Corría el año 2005, y aunque un servidor ni siquiera tenía edad para conducir, era un asiduo devorador de revistas y blogs online de motor – para sorpresa de nadie. Recuerdo como si fuera ayer la presentación del Volkswagen EcoRacer Concept en el Salón de Tokyo del año 2005. Era un vehículo conceptual, pero se percibía cercano a la producción en masa. Y en aquella época, todo lo que llevase las siglas TDI era automáticamente una vaca sagrada. Por desgracia, a este deportivo diésel de motor central la crisis nos lo robó… y el Dieselgate lo enterró.
¿El Mazda MX-5 diésel de Volkswagen?
Aunque era un vehículo puramente conceptual, el EcoRacer era un claro contendiente a rivalizar con instituciones como el Mazda MX-5, aunque con una propuesta muy diferente. Para empezar, era un coche extremadamente modular. En sus parcos 3,77 metros de largo, este biplaza estricto podía ser un coupé de techo duro, un descapotable tipo targa e incluso una especie de «barqueta» con un parabrisas exiguo y un llamativo arco trasero. El arco, dicho sea de paso, era la única parte fija de la parte superior de su carrocería.
Fotos del Volkswagen EcoRacer Concept
El EcoRacer hacía uso de materiales compuestos de vanguardia de forma extensa. Gran parte de su carrocería estaba construida en plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP), e incluso piezas de su monocasco y subchasis empleaban este material. Los brazos de suspensión eran de aluminio e incluso se optó por equipar el freno de mano eléctrico de un Passat para ahorrar peso. El resultado era un peso de solamente 850 kilos. Su ligereza era clave para lograr el objetivo último de este deportivo: ser al mismo tiempo muy eficiente, y muy rápido.
Para lograrlo, Volkswagen optó por montar un motor TDI de última generación en posición central-trasera. El uso de un motor en esta posición evocaba a coches como el Porsche 914 – una colaboración entre los de Wolfsburgo y Zuffenhausen – y permitía que el coche tuviese un reparto de pesos de 40:60. El motor TDI usado era un nuevo propulsor de inyección directa, que anticipaba la familia 1.6 TDI que nacería años después. En este caso, con 1.484 cc, era capaz de generar 136 CV a 4.000 rpm y un par máximo superior a los 250 Nm.
El motor se daba la mano de un cambio DSG de doble embrague, permitiendo al conjunto hacer el 0 a 100 km/h en solo 6,3 segundos, logrando una velocidad punta de 230 km/h. Son cifras de auténtico deportivo, pero ningún deportivo de la época permitía un consumo homologado de 3,4 l/100 km – bajo el optimista ciclo NEDC. Estéticamente, el EcoRacer era una preciosidad, y tenía esa elegancia desenfadada que tan bien ejecutaba la Volkswagen de aquella época. Sus faros LED eran verticales, y sus llantas de diseño específico tenían 17 pulgadas.
El coche estaba pintado en un optimista color amarillo – era sencillo ser optimista en 2005, ¿verdad? – y su interior tenía un diseño claramente conceptual, pero de vanguardia. Destacaba su instrumentación digital, sus asientos tipo baquet y una serie de elementos muy cercanos a la producción en serie. Desgraciadamente, aunque Volkswagen coqueteó durante tiempo con el lanzamiento de un deportivo diésel, y casi lo logra con los Bluesport Concept, la crisis económica de 2008 dio al traste con sus aspiraciones.
Aunque obtuvimos un curioso XL1 de tirada limitada, el Dieselgate terminó por poner fin a las ambiciones diésel del grupo, y quizá con ellas, el futuro que nos merecíamos – alejado de los coches eléctricos y otras complicaciones modernas.
Fotos del Volkswagen EcoRacer Concept





