CERRAR
MENÚ
Diariomotor EléctricosLogo Diariomotor Eléctricos
Eléctricos

6 MIN

Hacer el Camino de Santiago a bordo de un Citroën AMI: ¿sus límites están más allá de la ciudad?

Elena Sanz Bartolomé | 11 Sept 2021
Citroen Ami Prueba Camino Santiago  01
Citroen Ami Prueba Camino Santiago  01

Antes de comenzar tengo que matizar el titular de esta prueba: no, no he hecho el Camino de Santiago completo a bordo del Citroën AMI. La marca francesa me ha brindado la oportunidad de recorrer una etapa en una experiencia conjunta en la que varios periodistas del mundo del motor nos hemos ido pasando el relevo que, en este caso, es este divertido vehículo. A bordo de él, atravesando pueblecitos castellanoleoneses y recorriendo nacionales, me he planteado la siguiente pregunta: ¿los límites del Citroën AMI podrían estar más allá de la ciudad?

Hasta ahora sólo me había cruzado con esta “nueva solución de movilidad urbana” (como la define Citroën) un par de veces: en la Fnac de Barcelona y en las calles de Madrid como parte del servicio de carsharing de Free2Move. En ambas ocasiones se repitió el mismo patrón: cabezas giradas y teléfonos haciendo fotografías. Algo que volvería a contemplar en mi etapa del Camino de Santiago.

10
FOTOS
VER TODASVER TODAS

De Burgos a Olmillos de Sasamón: la etapa

El Citroën AMI comenzó en Ronvescalles (Navarra) e irá hasta Santiago de Compostela: sí, recorrerá los 764 kilómetros que componen el Camino Francés bajo la dirección, como os contaba, de diferentes periodistas. Sus 75 kilómetros de autonomía oficial son suficientes para cubrir los tres tramos que dibuja cada día con, eso sí, recargas de por medio que le permiten aguantar las exigencias de esta experiencia. Nada que ver con las que viven los peregrinos: doy fe de ello.

Mi encuentro con el Citroën AMI se produce en Burgos y, más concretamente, en Landa: un lugar por el que os tenéis que dejar caer, al menos, una vez en la vida. Nuestra ruta nos lleva hasta Olmillos de Sasamón: un trayecto de 42 kilómetros que dibujaremos por carreteras secundarias, alguna nacional y que nos llevará por localidades como Renuncio, Tardajos o Villanueva de Argaño, entre otras.

Un coche para el pueblo

Nos ponemos en marcha con una autonomía de 52 kilómetros y con una idea en la cabeza: voy a dar al Citroën AMI un uso para el que no ha sido diseñado. Hay que tener presente que ni siquiera es un vehículo: se trata de un cuadriciclo ligero que se puede conducir a partir de los 16 años con el permiso AM. Cabe pensar, por lo tanto, que su hábitat natural es la ciudad porque, además, no tiene airbags ni ayudas de seguridad electrónicas ni zonas de deformación.

¿Por qué no puede convertirse en el nuevo objeto de movilidad de nuestros pueblos? La mayoría de ellos están conectados y rodeados de las carreteras secundarias que recorrí, su autonomía es suficiente para el día a día en estas localidades y su batería de iones de litio con una capacidad de 5,5 kWh se puede recargar por completo en tres horas conectando el Citroën AMI a un enchufe estándar de 220 V. Y a esto hay que añadir su carácter eléctrico que implica cero emisiones.

La velocidad máxima: ¿un problema?

Esto es lo que me planteo mientras cubro mi etapa del Camino de Santiago y observo el paisaje a través de sus grandes superficies acristaladas y su techo panorámico: esto es una cuestión de gustos, pero ponerse al volante y poder disfrutar de los paisajes de Castilla con cierta tranquilidad… siempre es un buen plan. En mi caso será, quizás, que me tira una de mis tierras. Y es que, eso sí, el Citroën AMI tiene una velocidad máxima de 45 km/h que puede resultar algo tediosa y obliga a aportar un plus de atención.

Esta limitación te obliga a circular cerca del arcén y a facilitar los adelantamientos del resto de vehículos que se acercan por los pequeños retrovisores laterales: no, no hay central por mucho que tus ojos se vayan al hueco que suele ocupar este elemento. El Citroën AMI tiene vetado el acceso a las vías rápidas (autovías y autopistas) y aunque se mueve legalmente por secundarias, nacionales, comarcales… imagino que a veces puede poner a prueba la paciencia de otros conductores.

Circular con el AMI es un ejercicio de calma por esa velocidad máxima (cuando la carretera dibuja una cuesta arriba terminas rezando al Apóstol Santiago para pedirle que el coche deje de reducir el ritmo) y porque el aislamiento es, prácticamente, nulo: si demandas rendimiento al máximo prepárate para subir el volumen de la lista de reproducción que tengas en tu teléfono. Sin embargo, pienso, que esta serie de hándicaps que encuentro no lo son tanto si adquieres una unidad para moverte por un pueblecito: tanto si eres local como si es tu segunda residencia.

Una autonomía fiable

Llego a Olmillos de Sasamón después de varias paradas para inmortalizar la etapa y para descansar de la falta de ergonomía de sus asientos. En todas ellas, el Citroën AMI se lleva miradas y se convierte en un motivo de improvisada conversación con las gentes de Castilla y León: ¿cómo va el eléctrico? ¿Es cómodo? ¿Cuesta mucho? ¿A nosotros nos serviría? Los comentarios sobre su diseño se dividen entre los que lo califican como "feo" y los que lo definen como simpático (que no sé qué es peor…).

Su forma simétrica es, cuanto menos, original. Hablamos de un biplaza que mide 2,41 metros de largo y 1,39 de ancho: sí, parece de juguete. La marca francesa ofrece múltiples opciones de personalización: mi unidad llevaba una concha del peregrino, el símbolo más representativo del Camino, añadida para la ocasión. El Citroën AMI aguantó el tipo hasta mi destino con una autonomía muy fiable: llegué con seis kilómetros de margen.

A mi vuelta a Madrid, volví a cruzarme con una unidad aparcada en la zona de la Plaza de Felipe II. Quizás ese AMI estaba más cómodo en la capital sirviendo como solución de movilidad urbana para los habitantes de la ciudad, pero, quizás, es porque todavía no se ha sumergido en el mundo rural. La vida en el pueblo engancha, incluso a los cuadriciclos ligeros eléctricos como este. ¿Los límites del Citroën AMI podrían estar más allá de la ciudad? Sin duda.