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Volkswagen rememora la leyenda del Golf más radical, que pudo ser y no fue

David Villarreal | @davidvillarreal | 4 Nov 2022
Volkswagen Golf Mk3 A59 01
Volkswagen Golf Mk3 A59 01

De vez en cuando se alinean los astros y surgen proyectos de vehículos que están destinados inexorablemente a pasar a la historia como coches de culto. Por desgracia, esos proyectos no siempre llegan a buen puerto.

Volkswagen tenía muchas opciones para preparar un buen despliegue de productos en el SEMA Show de Las Vegas, uno de los eventos más importantes para los amantes del motor al otro lado del Atlántico, que se caracteriza sobre todo por el músculo y la potencia, y por las preparaciones más exóticas. Un evento al que las marcas acuden con sus mejores galas, sus mejores preparaciones, y en el que los suministradores de componentes presentan sus mejores productos con el foco puesto en la personalización.

Volkswagen podía acudir con las preparaciones más obvias, de sus deportivos, sus GTI. También podía hacer lo propio con el producto en el que estos días está poniendo todos sus esfuerzos, e inversiones, su gama eléctrica. Pero también podría rememorar la leyenda del Golf más radical, que pudo ser y no fue.

Volkswagen ha exhibido estos días uno de sus prototipos más exóticos y añorados, el Volkswagen Golf Mk3 A59

La leyenda del Volkswagen Golf más radical

Sus cifras no dejan lugar a dudas. Año 1993, en los años del Volkswagen Golf "caja 3" en el que se basó este deportivo. 275 CV de potencia en un momento en el que otros deportivos de culto contemporáneos entregaban 227 CV como el Ford Escort RS Cosworth, o los 250 CV del Porsche 911 Carrera 2 (964). El Volkswagen Golf R a día de hoy, 30 años más tarde, entrega 320 CV y 333 CV en su versión "20 Aniversario".

Bajo el capó un motor de cuatro cilindros de 2.0 litros, con bloque de aluminio, por supuesto sobrealimentado por turbo, que más tarde se emplearía en diferentes proyectos de competición, asociado a un cambio manual de seis relaciones. Por otro lado, un sistema de tracción total con diferencial central con reparto variable, accionado mediante hidráulicos y supervisado por una centralita electrónica, así como un diferencial de deslizamiento limitado en el eje posterior. Llantas de 16". Por supuesto que aquellos eran otros tiempos. Llantas de competición con unos buenos rodillos, neumáticos 225/45R16, y frenos con pinzas Brembo y discos ventilados perforados.

270 km/h de velocidad punta.

Sus 275 CV de potencia, su tracción total con diferencial central hidráulico y de deslizamiento limitado trasero lo hubieran convertido en uno de los deportivos más radicales de su época, y de los años venideros

Una preparación muy radical

Si lo que no se ve impresiona. Lo que ya habrás observado en estas imágenes te habrá sorprendido aún más. La fibra de carbono y el Kevlar dan forma a una silueta de Volkswagen Golf que destaca por una carrocería ensanchada más allá de los límites razonables, a un gran alerón y a un frontal amenazante con un capó abultado con salidas y entradas de aire por doquier.

La ligereza, como no podía ser menos, era y sigue siendo virtud. En esta preparación no podía faltar un portón trasero de plástico, luneta posterior y lunetas laterales en metacrilato y fibra de vidrio para el capó.

A bordo, tampoco podían faltar asientos deportivos Recaro, una jaula de seguridad y una instrumentación digital propia de un coche de competición.

El objetivo de Volkswagen pasaba por entrar en el WRC y producir, como mínimo, 2.500 unidades de este deportivo de calle, con objeto de cumplir con los requisitos de homologación

El Golf más radical que pudo ser y no fue

Volkswagen encargó el desarrollo de este deportivo, de la que hubiera sido la versión más radical del Golf en la época, y quizás de su historia, con el objetivo de entrar en el World Rally Championship de 1994. No se trataba de un coche de carreras propiamente dicho, sino del deportivo de calle que se lanzaría al mercado en cumplimiento de los requisitos de homologación. Lo que hubiera supuesto que Volkswagen comercializara, como mínimo, 2.500 unidades de este deportivo de calle.

Schmidt Motorsport (SMS) fue la encargada de desarrollarlo y, de haber salido adelante, de haber preparado las 2.500 unidades que se hubieran vendido. Pero, por desgracia, el proyecto no prosperó. Y el Volkswagen Golf Mk3 A59 - así es como se bautizó este proyecto - jamás llegaría a producirse.

Según Volkswagen, esta unidad, la misma que estos días se exhibe en el SEMA Show, es la única que se construyó o, al menos, la única que se completó oficialmente. No obstante, en el pasado ya tiramos del hilo de esta historia y de cómo este prototipo daría lugar a algunos hijos no reconocidos oficialmente por Volkswagen, otras preparaciones que se completaron siguiendo el guión del A59 y que absolutamente nada tienen que envidiar al original.

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Vídeo destacado del Volkswagen Golf