Infiniti G37 Coupé S, a prueba (I)

Me he puesto al volante del Infiniti G37 Coupé S, un coupé deportivo de los de guante blanco, de esos que te dejan ir muy rápido y te transmiten sensaciones con un nivel de confort digno de una buena y lujosa berlina. Está aderezado con el V6 de 3.7 litros y 320 CV de Infiniti, una calidad y una elegancia muy elevada y lo mejor de todo: un precio muy competitivo dentro de su segmento-potencia.

Definitivamente el Infiniti G37 Coupé S no es uno de esos automóviles que ves por la calle a diario, aunque aquellos que no conduzcáis habitualmente por grandes ciudades como Madrid o Barcelona os sorprenderíais de la buena acogida que están teniendo en sus núcleos urbanos los Infiniti. Distribuirse únicamente con un motor y a un precio base de 45.600€ impide ventas masivas, pero a fin de cuentas le confiere cierta exclusividad.

Su silueta

Entendiendo que no es un coche que se vea a menudo, y que cuando lo dejemos aparcado en la calle es fácil que al regresar nos encontremos a un grupo de curiosos “indagando” nuestro flamante coupé, se podría decir que es uno de esos automóviles discretos, sin añadidos exuberantes más allá de las llantas de 18” que incorpora de serie (opcionalmente lleva de 19” como en nuestra unidad de pruebas), su trasera alta y la parrilla delantera clásica de los Infiniti.

En la zaga tenemos un discreto spoiler cromado integrado directamente en el perfil de la tapa del maletero, y dos grandes salidas de escape redondas que nos van preparando para el delicioso rugido que nos vamos a encontrar cuando arranquemos el motor.

Las puertas son alargadas para facilitar el acceso a las plazas traseras, y por supuesto sin marco. Al abrirlas cuenta con un dispositivo que automáticamente baja las ventanillas un par de centímetros de forma que cuando las cerremos la ventanilla no golpeé contra la goma que mantiene en contacto el cristal con la carrocería.

El puesto de conducción

Tomo asiento en el puesto del conductor y empiezo a “trastear” las 10 vías que nos permiten ajustar el asiento (se incluye con el acabado GT, de serie “sólo” podemos ajustar 8 vías). Realmente en este coche lo difícil es no encontrar el setup adecuado. A los ajustes habituales de altura, inclinación de la base, distancia, inclinación del respaldo y lumbar, se añade el ajuste de la sujeción lateral del respaldo y de las piernas gracias a un sistema similar al del ajuste lumbar que gracias a un botón va hinchando (o deshinchando) para que quedemos perfectamente “clavados” al asiento y no nos movamos ni un milímetro en las curvas con muchas “G” laterales.

En el ajuste del volante ídem de lo mismo. Contamos con un pequeño joystick a la izquierda de la columna de la dirección que nos permite configurar eléctricamente la altura y la profundidad del volante. Concretamente al ajustar la altura vemos como sube también el cuadro de mandos solidariamente al volante permitiéndonos siempre encontrar la altura exacta que nos permita mantener los brazos con una flexión adecuada y ver los “relojes” sin problemas.

En el Infiniti G37 Coupé S, una buena consola central nos separa de la posición del acompañante disponiendo además de un cómodo reposabrazos que nos será de utilidad en viajes largos. El selector de marcha (del cambio automático) se ha dispuesto a una distancia suficiente para manejarlo con el brazo apoyado en el reposabrazos. También contamos con levas tras el volante de las que ya os hablaré en el apartado dinámico.

Realmente no sé por qué razón se puso de moda eso de llenar el salpicadero de botones, ¿serían los alemanes?, qué sé yo, en cualquier caso el Infiniti G37 Coupé S, como todos sus congéneres de Infiniti, huye de esta moda y goza de unos controles sencillos e intuitivos hasta la saciedad. Es más, si no fuera por el mítico reloj de Infiniti incrustado en el centro del equipo multimedia no nos hubiera extrañado nada encontrarnos los controles del climatizador o del propio equipo de sonido en un coche tan modesto como un Nissan Micra.

En este Infiniti los controles están separados y bien diferenciados. En lo alto de la consola central y sobre el salpicadero tenemos la pantalla del sistema de navegación y el selector circular del Infiniti Controller. Aunque nuestra unidad de pruebas no lo incluía (se introdujo unas semanas después de esta prueba), ya se ha incorporado al Infiniti G37 Coupé (y a toda la gama G37) el sistema de navegación con pantalla táctil.

Calidad y acabados

La calidad de los acabados del Infiniti G37 Coupé S responde al standard impuesto por Infiniti en toda su gama de automóviles. Concretamente nuestra unidad de pruebas incluía una de las combinaciones que personalmente suelen ser más acertadas en un vehículo elegante: piel clara y tapizados claros para el techo y el tercio inferior de puertas y salpicadero y tonos oscuros (negro en este caso) para la parte superior del salpicadero.

El plástico del salpicadero tiene un tacto rugoso y aparenta una gran calidad. En éste se han incluido incrustaciones con aluminio, agradable al tacto y con un aspecto que al menos aparenta una gran durabilidad. Excelente es también la calidad de los tapizados de piel de los asientos y los paneles de las puertas.

Maletero y espacio de carga

Está claro que nadie se compra un coupé por el espacio y la habitabilidad, pero cabe mencionar que el espacio de carga del maletero es demasiado pequeño (con un volumen de tan sólo 275 litros). Lo cierto es que el espacio de carga es considerablemente más reducido que el de sus principales competidores. Por si no fuera poco la “boca” de carga de la tapa del maletero es bastante reducida y hace complicado cargar objetos voluminosos.

Una buena prueba del enfoque del Infiniti G37 Coupé y las necesidades mínimas de espacio exigibles a un coupé deportivo de este tipo, está en que como con muchos deportivos y superdeportivos, los creadores de este Infiniti han optado por cuantificar el volumen de su maletero en bolsas con los palos de golf. Concretamente el Infiniti G37 Coupé tiene espacio en el maletero para alojar simultáneamente dos bolsas con sus respectivos palos de golf, tal y como se ve en un pictograma incorporado en la tapa del maletero que indica la posición en que se deben colocar.

Plazas traseras

Nos ponemos en la piel del sufrido pasajero que llevaremos detrás. Como en cualquier otro coupé el acceso a las plazas traseras es un tanto incómodo y limitado. Los asientos delanteros se abaten muy sencillamente con un tirador en la esquina superior que además tiene un pequeño botón que al pulsarlo una vez desplaza los asientos hacia adelante y al pulsarlo de nuevo con el asiento situado en su posición habitual, recupera la distancia del asiento inicial.

Definitivamente las plazas traseras por la dificultad de acceso, lo bajos que están los asientos y la reducida altura al techo, no serán el lugar adecuado para llevar a la suegra, al amigo del equipo de baloncesto y ni tan siquiera a cualquiera que mida más de 1.70. A fin de cuentas esto es un defecto común de estos coupés que también penalizan en su competencia más directa, véase el Audi A5, el Mercedes Clase E Coupé y el BMW Serie 3 Coupé.

En los tres coupés alemanes que acabo de mencionar el problema principal es que en las plazas traseras un ocupante de más de 1.70 metros tendrá que viajar con la cabeza ligeramente flexionada y rozando el techo. En el caso del Infiniti G37 Coupé S no se roza el techo sino la luneta trasera que se ha prolongado lo justo para situarse por encima de los reposacabezas.

En principio esto puede parecernos una buena idea por la luminosidad que le da al habitáculo, pero puede convertirse en un inconveniente por ejemplo en viajes largos en verano, y si éstos los hacemos normalmente con niños a bordo puede que nos obligue a recurrir a una cortinilla desmontable o un parasol.

La bandeja rígida central impide toda posibilidad de un tercer pasajero detrás. La anchura por lo tanto de las dos plazas practicables es suficiente, ambas cuentan con un reposacabezas fijo no regulable en altura. Aunque por la escasa altura al techo uno regulable hubiera tenido un radio de acción de apenas unos centímetros, siempre hubiera sido recomendable esta opción.

Estad atentos a la segunda parte de la prueba, donde definitivamente accionamos el contacto del Infiniti G37 Coupé S para contaros de qué es capaz este coupé y su flamante V6.

Infiniti G37 Coupé S

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