
Durante los últimos dos días, hemos visto sobre el papel el BMW 335i Coupé DKG (primera y segunda parte). Ahora toca ver qué tal se comporta en carretera y si su destreza es tan espectacular como deja ver su ficha técnica. Como no podía ser de otra manera, para esta ocasión, nos dirigimos a una de esas carreteras de montaña que te hielan la sangre por el esplendor de sus curvas y la belleza de su paisaje.
El día ha amanecido bastante fresco y el sol comienza a hacer acto de presencia. Junto a él, un aullido sublime de coche “gordo” retumba entre las colinas de la montaña. Intuyo que ese sonido proviene de los escapes del 335i –aunque desde el interior de la cabina se perciba con menos intensidad-… Me doy cuenta que la gente con la que nos cruzamos nos mira de forma furtiva. Si en la primera parte comentaba que la estética del modelo no era suficientemente agresiva como para girar cabezas, ahora veo que el sonido producido por el motor y los escapes origina el efecto opuesto.

Pisar el acelerador “a tope” supone una ganancia instantánea de velocidad de manera vertiginosa. El 335i aprovecha a la perfección cada extremo del espectro de revoluciones. Es instantáneo en la parte baja de cuentavueltas y, por encima de las 4500rpm, la aguja se lanza poderosamente con un sonido gutural hasta alcanzar las 7000 vueltas. En definitiva, el 335i se siente rápido y salvaje en todas partes como era de esperar de un coche de 306 CV.

En esos casos, no basta con conducir, hay que saber controlar las situaciones de riesgo si no se quiere acabar estampado contra algún árbol del arcén. Por eso, con lluvia y un circuito puede ser un juguete que proporcione horas y horas de diversión, porque los 306 caballos relucen como una gran cruzada del eje trasero cuya corrección no es tan dramática como podrías imaginar.

Si tuviese que definir este 335i en una sola palabra, usaría el término “pureza” por su condición de propulsión, la nobleza de las reacciones, la exquisitez del chasis y la flexibilidad del motor. Pocas veces he conducido vehículos de tracción trasera con la aptitud y precisión de este 335i. Por si esto fuese poco, su conducción ofrece muchas sensaciones y satisfacciones.
Además es un coche muy cómodo y manejable para usar por ciudad gracias al cambio DKG de doble embrague que no produce pequeños tirones a la salida de un semáforo, como ocurre con modelos como el Volkswagen Golf GTI DSG. En cambio, el consumo en conducción urbana no es tan piadoso y roza cifras próximas a 16 l/100km.

Por un lado es muy útil en conducción deportiva cuando se circula en carreteras de montaña con horquillas muy cerradas, ya que no es necesario mover las manos de las “nueve y cuarto” porque en ningún caso llegarías a cruzar los brazos. Por otro lado es muy cómoda en maniobras de parking porque se hacen más rápido y con menos esfuerzo, aunque es necesario acostumbrarse porque torciendo muy poco el volante giran mucho las ruedas.

Además, por poseer el cambio automático de doble embrague, incorpora un adictivo sistema Launch Control de salida lanzada, que optimiza la tracción y la potencia para salir lo más rápido posible desde parado.

El Audi S5 lo probamos en versión cabrio con el nuevo motor 3.0 TFSI de 333 CV – que dentro de poco tiempo incorporará la versión Coupé -. Las prestaciones que ofrece este motor son infinitamente mejores que las del V8 del S5 Coupé. Cabría decir que la conducción es mucho menos envolvente que la del 335i por la tracción total Quattro.
El confort es algo más elevado y el motor estruja con más fuerza los músculos del cuello cuando pisamos el acelerador sin piedad: el par es mayor y se entrega en un margen de vueltas más estrecho. Sin embargo, el elevado peso de la tracción integral es el lastre del Audi y, a expensas de comparar tiempos de vuelta rápida en circuito, estoy convencido que este BMW es más rápido.
El Infiniti G37S lo probó hace unos meses mi compañero David Villarreal. David destaca del mismo la elegancia de su diseño y un precio muy sugerente con cantidad de extras de serie que tanto en el BMW como en el Audi son opcionales. La conducción deportiva del mismo es bastante buena y podría ser una opción muy atractiva a considerar en una posible compra.

El enemigo también está en casa… El BMW 335d Coupé, a pesar de su motor diesel, ofrece unos espléndidos 286 CV y es casi tan rápido en alcanzar los 100 kilómetros hora desde parado (5,9 segundos). A priori, es igual de divertido pero 3,000 € más caro que el 335i Coupé, aunque a la larga se puede amortizar este sobreprecio cuando haya que parar a repostar. ¿Se parece al M3? No. El rendimiento del motor es mucho más útil, pero el par, el ruido del turbo y la falta de agilidad en las últimas 1.000 vueltas hace que no sea, ni de lejos, tan emocionante.
En definitiva, por algo más de 56,000 €, el nuevo 335i Coupé DKG es un vehículo de insomnio… seguro que entre padres e hijos habrá peleas por hacerse con las llaves de esta máquina para disfrutar de un agradable paseo.
En Diariomotor: BMW Serie 3 Coupé y Cabrio 2010 | BMW 335i Coupé DKG, a prueba (I) | BMW 335i Coupé DKG, a prueba (II)
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