El Omoda 7 es un SUV comercializado en España por Omoda, que es una de las firmas que han llegado a Europa por parte de la china Chery, donde se vende desde febrero de 2026 y, de momento, su producción tiene lugar en China, desde donde llegará a nuestro país, al menos por ahora, sólo como un híbrido enchufable.
Dado su tamaño, carrocería y la mecánica que lo impulsa, el Omoda 7 tiene tiene unos rivales muy definidos: todos aquellos todocamino de tamaño medio hacia grande. Entre los más importantes están el Toyota RAV4, el MG HS, BYD Seal U DM-i, Ford Kuga, Hyundai Tucson, KIA Sportage y el Nissan X-Trail, entre alguno que otro más.
Exterior del Omoda 7
Por su tamaño exterior, el Omoda 7 se emplaza en la línea que separa el segmento D-SUV del C-SUV, aunque más hacia el primero que al segundo. Mide, concretamente, 4,66 metros de largo y las formas de su carrocería son, claramente, las de un todocamino, aunque por su técnica está lejos de querer rodar por zonas sin asfaltar.
Su diseño es muy particular: afilado y muy futurista. Su frontal queda marcado por el volumen del capó, que tiene unas proporciones que recuerdan a coches cuya parte delantera han sido definidas como naríz de tiburón. Sus faros son muy afilados y no tiene una parrilla al uso, sino que es el propio paragolpes el que tiene un entramado en su zona central con una rejilla que sigue el diseño visto en los Omoda 5 y 9.
Su perfil es limpio, con unas maneras que quedan enrasadas con el plano de su lateral y una línea de hombro que muere antes del retrovisor y vuelve a nacer en la parte más retrasada de las puertas posteriores para acabar en los faros traseros, que siguen un estilo en línea de los delanteros: se extienden a todo lo ancho de la zaga y tienen una firma lumínica que busca emular las formas de un rayo.
Interior del Omoda 7
El interior del Omoda 7 sigue, en general, la línea ya vista en otros modelos de Omoda-Jaecoo, aunque en este caso se desmarca de la doble pantalla oculta bajo la misma superficie acristalada que caracteriza a los Omoda 5 y 9 para, en su lugar, optar por un diseño de doble display separado, con una pequeña pantalla de 8,8 pulgadas tras el volante que ejerce las funciones de cuadro de mandos y una segunda pantalla central de 15,6 pulgadas con resolución 2,5 K. Esta última tiene la característica de ser deslizante: arrastrando cuatro dedos sobre su superficie en el sentido del copiloto se colocará justo delante del este, y viceversa se colocará de nuevo en posición central.
La consola central tiene la ya típica superficie pensada para colocar dos teléfonos móviles forrada en un material textil, de los cuales el del lado del piloto tiene carga por inducción de 50 W de potencia.
Como es habitual en los coches de diseño y procedencia china, el Omoda 7 tiene una relación entre espacio en la fila trasera y capacidad de carga muy atípica para los estándares europeos. El espacio en la fila trasera es enorme, caben adultos de gran talla con toda comodidad, pero en cambio su maletero es comedido. La marca anuncia un volumen de carga de 537 litros, aunque se trata de la cifra que logra hasta el umbral del techo. Se trata de, aproximadamente, un maletero de entre 450 y 470 litros hasta el límite que marca la bandeja del mismo.
En general, la sensación que se percibe una vez dentro del Omoda 7, según las primeras impresiones de David G. Artés, es que se está ante un coche de calidad muy superior a lo que cabe esperar por su precio. De hecho llega a definir su habitáculo como prémium.
Equipamiento del Omoda 7
El Omoda 7 está disponible bajo dos líneas de equipamiento. La que representa el escalón de acceso a la gama se denomina Pure y, de serie, ofrece como elementos más destacables faros LED automáticos, lector de señales, asistente de carril, alerta de objetos en ángulo muerto, aviso pre-colisión, frenada automática en ciudad, alarma, detector de fatiga, peatones y ciclistas, freno de mano eléctrico, cámara posterior, sensores de parking y el cargador por inducción de 50 W de potencia.
La línea Premium es la superior, y se desmarca de la Pure al equipar sobre lo que esta ofrece de serie elementos como techo deslizante eléctrico, tapizado en piel, llantas de aleación de mayor tamaño, asientos eléctricos y ventilados, Head Up Display, sistema de sonido Sony con 12 altavoces, control por voz de cuatro zonas, ajuste lumbar en asiento del conductor en cuatro direcciones y pack de iluminación LED interior ampliado, entre otros.
Mecánica del Omoda 7
Como señalado, el Omoda 7 ha llegado a España únicamente bajo la forma de un SUV híbrido enchufable, ya que sólo tiene una única opción mecánica en toda su gama, la misma que da impulso a los EBRO S700, EBRO S800 y Jaecoo 7.
Estamos, por tanto, ante un sistema que confía en un motor térmico de 1,5 litros de capacidad y 147 CV como corazón del conjunto. Junto a él, dos motores eléctricos y una batería de 17,9 kWh de capacidad complemtan el sistema híbrido. El primero de los motores entrega 102 CV y trabaja la mayor parte del tiempo como generador eléctrico, mientras que el segundo entrega 204 CV y tiene la función de mover el conjunto. En total la potencia combinada es de 279 CV.
Las prestaciones quedan marcadas por una aceleración desde parado hasta 100 km/h de 8,4 segundos, un buen dato teniendo en cuenta su tamaño y peso, de casi 2.000 kg, además de una autonomía homologada en modo eléctrico de 92 km con una carga completa de su batería. Según Omoda, sumando la autonomía que extrae de su tanque de 60 litros de gasolina, la autonomía total teórica puede superar los 1.200 km en circunstancias favorables.
Dinámica del Omoda 7
Como SUV de marcada orientación familiar, el Omoda 7 hace gala de un comportamiento orientado al confort que, en cierta manera y tal y como se desprende de los comentarios que hace David G. Artés durante su primera prueba, traslada la sensación de solidez y calidad de su construcción al tacto de conducción, aunque criticando una posición para el conductor demasiado alta, como su no hubiera sido pensada para gente de más de 1,75 o 1,8 metros de alto.
Al contrario de lo que sucede con muchos otros SUV de procedencia china, el Omoda 7 no es un coche cuya carrocería tienda al balanceo de manera exagerada, algo de lo que suelen pecar los automóviles totalmente orientados al confort. No es un coche deportivo, pero sí que se presta a enlazar curvas de manera solvente, a lo que acompaña una dirección precisa.














