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Pick-up

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Las normas de la DGT y las emisiones de la UE: las razones por las que las pick-up no se han contagiado de la fiebre SUV

Elena Sanz Bartolomé | 27 Dic 2021
Ford Ranger 2022 37
Ford Ranger 2022 37

Las pick-up están entre los coches más populares en Estados Unidos, sin embargo en Europa y en España no tienen (ni de lejos) ese poderoso asentamiento. Puede que las marcas que han apostado por traer este tipo de vehículos al ‘Viejo Continente’ confiasen en que la fiebre por los SUV tendría algún efecto en las ventas, pero, lo cierto, es que sus lastres son otros: hasta hace poco, las normas de la DGT y, desde hace no mucho, los límites de emisiones de la Unión Europea.

Hay que viajar un poco en el tiempo para encontrar el momento más dulce de las pick-up en nuestro país. Fue en 2017 cuando la Dirección General de Tráfico emitió una instrucción para que tuvieran la misma consideración, a efectos de circulación, que un turismo. Desaparecía, por lo tanto, el límite de 90 km/h y desde entonces pueden circular a 120 km/h, usar los carriles reversibles, los carriles Bus-VAO o adelantar sin que a prohibición para vehículos industriales les afecte.

Eso sí, sólo afecta a aquellos modelos cuya masa máxima no excede los 3.500 kilos, tienen una altura máxima de dos metros de alzada y cuentan con una separación entre la zona de pasajeros y la de carga. Lo que no cambiaron fueron las obligaciones fiscales e impositivas o la periodicidad de la ITV: cada dos años hasta los seis, anualmente de seis a diez y a partir de ahí, cada seis meses.

Las restricciones de la UE

El cambio normativo de la DGT convirtió a las pick-up en turismos con una enorme capacidad de carga y prestaciones fuera del asfalto para afrontar aventuras off-road. Esto provocó un repunte de popularidad… que, por desgracia, no fue suficiente para hacer frente a los planes que la Unión Europea tenía preparados para limitar el nivel de emisiones procedentes de los vehículos.

Desde Bruselas llegaron exigentes normativas que obligaban a las marcas a respetar un techo máximo de gases contaminantes: si lo superaban, tendrían que enfrentarse a elevadas multas. Las cifras de las pick-up, debido a sus características, hacen que las emisiones medias de las gamas se disparen… así que muchas de ellas desaparecen de Europa o deben electrificarse para mantener su presencia.

El problema es que, hasta ahora, los fabricantes se habían mostrado reacios a aumentar los costes y la complejidad de lo que todavía consideraban un vehículo relativamente simple. Asimilada que esta podría ser la única solución para la supervivencia de las pick-up en Europa, queda por ver la reacción de los conductores: por ahora, parece que se resisten a comprar las versiones electrificadas.

A favor y en contra de las pick-up

Lo cierto es que añadir una pick-up a nuestro garaje es una opción recomendable cuando vamos a hacer un uso concreto de ella: no son las más adecuadas como coche de diario o como primer vehículo de una familia… a no ser que necesitemos una gran capacidad de carga, nos movamos por escenarios complicados o vivamos en plena naturaleza.

En estos casos, una pick-up responderá con una enorme capacidad de carga, de remolcaje, aptitudes 4x4 y equipamiento parecido al de un turismo: la incomodidad de sus trayectos, hoy en día, ha desaparecido. Eso sí, tenemos que tener en cuenta su gran tamaño (algunas superan los cinco metros de largo), sus cifras de consumo (la aerodinámica no es, precisamente, su fuerte), el coste de su mantenimiento, su precio o las sensaciones al volante, algo que, eso sí, depende de cada conductor.

Las cifras de las pick-up

Las ventas confirman que las pick-up tienen sitio en el mercado europeo, aunque sea más pequeño de lo deseado: a lo largo de 2020 se pusieron en la calle 116.280 unidades, lo que supone el 6,8% del total de las matriculaciones de vehículos comerciales ligeros. A pesar de ello y de las normativas, diferentes marcas han encontrado en ellas un punto de rentabilidad. Y eso es loable.