Desmontando mitos: 10 falsas creencias sobre el tráfico que te pueden poner en peligro (y costar una multa)

 |  @sergioalvarez88  | 

La revista de la DGT normalmente informa acerca de los últimos avances en materia de legislación, seguridad vial o campañas de vigilancia, y trata de concienciar a los lectores con el objetivo de que sean más seguros al volante. Hace unos meses, recopilaban una serie de falsas creencias, mitos sobre el tráfico y la circulación, que conviene desmontar: además de peligrosos, pueden costarnos una multa. Algunos son relativamente obvios, otros son más desconocidos. Alguno de ellos puede sorprenderte, te lo garantizamos.

1) Los ciclistas siempre tienen prioridad

Los ciclistas tienen la obligación de respetar la señalización vertical y los semáforos.

A todos los efectos prácticos, los ciclistas son otro vehículo más en la vía pública. Si circulan por la calle, deben respetar los semáforos e indicar los giros. Deben circular por los carriles-bici designados – de existir – y si por el motivo que sea deben cruzar un paso de peatones, no tienen prioridad. La prioridad es de los peatones, y el ciclista debe cruzar el paso de cebra empujando la bicicleta, de ella desmontado. Sí tienen prioridad en el carril-bici, en pasos para ciclistas y en el arcén, si circulan por carretera.

2) No se puede rebasar la línea continua para adelantar a un ciclista

Se ha repetido hasta la saciedad. Si tenemos que adelantar a un ciclista, debemos dejar una separación lateral de al menos 1,5 metros. Una separación inferior le pone en peligro, por cercanía a nuestro vehículo y por la corriente generada, que lo puede desestabilizar. Está permitido que nuestro vehículo pise o rebase la línea continua, invadiendo parte del carril contrario. Si no podemos dejar dichos 1,5 metros de separación o el tráfico no lo permite, debemos circular detrás del ciclista hasta que sea seguro su adelantamiento.

3) Podemos superar el límite de velocidad para adelantar

Si el límite genérico es de 90 km/h, y no hay señal que lo rebaje, podremos adelantar hasta a 110 km/h.

Sí y no. Está permitido sólo cuando la carretera es de doble sentido y el arcén tiene al menos 1,5 metros de ancho. La carretera debe ser una carretera convencional, no una autopista o un tramo urbano. Sólo turismos y motocicletas pueden entonces superar el límite de velocidad en 20 km/h durante el adelantamiento, con el fin de completarlo lo antes posible. Es posible cuando no existe una señal de límite específico de velocidad, salvo que la señal de límite sea la máxima genérica de la vía (90 km/h o 100 km/h).

4) Se cede el paso al final del carril de aceleración

Si a la hora de incorporarse a otra vía mediante un carril de aceleración, el tráfico no permite nuestra incorporación, debemos ceder el paso al principio del carril de aceleración, no al final. De esta manera, cuando el tráfico nos lo permita tendremos los metros adecuados para incorporarnos a la velocidad adecuada. Si nos detenemos al final del carril, arrancaremos desde parado en una vía por la que otros vehículos podrían circular a 120 km/h, con el grave peligro que ello conlleva.

Y sí, algunos carriles de aceleración, tienen una mala visibilidad, o están situadas en zonas con mucho tráfico.

En muchos casos, cuando nos incorporamos a otra vía, tenemos la esperanza de que otros conductores nos dejen pasar, o encontremos un hueco antes de que se termine el carril de aceleración. Si el tráfico lo permite, los vehículos que circulan por autopistas y autovías deben facilitar la incorporación a otros vehículos, cambiando de carril, o aminorando en función de sus posibilidades. Si el tráfico no permite la incorporación, lo correcto es esperar al principio del carril de aceleración, incluso llegando a parar el coche.

5) No hace falta ceder el paso a los autobuses que abandonan una parada

Incorrecto. El autobús tiene prioridad sobre el resto de vehículos cuando abandona su parada. Si usan su tamaño como “arma arrojadiza” en otras situaciones, incurren en una violación del Código de Circulación, pero cuando abandonan la parada, debemos cederles el paso. Si es necesario, llegaremos a detener nuestro vehículo para facilitar su incorporación al tráfico. Algunos autobuses urbanos poseen advertencias y señales que indican su prioridad de paso; el hecho de no tenerlas no elimina su prioridad.

6) Puedo circular por el carril izquierdo o central en autopista

Circular por el carril central o izquierdo de forma sistemática es molesto para los otros conductores y acarrea sanciones.

Lo podemos repetir hasta la saciedad, pero seguirá pasando. Estamos obligados a circular por el carril situado más a la derecha, usando el resto de carriles si necesitamos hacer un adelantamiento. Cuando la maniobra termine debemos volver al carril derecho. De lo contrario, estaremos entorpeciendo la circulación, e incluso podríamos ser multados. Como mi compañero David Villarreal nos recordó hace unas semanas, tampoco está permitido adelantar por la derecha, a no ser que estemos en pleno atasco y la circulación sea muy lenta. El carril derecho no quema.

7) El intermitente me da prioridad de paso

El intermitente señaliza nuestra intención de realizar una maniobra de giro, advirtiendo al resto de conductores. Pero no nos da prioridad para ejecutar la maniobra. Solo hay un supuesto en el que otorga prioridad: cuando dos vehículos circulan uno detrás de otro y ambos señalizan al mismo tiempo su intención de maniobrar, en este caso, tiene prioridad el primero en señalizar. Obviamente, no señalizar una maniobra es irrespetuoso, peligroso y sancionable, pero esperamos que no sea necesario recordarlo.

8) Los nóveles ya no tienen limitaciones

Ya no tienen que circular a un máximo de 80 km/h durante el primer año tras la obtención del carnet, pero hay muchas otras limitaciones.

Hace unos cuantos años, cuando me saqué el carnet, tuve que circular a un máximo de 80 km/h el primer año. Esta limitación de velocidad ya no existe – en mi opinión llegaba a ser incluso peligrosa para la circulación – pero los conductores nóveles sí tienen otras limitaciones. Además de llevar la correspondiente L, su tasa máxima de alcoholemia es de 0,15 mg/l durante los dos primeros años tras la obtención del permiso. También arrancan con sólamente 8 puntos en el permiso de conducir. No olvidemos que los ciclistas también pueden recibir multas por circular bajo los efectos del alcohol.

9) Puedo abandonar la rotonda desde el carril interior

Eterna fuente de accidentes por alcance, discusiones y problemas con la aseguradora. Llevamos años circulando por rotondas, y aún seguimos haciéndolo mal. No se puede abandonar la rotonda desde el carril interior, ya que tu trayectoria se puede cruzar con la de otro vehículo que no va a abandonar la rotonda, provocando un accidente. Piensa en las rotondas como una calle de forma circular: ¿abandonarías una calle como abandonas una rotonda? Si no es posible una salida inmediata, da otra vuelta y podrás salir sin problema alguno.

10) No pasa nada si estoy por debajo de la tasa permitida de alcohol

No, nadie te va a poner una multa, y además, te van a dejar continuar tu camino tras el control de alcoholemia. Pero incluso una cañita afecta a tu capacidad psico-motora, y reduce la rapidez de tus reflejos. La mejor tasa de alcoholemia al volante es cero.

En Diariomotor:


Lee a continuación: Súper islas: la solución de Barcelona para que los peatones reconquisten a los coches la ciudad

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  • joseluis

    Lo del intermitente tiene telita, el otro dia en el coche de una amiga en una rotonda de cuatro carriles, nosotros en el tercer carril y se sale de la rotonda, le pitan y dice: “tenia puesto el intermitente”, no pude más que callarme.

    Un saludo

  • Fèlix Badosa

    “Se cede el paso al final del carril de aceleración”

    Aquí MUCHOS deben aprenderselo bien bien porqué harto estoy de ver a personajes que se incorporan y al no poder porqué vienen coches pues van tirando tirando a 10km/h hasta que llegan al final del carril..Absurdo a más no poder. País de garrulos.

  • Mastríngalo

    Sobre las rotondas hay otra circunstancia que merece la pena recordar, por aquello que se dice aquí, totalmente cierto, sobre que con una vuelta más uno tendrá oportunidad de incorporarse al carril exterior y desde ahí abandonarla. Esto solo es posible si los conductores recuerdan que no pueden incorporarse ni siquiera al carril exterior de la rotonda cuando hay un vehículo circulando por la misma. Es ultrasencillo para que vaya como la seda: no salir desde el de dentro, no entrar si hay alguien en ella.