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Mercedes nos muestra las entrañas del SLS AMG E-Cell

El deportivo eléctrico de la casa de la estrella es un producto inminente en el mercado global. Cada vez estamos más cerca de poder ver de cerca este espectacular vehículo fuera de las muestras y salones de exposición. Sin menospreciar su atractiva y elegante silueta recogida de una leyenda, en este preciso caso, el grueso de la importancia recae en su sistema de propulsión y en la tecnología empleada para convertir a esta nueva estrella eléctrica en un digno integrante de la familia AMG.

Las soluciones de avanzada ingeniera que se han implementado en este Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell van mucho más allá de su sistema de propulsión eléctrico. La firma alemana ha recurrido a nuevos desafíos técnicos y distintos niveles de tecnología para conferir ese carácter deportivo que transpira el SLS original del que deriva. Aunque exteriormente solo su estridente color amarillo nos denote que no estamos ante la versión V8, en sus entrañas se ha creado un coche desde cero, y Mercedes-Benz ha tenido a bien el mostrarnos los detalles más interesantes.

Fibra de Carbono y Aluminio: ligereza y resistencia ante todo

El acero practicamente se puede decir que no existe en el SLS AMG E-Cell, salvo componentes de elevada necesidad, los materiales dominantes son el Aluminio y la Fibra de Carbono, siendo esta última la que protagoniza un mayor despliegue en comparación con el SLS con motor V8. Los motivos son varios, aunque principalmente su empleo ha sido masivo en puntos claves como la considerada columna vertebral de su chasis, donde en su interior se encuentran a buen resguardo su impresionante acumulador de 48 kWh.

Un material necesario para proteger las 864 celdas de pólimero de Litio que atesoran la energía capaz de convertir a este eléctrico en un deportivo capaz de rendir en circuito. Además, el empleo de la Fibra de Carbono también ha sido necesaria en los denominados materiales reforzados, más conocidos como CFRP. Unos materiales empleados en su estructura que ofrecen el mejor compromiso entre prestaciones relacionadas con la resistencia y el peso, sin por ello disparar los costes de producción.

¿Su mayor rival?, la versión con motor V8

Bajo esta premisa nace esta versión E-Cell, una variante capaz de ofrecer las mismas sensaciones que el SLS original, y donde hacer que parezca, que la mayor diferencia no es otra que la ausencia de melodía proveniente de los escapes. Su configuración de cuatro propulsores independientes controlados de manera unilateral arroja una clara ventaja en todos los términos. Pues como bien define AMG, esta disposición permite un control del par instantáneo en cada unidad motriz, corrigiendo y controlando la salida de dicho par desde el propio motor eléctrico y no empleando el ESP para corregir los desfases entre ruedas.

Gracias a este control vectorial de la transmisión de par, una de las mayores bondades del SLS E-Cell es su equilibrio en la trazada de las trayectorias. Además, pese a contar con un aumento de peso constatable, el reparto de pesos ha sido optimizado entre ambos trenes, ofreciendo un centro de gravedad muy bajo dado la disposición de todos los componentes muy cerca del suelo del vehículo.

La potencia total asciende hasta los 533 CV, arrojando un par máximo de 880 Nm disponibles desde las cero revoluciones. Un buen as en la manga en los circuitos donde las curvas se enlazan una detrás de otra, quizás la mayor ventaja de esta versión eléctrica frente a otros deportivos de similares prestaciones. El cronómetro se para en los 4 segundos para realizar el 0 a 100 Km/h, dos décimas más que el registro del V8 con 571 CV.

Más allá de su sistema de propulsión, AMG ha introducido cambios de importancia tanto en sistema de frenos como en el eje delantero. Los frenos carbono-cerámicos en medidas de 402 mm para las ruedas anteriores y 360 mm para las posteriores permanecen intactos, sin embargo los sistemas ABS y ESP pasan por el laboratorio para trabajar en mayor armonía con el sistema de control de par de sus cuatro propulsores eléctricos.

Por su parte, el esquema de suspensión delantera es completamente nuevo. Se abandona el diseño del SLS original en favor de un sistema Push-Rod mucho más favorable a la distribución de pesos del E-Cell. Con este nuevo diseño se mejora el comportamiento del tren delantero evitando que la mayor masa suspendida comprometa el tacto de la dirección y la trayectoria del vehículo a altas velocidades.

SLS por fuera, revolución eléctrica por dentro

Entrar a valorar el futuro de AMG sin esta nueva concesión en forma de deportivo eléctrico sería un error, un error que la propia firma lastraba hasta hace pocos años. Sin embargo, el actual eslogan publicitario de la marca de la estrella define muy bien su nueva mentalidad: algo está pasando en Mercedes. Y así es, su gama crece hacia un público más dinámico y no tan encasillado en ciertos valores, mientras que su apartado técnico aparenta no conocer límites, o hace que estos no lo sean tanto.

Y bajo esta nueva tendencia, y en un mundo donde la eficiencia ha cogido el testigo de las prestaciones, AMG debía de reinventarse o quedar en el camino como tantas glorias de tiempos mejores. Pero para tranquilidad de todos, ese nuevo rumbo también ha llegado a la filial deportiva y la mejor representación de dicho nuevo rumbo es su nueva criatura, el Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell.

Fuente: Mercedes-Benz
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