El Volkswagen Tiguan ha pasado de ser, desde su primera generación, un SUV de 4,42 metros de largo en su primera generación que por momento se podía llegar a comprar por debajo de 20.000 euros, a un coche que en la actualidad se aproxima a los 4,6 metros y parte desde 35.000 euros.
Es más grande de lo que el grueso de conductores necesita y, en España, es más caro de lo que la mayoría puede comprar. Por eso el SUV que se posiciona justo por debajo de este en la gama de Volkswagen se antoja el modelo perfecto, ya que no llega a los 4,4 metros de largo y cuesta menos de 30.000 euros, sin llegar a ser tan escueto como un T-Cross. Hablamos del Volkswagen T-Roc.
El T-Roc es un modelo de éxito dentro de la marca y por eso, con su renovación, han apuntado de manera clara a una de las referencias globales en el apartado comercial: el Toyota C-HR. En realidad, son dos coches que siempre han competido de manera directa, pero con la renovación por la que ha pasado el japonés, el alemán debía ponerse al día haciéndose más fuerte que nunca, y parece que lo ha hecho.
Es cierto que las mecánicas más interesanes todavía no las tiene a la venta, que serán las de tipo híbrida convencional, o full hybrid, que presentará Volkswagen próximamente, aunque sí que está disponible bajo la forma de un híbrido ligero, que entregando 116 CV y homologando 5,5 litros de consumo, viene a ser el coche perfecto para una familia que busca un compacto de estilo SUV con buen diseño y precio acertado.
Y es que el T-Roc de acceso está en oferta por un precio que arranca en los 29.600 euros, similar al del Toyota C-HR y a su vez unos 5.000 euros inferior al del Tiguan más económico, reforzando esa idea de que aunque el Tiguan es un coche más capaz y familiar en términos generales, si se valora el hecho de tener un coche más compacto pero que no deje de lado el apartado práctico, el T-Roc es una gran alternativa no sólo al Tiguan, sino a muchos otros coches de tamaño similar al del Tiguan.
Ha crecido de dimensiones con su renovación, pero con 4,37 metros de largo, sigue siendo un coche compacto con el que será fácil aparcar. No obstante, esta longitud no implica rechazar capacidad de carga por tener un maletero comedido: todo lo contrario. La marca anuncia un total de 475 litros, más que el Tiguan de primera generación y más que el C-HR al que se enfrenta. Se trata, por tanto, de una mejor alternativa que el japonés si se busca un SUV más práctico y amable con los pasajeros traseros.
Mecánicamente, el motor de 116 CV no pone sobre la mesa números llamativos, pero en cambio sí que son suficientes para un uso diario tranquilo en cualquier tipo de ámbito. La prueba está en los 10,6 segundos que logra en acelerar desde parado hasta los 100 km/h. Además, tratándose de un microhíbrido, obtiene la Etiqueta Eco de la DGT, algo a valorar, así como también lo es el hecho de que incluye de serie el cambio automático DSG.
El precio señalado de 29.600 euros es relativo a una oferta de financiación sobre la línea más básica, que exige un capital mínimo de 14.001€, una duración mínima de 60 meses y permanencia mínima de 36 meses. Al contado parte desde 31.723 euros. De serie, como elementos de equipamiento más destacado, la marca detalla que tiene llantas de aleación ligera diseño Bilbao de 16 pulgadas, faros LED, asistente de aviso de mantenimiento de carril «Lane Assist» y de cambio de carril «Side Assist» con asistente de salida del aparcamiento y advertencia de apertura de puerta, regulador de velocidad, Park Pilot con sensores acústicos de aparcamiento delanteros y traseros y App-Connect inalámbrico para Apple CarPlay y Android Auto.






