El despliegue de Omoda en España avanza sin tregua. La marca china está dispuesta a llevarse cuota de las marcas coreanas, japonesas y europeas con coches muy tecnológicos, bien terminados y de buen precio. Esa es la fórmula que utiliza su próximo lanzamiento en España, el Omoda 7 SHS, que tiene papeletas para ser uno de los SUVs más interesantes este 2026.
El Omoda 7 SHS es un D-SUV que llega para competir con el nuevo Toyota RAV4, pero también con alternativas como el Nissan X-Trail o el Ebro s900 que acabamos de conocer. Mide 4,66 metros de longitud, 1,88 m de anchura y 1,67 m de altura, con una distancia entre ejes de 2,72 metros. Con estas dimensiones, y conociendo a sus hermanos, se da por sentado que tendrá un habitáculo bastante espacioso.
Llegará al mercado en apenas unas semanas, durante el mes de febrero. Todavía no se han anunciado los precios, pero es fácil posicionarlo en la gama. Estará entre los 29.000 euros del Omoda 5 híbrido y los casi 50.000 euros que cuesta -sin descuentos- el Omoda 9, el hermano mayor de la familia. Una horquilla entre los 36.000-38.000 euros parece bastante factible.
Las tres letras de su nombre (SHS) hacen referencia a su sistema híbrido enchufable. Estamos ante un SUV con etiqueta Cero de la DGT que utiliza la misma mecánica que conocemos tanto en modelos de Jaecoo como de Ebro.
Se trata de un sistema compuesto por un motor gasolina de 1.5 litros y cuatro cilindros, turboalimentado, y dos motores eléctricos que se alimentan de una batería de litio-ferrofosfato (LFP) con 18,3 kWh de capacidad.
El sistema tiene 279 CV de potencia total y 365 Nm de par, aunque el dato que más destaca Omoda es su autonomía. Serán 90 kilómetros en modo eléctrico y 1.200 kilómetros de autonomía total, combinando la batería y el combustible. Ambas cifras están calculadas según el consumo homologado en ciclo WLTP, así que no esperes el mismo dato en el mundo real.
El Omoda 7 SHS se podrá elegir con cinco colores: Negro Ópalo, Blanco Aura, Plata Moonlight, Verde Wave y Gris Mate. A nivel de diseño, mantiene la filosofía de sus hermanos, con una cintura alta y ascendente, pero estrena un nuevo diseño frontal en forma de X entre la parrilla, el borde del capó y los faros LED, y una firma lumínica trasera en forma de rayos.
En la primera toma de contacto, pudimos ver que dentro sigue lo habitual en la marca. Es decir, un habitáculo bien rematado, con ajustes de calidad y materiales que aparentemente son muy buenos. Y como buen coche chino moderno, también tiene un buen nivel de digitalización con una enorme pantalla central de 15,6 pulgadas con resolución 2,5K.







