Cuando buscamos un coche, uno de los aspectos más recurrentes a analizar es su consumo. Cuestión medioambiental aparte, es la cifra que de forma más clara y directa nos indica cómo de caro nos saldrá circular con nuestro vehículo. Sin embargo, es de sobra conocido que los consumos homologados que se anuncian no son los que luego se registran en el uso del día a día. La variación depende de cada marca y modelo, pero en algunos casos el desfase entre el consumo homologado y el real es exagerado, tanto que quizá podría tildarse de fraude si no conociésemos la forma en que funciona el ciclo de homologación europeo NEDC introducido en 1992 y todavía vigente. Pronto esta forma de homologación pasará a mejor vida para dar paso al nuevo y más realista WLTP, un ciclo de homologación con vigencia global. ¿En qué consiste este nuevo ciclo y cómo consigue homologar cifras de consumo más cercanas al uso real?

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26 de febrero de 2017