Saber aprovechar los medios que tienes a tu disposición para minimizar la inversión es algo que en el mundo de automóvil suelen hacer muy bien. Grandes grupos como VAG a lo largo de los años han ido desarrollando sus vehículos en función del mercado, adaptándolos a la región en función de los gustos estéticos, necesidades y factores económicos. El problema suele darse cuando tienes que ir un paso más allá para lograr la excelencia. El coche del que te hablamos hoy es un ejemplo de adaptación perfecto.
Grandes ventas desde el primer mes
- Tres opciones mecánicas
- Interior distinto
- Amplio y capaz
El Volkswagen Polo Playa es uno de esos coches «Frankenstein» del que todavía quedan unidades circulando por Sudáfrica, único país junto con Namibia y Lesoto en el que fue comercializado oficialmente. Estuvo en producción desde 1996 y hasta 2002, tomando el lugar que debería haber tenido desde un principio el Polo original de tercera generación que claramente era muy costoso de comercializar en aquel momento. La vida de ambos modelos se terminaría cruzando algo más adelante.
¿Dos modelos en un mismo segmento?
Si bien en la actualidad ya estamos acostumbrados a ver diversos modelos de una misma marca compitiendo en la misma categoría, hacer unos años eso no era tan común y solía haber una segmentación muy clara y definida que pretendía simplificarle las cosas a los usuarios y, también es cierto, reducir los costes a los fabricantes.
El Polo Playa nació fruto de la desesperación de Volkswagen por seguir dominando el mercado sudafricano en la segunda mitad de los años 90. Por aquel entonces Toyota ya iba ganando cuota de mercado a pasos agigantados con sus asequibles y muy veteranos Tazz/Conquest (un Corolla viejo) que gracias a su longevidad se ofrecían a precios de risa y estaba alcanzando al todo poderoso líder del mercado, el VW CitiGolf (un Golf de primera serie con pequeñas mejoras).
Tras estudiar muy bien las posibilidades a Volkswagen Sudáfrica no le salían las cuentas con el Volkswagen Polo de tercera generación que se acababa de presentar en Europa así que en lugar de rendirse decidieron realizar un coche nuevo a partir de lo que ya tenían disponible dentro del Grupo Volkswagen. El SEAT Ibiza de segunda generación en aquellos años era más asequible de producir que el propio Polo y además más amplio, algo muy importante para un vehículo que debía servir para toda la familia.
Para dejar muy clara la herencia española en el nuevo modelo del segmento B, Volkswagen Sudáfrica decidió denominar al nuevo modelo como Volkswagen Polo Playa mientras que su derivado con carrocería berlina tomaría la denominación de Polo Classic (derivado a su vez del SEAT Córdoba). Durante los primeros dos años el Volkswagen Polo Playa se enviaba desde España a Sudáfrica y ya en 1998 fue cuando comenzó la producción en la planta sudafricana de Uitenhage.
Los cambios estéticos entre el Polo Playa y el Ibiza se daban en el portón posterior, la carcasa de los pilotos traseros, tapacubos, llantas de aleación y la parrilla frontal que era tomada del Polo Classic comercializado en Europa
Esas unidades producidas ya en Sudáfrica destacaban por un cambio importante y no era otra cosa que el interior. El del Ibiza original era de buena calidad pero algo viejo en aspecto, así que necesitaban hacer cambios para conseguir un coche más atractivo visualmente. El Ibiza restyling con la pantalla central no terminaba de convencer a los sudafricanos así que pensaron que sería más adecuado adaptar el salpicadero del renovado Volkswagen Polo de la época al Polo Playa.
La gama mecánica del Volkswagen Polo Playa no era complicada y centraba toda la atención en los bloques más fiables de aquel momento. La opción más sencilla era el 1.4 MPI de 84 CV en combinación con una caja de cambios manual de cinco velocidades. La versión más demandada fue la equipada con el 1.6 MPI de 100 CV aunque eran muchos los que soñaban con llevarse a casa las unidades asociadas con el motor 1.8 MPI de 115 CV.
El Volkswagen Polo Playa era un coche bastante completo e interesante para la época, con un equipamiento bastante bien adaptado a las necesidades del momento. Según versiones podían tener doble airbag, sistema antibloqueo de frenos ABS, aire acondicionado, elevalunas y espejos eléctricos, cierre centralizado, etc. Nada mal para el estándar de aquel país.
Años más tarde, allá por 2006, SEAT intentó la conquista del mercado sudafricano con los Ibiza, León, Altea y Freetrack originales pero no lograron el éxito debido a un claro problema de posicionamiento. Si bien los coches llegaban muy equipados y con motores potentes, resultaban demasiado caros para la mayoría de usuarios así que dos años después cesaron la actividad en el país tras haber comercializado algo más de tres mil unidades.
Volkswagen CitiGolf
Toyota Tazz/Conquest
Volkswagen Polo Playa










