Tiene sus propias maletas, techo infinito y trompetas de admisión a la vista para alimentar los 500cv de su curioso motor V12. Este es el Peugeot 907, un superdeportivo biplaza que podría haber echado la pata al Mercedes-Benz SLR McLaren, al Ferrari 575 Maranello, o al Aston Martin Vanquish S. Nada mal.
Diseño y estilo
Lejos de lo que vemos hoy en Peugeot, este aparato respetaba los principios de diseño que la marca utilizó con tanto éxito durante la década de los 2000.
Su carrocería cupé de imponente morro alargado está hecha de fibra de carbono. Destaca la cubierta transparente que hay sobre el capó y que deja ver las trompetas de admisión hasta fusionarse con la consola central del interior.
Motor y transmisión
Decía antes que es un motor curioso y esto se debe a que el V12 es el resultado de fusionar 2 motores V6 2.9 (E69). Estos bloques se empleaban en los Peugeot 607 y, tras pegarlos y darle una buena revisión a la distribución, la potencia de este 6.0 litros asciende a 500CV a 6500rpm. Pero lo mejor es su par motor de 620Nm entregado a solo 3750rpm. Así que sí, podemos decir que arrugaba el asfalto y, muy importante, sin turbos.
Esa potencia es más que suficiente para manejar de forma prestacional los 1400kg repartidos en 4,37m de lago por 2,5m de batalla. Las ruedas traseras reciben la potencia mediante una caja de cambios transaxle de 6 velocidades. Esta queda bajo el maletero, que queda brillantemente aderezado con cuero, un espacio amplio y unas maletas hechas a medida para encajar perfectamente.
Este cambio es secuencial y gracias a él se podía dominar a la bestia para prometer un 0-100km/h de 3,9 segundos.
Un coche moderno de verdad y funcional que quedó en pieza de museo
Ahí donde lo ves y con 22 años a las espaldas, tiene alerón desplegable un camuflado y enorme difusor trasero, neumáticos anchísimos que visten llantas multi-radio de 18″ y unas impresionantes salidas de escape ubicadas en los laterales del coche, justo tras el eje delantero (algo similar a la solución del Mercedes SLR). Además, si miras bien bajo el capó, verás una estructura similar a los morros de F1.
Digo que es funcional, porque, a pesar de ser un coche de este segmento, cuenta con un buen acceso al mencionado área de carga y un tamaño aceptable para subir y bajar de él. Eso sí, que lo funcional no deje lo premium, porque Peugeot fue a por todas con un cuidado y sobrio interior de cuero rojizo salpicado por unos cuantos detalles esenciales que hacían de contrapunto.
Fue diseñado por Jean Christophe Bolle y el jefe de estilo Gérard Welter. Se presentó en el Salón del Automóvil de París de 2004 y causó una gran atención durante el evento y su exhibición por medio mundo. Se llegó a especular con una producción limitada y artesanal de 50 unidades, pero Peugeot decidió dejar este prototipo totalmente funcional como único en su especie.







