A estas alturas, ya habrás visto el nuevo Tesla Roadster y lo que hace. Es la mayor locura que se ha visto en muchísimo tiempo en un automóvil. Ahora bien, las piruetas y saltos aéreos solamente se podrán hacer en la versión más radical, una que no se podrá conducir por la calle y que, además, no podrás comprar por mucho dinero que tengas, salvo que Tesla te lo ofrezca. Como si fuese un Ferrari F80.
El Roadster Rocket lleva el automóvil a otro nivel
Habrá tres versiones del Roadster, pero solamente el Roadster Rocket (cohete en inglés) podrá hacer las locuras que hemos visto en su presentación.
La versión Performance es la más normal, si acaso se puede decir eso de un coche que hace el 0-96 km/h (0-60 mph) en 1,6 segundos. Por encima está el Roadster Thrust, que tiene propulsores de gas frío en la parte trasera para añadir un extra de impulso y rebaja esa aceleración a «menos de 0,9 segundos».
El Rocket juega en otra liga. Prescinde del asiento del acompañante para convertirse en monoplaza y utiliza un sistema de propulsión mucho más sofisticado, con diez propulsores repartidos por el perímetro de la carrocería que permiten elevar el coche y girarlo en el aire. Por cierto: hace el 0-96 km/h en 0,59 segundos, una cifra que parece irreal.
Diez propulsores de gas frío y 600 litros de aire comprimido para desafiar la gravedad
¿Has visto alguna vez los cohetes de SpaceX aterrizando autónomamente al volver del espacio? Pues los ingenieros que hacen eso han ayudado a diseñar el sistema del Roadster Rocket.
A diferencia de un cohete convencional, estos propulsores no necesitan quemar combustible para funcionar. El gas se almacena en depósitos presurizados y, al liberarse a través de las toberas, genera una fuerza en dirección contraria a la expulsión (principio de acción y reacción, o Tercera ley de Newton).
El Roadster utiliza diez propulsores alimentados por un sistema que puede almacenar unos 600 litros de gas comprimido en depósitos de alta presión fabricados en CFRP (plástico reforzado con fibra de carbono).
La orientación de los propulsores y su accionamiento individual o en grupo permiten generar fuerzas longitudinales, verticales y momentos de rotación. Los situados bajo el coche producen empuje vertical para levantar el coche del suelo y los traseros mejoran la aceleración sin depender exclusivamente de la adherencia de los neumáticos.
Durante la presentación, Tesla también demostró que el Roadster puede circular invertido incluso a baja velocidad, aunque en ese caso interviene otro sistema diferente: unos ventiladores que generan succión bajo la carrocería y permiten mantenerlo pegado a la superficie. Este sistema estará disponible en todas las versiones.
No está homologado para circular por carretera
La versión más espectacular es la menos utilizable de las tres. Para sorpresa de nadie, no podrá circular en la vía pública y Tesla ya lo advierte en su web.
Las capacidades del Roadster escapan de cualquier legislación. Imagina que estás en un atasco y puedes saltar varios coches por encima. Locura. Imagina ahora que calculas mal, sobreestimas las capacidades de tu Roadster y acabas estrellándote sobre otro vehículo. La cantidad de escenarios locos es inacabable.
No basta con tener dinero para comprarlo
A la limitación anterior se suma una barrera puramente comercial que hace del Rocket un coche, en teoría, super exclusivo. El Rocket solamente estará disponible mediante invitación.
Tesla no ha comunicado su precio ni cuántas unidades piensa fabricar, y tampoco sabemos qué criterios utilizará para decidir quién puede acceder a esta versión tan especial.
La versión Performance sí se puede reservar ya incluso en España pagando 50.000 euros (5.000 hoy + 45.000 dentro de diez días). Para la Thrust se pide un depósito de 250.000 euros. En teoría, la producción comenzará en 2028.
Galería completa Tesla Roadster 2028
Presentación Tesla Roadster (octubre 2026)











