No cabe la menor duda que la nueva función «voladora» del Tesla Roadster nos ha dejado a todos con la boca abierta. Pero la pregunta que todos nos hacemos después de esta exhibición es, cómo de viable será disfrutar de un sistema propulsores de aire comprimido en un coche, pues Tesla ha prometido poder fabricarlo en serie y ahora hemos descubierto el coste real que tendrá hacer volar el Tesla Roadster.
Desarrollado junto a SpaceX, el nuevo sistema de propulsión mediante gas frío es algo nunca antes visto en un automóvil que pretende llegar a las calles. Se trata de una tecnología que permite impulsar el coche hacia delante para conseguir aceleraciones imposibles (0-100 Km/h inferior a 1 segundo), pero que también es capaz de hacer despegar e incluso desplazar en el aire, un coche como el Tesla Roadster.
Tesla pretende comenzar a fabricar el nuevo Roadster a partir de 2028, si bien admite que el coche aún no ha terminado su desarrollo y que, además, arrastra casi 10 años de retrasos en el lanzamiento de la que iba a ser originalmente la segunda generación del Roadster, presentada en 2017.
El sistema de propulsión de aire comprimido diseñado por SpaceX para el Tesla Roadster funciona, todos lo hemos visto, pero requiere de entre 2 y 6 horas de repostaje para llenar completamente el depósito de fibra de carbono donde se almacena el aire. Hablamos de un repostaje muy complejo por varias razones, pero la más importante es por la necesidad de utilizar una bomba capaz de suministrar 200 litros a una presión de 690 bares para conseguir un llenado completo.
Pero lo peor de este proceso está en la parte económica, pues repostar el aire comprimido del Tesla Roadster tiene un precio de 10.000 dólares, lo que nos da una clara visión del coste real que tiene poder «volar» tan solo 5 segundos, que es el tiempo que tardaremos en gastar todo el depósito durante la función de vuelo.
Tesla asegura estar trabajando en la simplificación del sistema de propulsión por aire comprimido, buscando repostajes en el entorno de los 30 minutos y a un menor coste, pero la realidad es que parece difícil que de aquí a 2028 veamos una mejora sustancial que lo permita. La firma norteamericana no pretende vender demasiados Roadster equipados con este sistema, versiones Thrust y Rocket, de hecho su compra es bajo estricta invitación y aún queda por ver cómo consigue Tesla «legalizar» que alguien pueda circular con un coche equipado con este sistema de propulsión.









