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El doble filo de la recarga rápida: matar la batería de un Volkswagen ID.3

Javier López | @jlopezbryan96 | 22 Nov 2021
Ionity Volkswagen Id 3 0921 22
Ionity Volkswagen Id 3 0921 22

El Volkswagen ID.3 tiene sus más y sus menos, pero lo cierto es que como coche eléctrico compacto ha cuajado bien, dejándolo así patente sus ventas. Sin embargo, son muchos los que se mantienen escépticos ante los vehículos eléctricos, especialmente en lo que a autonomía y vida útil de la batería se refiere. El miedo puede incrementarse después de conocer el caso que hoy nos ocupa, en el cual se recoge al propietario de un ID.3 que, después de un año y algo menos de 25.000 kilómetros, un concesionario oficial de Volkswagen ha certificado una degradación de la batería de un 8%. ¿El culpable? Abusar de la carga rápida.

Y es que, tal y como defiende la firma germana, esta situación no es extensible a todos los Volkswagen ID.3 pero, ¿qué mensaje deja que un usuario haciendo un uso regular de la supuesta potencia máxima de carga que admite el coche tenga como resultado una pérdida de capacidad? Desde luego cuanto menos cuestionable, pero vamos a conocer todos los detalles del caso.

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Las consecuencias de abusar de la recarga rápida para un Volkswagen ID.3

Al fin de cuentas, y salvando lógicamente las distancias, debemos entender al coche eléctrico como si de un móvil se tratase. Cuanto más carguemos a este y cuanto más uso le damos, nos encontramos con ese fenómeno tan temido que es que se vicie la batería, algo que duele cuando sucede prematuramente en un teléfono cuyo precio coquetea con los 1.000 euros, y más todavía en un coche del que esperas un uso a largo plazo sin demasiados inconvenientes.

Sin embargo, debemos tener en cuenta uno de los mayores problemas del coche eléctrico arropado por una red de cargadores escasa en España: los tiempos de carga. Y es que, en busca de agilizar la espera que supone abastecer un eléctrico, se recurre a los cargadores rápidos. En Alemania, país de procedencia del propietario de este ID.3, la red Ionity está más extendida, permitiéndole así cargar a 100 kW.

Siendo más concretos, estamos ante un Volkswagen ID.3 equipado con la batería de 58 kWh netos -62 kWh brutos-, lo que se traduce en una autonomía de 423 kilómetros bajo el ciclo de homologación WLTP. A su vez, esta batería del compacto alemán está ideada para soportar cargas máximas en corriente continua de hasta 100 kW, potencia con la que el propietario de la unidad protagonista ha estado cargando, mayoritariamente, a lo largo de este primer año.

El doble rasero de la recarga rápida

Entonces, ¿dónde está realmente el problema? Lo cierto es que el dueño de este ID.3 admite haber abusado en exceso de la carga rápida y de no haber seguido las recomendaciones de la propia Volkswagen. Tal y como él indica, ha efectuado cargas desde un porcentaje de batería muy bajo hasta el 100%  a potencias de 100 kW; mientras que la marca indica que es sumamente recomendable no dejar que la batería caiga de un 20% para efectuar la carga ni llevarla de golpe al 100%, procurando no pasar del 80% en este intervalo de porcentajes.

Según sus propios cálculos, al cabo de un año y 22.644 kilómetros reflejados en el odómetro, la batería habría perdido un 7,5% de capacidad. Cuando acudió al concesionario Volkswagen hicieron una prueba para corroborarlo, la cual consiste en descargar y cargar la batería de la mano de sus máquinas de análisis, sacando como conclusión que la batería se encontraba a un 92% de capacidad.

Bien es cierto que garantizar una buena funcionalidad de nuestro coche -ya sea de combustión o eléctrico- pasa porque nosotros, los conductores, hagamos un uso responsable y cuidadoso de diferentes elementos para alargar su vida. Aún así, resulta irónico que, al fin de cuentas, por usar demasiado la carga rápida, una de las soluciones para que el coche eléctrico sea viable y una alternativa plausible a los de gasolina, suponga una pérdida de capacidad de la batería. El doble filo de la carga rápida.

Sea como fuere, en el caso de Volkswagen buscan anticiparse a este tipo de supuestos -que, insistimos, deberían estar cubiertos sin incidentes de este estilo- con una garantía de las baterías de 8 años o 160.000 kilómetros. A su vez, el propietario del ID.3 indica que le resulta normal que la batería descienda del 100% de capacidad con cierta rapidez al principio, pero que no espera que dentro de un año descienda otro 8% y que, igualmente, lo comprobará. Estaremos atentos a ver cuál es el resultado.

Vídeo destacado del Volkswagen ID.3