27 de diciembre de 2018 (*) actualizado a las 13:43

Sydney incrementa el uso de bicicletas en un 82% en sólo dos años

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La ciudad de Sydney, situada en el rincón habitado del sudeste de Australia, ha logrado incrementar en un 82% la utilización de bicicletas en el casco urbano en los dos últimos años. Sólo un puñado de visionarios podrían imaginar la increíble e innovadora medida que han adoptado para alcanzar semejante mejora en el tráfico rodado, y menos aún tendrían la audacia de proponerla e implementarla… bueno, en realidad lo que han hecho es un carril-bici.

Si el riesgo de tener un desagradable encontronazo con un camión de reparto se viese reducido al mínimo, la gente se animaría

Pues sí, resulta que se han propuesto fomentar la utilización de la bicicleta como medio de transporte diario para ir al trabajo y han pensado que, tal vez, si el riesgo de tener un desagradable encontronazo con un camión de reparto se viese reducido al mínimo, la gente se animaría. Así que han construido un buen puñado de kilómetros de carril-bici, unos 55km aún en construcción, y (quién podría imaginarlo) los australianos ha cogido la bici.

La ciudad se encuentra inmersa en un plan denominado Sydney 2030 en el que se replantean de arriba a abajo la forma de vivir en la ciudad. Bajo el lema «Vosotros nos disteis la visión: nosotros hicimos que ocurriese» la ciudad parece haberse volcado en la construcción de un futuro en el que la calidad de vida tome el control de los hábitos urbanos de sus habitantes. Proyectos de car-sharing, tranvía ligero en superficie, fomento del desplazamiento a pie y un gran plan para llenar la ciudad de bicicletas son sus ingredientes en cuanto a movilidad.

La bicicleta es un medio bastante ideal de transporte. Desde el punto de vista de la eficiencia, la bicicleta es el máximo exponente del ahorro energético imaginable. Este vehículo convierte la potencia de un ser humano en avance puro (no sucede así al caminar o correr porque nuestras piernas pierden mucha energía en movimientos verticales del cuerpo). Por supuesto, no emite más CO2 que el que respiramos, su construcción es sencilla y parca en materiales y es totalmente silenciosa.

La bicicleta es el máximo exponente del ahorro energético imaginable

Así las cosas y acompañando una densa red de carriles para bicicletas, han creado una web específica (sydneycycleways.net) en la que es posible encontrar planos detallados de rutas cilcistas, cursos gratuitos, una comunidad de ciclistas y hasta noticias sobre movilidad a pedales. Todo para que los ciclistas no tengan dificultades a la hora de moverse y hacerse respetar.

En mi opinión, la bici tiene sólo un par de inconvenientes esenciales: el primero es que nos expone con especial intensidad a los rigores del clima y el segundo es que, en las proximidades del tráfico motorizado, ir en bici es un peligro evidente. Pero si los habitantes de la ciudad de Sydney (clima mediterráneo) cuentan con carriles separados y prioridad en los cruces, sólo parecen quedar razones para empezar a pedalear.

Parece mentira, pero desde el punto de vista de la movilidad, tal vez la solución más simple sea la mejor después de todo.

Foto: Flickr de paul bica
Fuente: Treehugger
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