, que evitará problemas a la larga, que además se pueden elegir con bajo kilometraje mientras que si el consumo de gasolina no es un problema, existen muchos el Cooper S de 192 CV aportará grande dósis de diversión. No obstante, si lo que se busca es una potencia razonable y un consumo contenido para hacer kilómetros con tranquilidad, nada mejor que el Cooper D de 150 CV para este Clubman.










