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Curiosidades

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El Quadrifoglio Verde de Alfa Romeo: la desoladora historia del trébol más mítico

Javier López | @jlopezbryan96 | 5 Jun 2021
Alfa Romeo Giulia Gta M 110 Aniversario 16
Alfa Romeo Giulia Gta M 110 Aniversario 16

El mundo del motor está conformado por hitos, desastres y grandes gestas en competición. Sin embargo, no todas las historias tienen un final feliz, y las del sector automovilístico no son una excepción. No hace falta irse muy lejos para descubrirlo, concretamente hasta Italia, donde se originó la desoladora historia del mítico Quadrifoglio Verde de Alfa Romeo que hoy os contamos, un símbolo que no solo esconde deportividad y pasión, sino también una muerte y un triste final con el que se podría dar veracidad a la supuesta suerte que dan los tréboles de cuatro hojas.

Para conocer los motivos de este distintivo debemos remontarnos a los años 20, época en la que tenía lugar la mítica Targa Florio, una de las competiciones más emblemáticas que se celebraban en Italia. Por aquel entonces, Alfa Romeo se presentó con un equipo sumamente prometedor formado por Enzo Ferrari -sí, Il Comandatore-, Antonio Ascari, Giulio Masseti  y nuestro protagonista y precursor del quadrifoglio verde, Ugo Sivocci.

La escudería italiana gozaba de una buena reputación y de un fuerte éxito, aunque no por obra de todos los miembros del equipo. Y es que Sivocci frecuentaba la segunda y tercera posición al contrario que Ferrari y demás, quienes llevaban el peso de Alfa Romeo con sus correspondientes victorias.

Con motivo de la competición, Giuseppe Merosi, ingeniero por aquel entonces de la casa italiana, concibió a uno de los deportivos más capaces del momento, el Alfa Romeo Targa Florio. Erogaba 95 CV, potencia que, junto a su aerodinámica y bajo peso, lo convertían en sinónimo de victoria. Sivocci, cansado de arrastrar posiciones más bien malas, decidió pintar un trébol de cuatro hojas sobre su Targa Florio en busca de algo de suerte.

Y vaya si la consiguió. Desde ese entonces, el piloto italiano empezó a destacar por encima de no solo sus compañeros de equipo, sino también de otros competidores. Como si de magia se tratase, Ugo Sivocci frecuentó la primera posición en prácticamente todas las carreras que disputaba, y rápidamente el quadrifoglio verde fue su sello de identidad.

El desolador desencadenante de que el trébol forme parte hoy en día de los Alfa Romeo más potentes tuvo lugar en 1923, momento en el que Sivocci se encontraba realizando algunas pruebas a los mandos de un Alfa Romeo P1. Tras perder el control del vehículo, el piloto italiano sufrió un accidente que pondría fin a su vida, accidente que tuvo lugar sin el carismático trébol de cuatro hojas sobre el lateral del P1.

Desde entonces, la superstición se apoderó de Alfa Romeo, y en busca de rendir homenaje a Ugo Sivocci mantuvieron intacto lo que se conoce hoy en día como Quadrifoglio Verde. Además, este pasó a estar integrado dentro de un triángulo en lugar de un rombo en busca de mostrar con sus tres puntas que se había perdido a un miembro del equipo.

¿Realmente dará suerte el trébol de cuatro hojas? ¿O simplemente fue una mala casualidad? Nunca lo sabremos, pero lo que sí está claro es que Ugo Sivocci consiguió hacer historia al alzarse como creador de uno de los símbolos automovilísticos más carismáticos y reconocidos en el mundo.